Nuestros Pastores / Santo Domingo (1992)
- IVª Conferencia General del CELAM
(Extracto)
2.2. Los nuevos signos de los tiempos en el campo de la promoción humana
2.2.5. El Trabajo
|#182 Una de las realidades que más nos preocupa en nuestra tarea pastoral es el mundo del trabajo, por su significación humanizadora y salvífica, que tiene su origen en la vocación co-creadora del hombre como "imagen de Dios" (Gn 1-26) y que ha sido rescatado y elevado por Jesús, trabajador e "hijo de carpintero" (Mt 13,55 y Mc 6,3).
La Iglesia, como depositaria y servidora del mensaje de Jesús, ha visto siempre al hombre como sujeto que dignifica el trabajo, realizándose a sí mismo y perfeccionando la obra de Dios, para hacer de ella una alabanza al Creador y un servicio a sus hermanos.
La permanente enseñanza del magisterio de la Iglesia, respecto al trabajo como "clave de la cuestión social", ha sido confirmada y desarrollada en las recientes encíclicas sociales de Juan Pablo II ("Laborem exercens", "Sollicitudo rei socialis" y "Centesimus annus"). Y de modo especial subraya "la dimensión subjetiva" del trabajo (cf. LE 6), que es la expresión más elocuente de la dignidad del trabajador.
Desafíos Pastorales:
|#183 - La realidad desafía una cultura del trabajo y de la solidaridad, partiendo de la fe en Dios Padre, que nos hace hermanos en Jesucristo. En lo que se refiere al mundo de los trabajadores, se advierte un deterioro en sus condiciones de vida y en el respeto a sus derechos; un escaso o nulo cumplimiento de normas establecidas para los sectores más débiles (por ej. niños, jubilados...); una pérdida de autonomía por parte de las organizaciones de trabajadores debida a dependencias o autodependencias de diverso género; abuso del capital, que desconoce o niega la primacía del trabajo; pocas o nulas oportunidades de trabajo para los jóvenes. Se advierte la alarmante falta de trabajo, o desempleo, con toda la inseguridad económica y social que ello comporta. El mundo del trabajo reclama el crecimiento de la economía y el aumento de la productividad, de tal modo que hagan posible mediante una justa y equitativa distribución el mayor bienestar del hombre y su familia.
|#184 - Los derechos del trabajador son un patrimonio moral de la sociedad, que deben ser tutelados por una adecuada legislación social y su necesaria instancia judicial, que asegure la continuidad confiable en las relaciones laborales.
Líneas Pastorales:
|#185 - Impulsar y sostener una pastoral del trabajo en todas nuestras diócesis para promover y defender el valor humano del trabajo.
- Apoyar las organizaciones propias de los hombres del trabajo para la defensa de sus legítimos derechos, en especial de un salario suficiente y de una justa protección social para la vejez, la enfermedad y el desempleo (cf. CA 35).
- Favorecer la formación de trabajadores, empresarios y gobernantes en sus derechos y en sus deberes y propiciar espacios de encuentro y mutua colaboración.
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