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Opinión / Cartas al Portal


Senadores de la República

Llama profundamente la votación para legislar a favor de la “Píldora del Día después”, pues sabemos científicamente que en uno de sus efectos es abortiva aunque algunos honorables parlamentarios no quieran admitir los informes científicos y de los mismos laboratorios que la producen y venden al respecto. Pues, lo que no está probado es que en uno de sus efectos no sea abortiva. Específicamente cuando impide la anidación en el endometrio. Por lo tanto, la carga de la prueba recae en aquellos que dicen que no lo es y no al contrario. Honorable Senador de la República, al final de su mandato no se le preguntará por sus bienes, etc., se le preguntará si defendió o no un derecho humano fundamental consagrado en la Constitución y el derecho internacional (p. ej., Art 4º del Pacto de San José de Costa Rica) como es el derecho a la vida del ser que ha sido concebido y que está por nacer. O bien, si cooperó formal y materialmente a la aprobación de una norma inmoral, contraria al derecho, la justicia, la recta razón, el bien común y la misma ciencia médica. Violando el Fallo del T. Constitucional, el Dictamen de la Contraloría y las Sentencias de la Corte Suprema. Pero el respeto a la dignidad humana y la vida por nacer como lo garantiza el art 19, nº1 de la CPE´80 es un derecho humano fundamental. Y los derechos humanos no son negociables. O se respetan o se violan. La historia de Chile ya tiene un triste testimonio de su violación. Y ahora se “legaliza” contra la vida más indefensa que se anida en el vientre de una madre. Y como todos querían hablar – en la respectiva sesión - , las argumentaciones fueron de 10 minutos por cada uno. Los que votaron en contra hablaron casi todos y tengo que reconocer que hablaron muy bien: Chadwick, H. Larrain, Coloma, Arancibia, Romero, Orpis, y también, Zaldívar. Hernan Larrain pidió explícitamente que se pusiera al final de los artículos 2 y 3 la frase ... "siempre y cuando no sean abortivos". Me imagino para que no sea impugnada la legalidad por el tribunal constitucional. Por otro lado, sin embargo llama la atención la falta de rigurosidad científica cuando el Senador Ruiz Esquide señala: "aunque la PDD fuera abortiva entonces sería un mal menor". O bien, que "el principio fundamental es la libertad". Y el argumento ad absurdum de : "el estado aun no ha podido controlar los impulsos sexuales de los adolescentes" ( Senador Cantero), quien además agrega: "la vida humana no empieza con la concepción: al principio solo es vida, no vida humana". La ciencia demuestra todo lo contrario. Y otros comentarios tales como: "la mujer está en riesgo de estar embarazada", "urge educar a los jóvenes", "que las decenas de miles de abortos al año...", "que la muerte materna por abortos ilegales", etc, etc.. En síntesis la sesión, salvando la claridad intelectual, científica y jurídica del los que se opusieron, fue una verdadera demostración de la ideología laica positivista imperante que no se dispone a dialogar con argumentos de razón y científicamente probados en honor a la verdad y la dignidad de la persona humana. Reduciendo los argumentos científicos a una visión parcial y falsa de los mismos.

P. Fco. Javier Astaburuaga Ossa
Doctor en Derecho Canónico
Pontificia Universidad Lateranense de Roma