El miércoles 2 me correspondió efectuar un responso por el alma de Don Julio Martínez, y este jueves 3 me ha tocado sentir la partida a la casa del Padre del reverendo Padre Pedro Pablo López Astudillo (O.S.A.).
¿Qué tienen que ver estas dos instancias de mi vida Diaconal? Por un lado realizar un servicio al cual estoy llamado con el Orden Sagrado recibido, en la Caridad, apostando a que la TV y los Diarios cumplan su cometido y hagan gala de lo mejor que tienen para informar; o sea un servicio conocido por un personaje chileno conocido.
Por otro lado acompañar a este sacerdote Agustino, que fue mi profesor de las asignaturas de física y matemática, el celebrante de nuestro matrimonio, nuestro confesor, y guía espiritual, y por último mi amigo cura.
Hablar de Pedro López, es hablar de un personaje que estuvo en Roma al lado de Nuestro gran Papa Juan Pablo II, es hablar del hombre que dirigía los recursos económicos de la Orden, es hablar de un hombre cuya facilidad de palabra hacía sumergirse en la conversación hasta altas horas sin darse cuenta, es hablar de un gran hombre, y sin embargo se ha ido en un silencio que llama a pensar en la consecuencia de su vida. Un sacerdote que con todos los títulos que tuvo, con todas las cosas que hizo, se ha ido tranquilamente a la casa del Padre.
Cuan grande es nuestro Dios, para entregarme esa tranquilidad que yo les hablaba a los miles que había en el responso de JM, hoy me dice eso mismo a mí. ¡Cuál es tu tarea que debes hacer, para emular a tu maestro Pedro López, para seguir sus pasos en el devenir Diaconal!.
Padre Pedro, hoy has llegado a la casa de nuestro Padre hacedor, donde te reunirás con Don Julio, y con seguridad conversaran tantos temas que quedaron pendientes en este Chile, que tanto queremos.
Gracias querido Padre Pedro, porque con tu ejemplo será mi norte a seguir. Que Dios te reciba, como se recibe a los grandes.
Diácono Jaime Ocaranza
Zona Cordillera