]El aborto no sólo mata la vida de un ser inocente, destruye el corazón y la dignidad de una madre. Un niño desde la concepción se desarrolla en un proceso continuo. La ciencia y la razón lo prueban. Hacer oídos sordos a esta realidad es no querer comprender nada en definitiva, justificando asi la más grave de las intolerancias al no reconocer un derecho humano fundamental. En efecto, la ciencia nos demuestra que el nuevo ser concebido se anida en la pared del útero durante la 1ª semana de gestación. En la 3ª semana ya late su corazón. En la 6ª semana las ondas cerebrales se pueden percibir. Y el feto se mueve y responde si es tocado. En la 8ª semana, es decir, a los 2 meses, se puede oír su corazón. A los dos meses y medio su cuerpo está formado. Y a las 12 semanas (3 meses) todos sus órganos están funcionando y ese pequeño ser humano está completamente desarrollado. Después de los 3 meses no se desarrolla nada nuevo. Sólo hay crecimiento hasta llegar al parto. Damos gracias por los 2 millones de españoles que salieron a la calle a defender la vida. Damos gracias por lo chilenos que el sábado 17 de octubre protestaron ante la embajada de España contra el aborto. Guardar silencio y no hacer nada en defensa de un ser inocente que está por nacer nos hace cómplices y encubridores del genocidio de 40 millones de niños que son abortados cada año en el mundo.
Pbro. Francisco Javier Astaburuaga Ossa
Asesor de ISFEM por la Vida