Al pan, pan y al vino, vino. ¿Cuál es la visión cristiana de la privacidad? Pues sencillo, Lucas 8:17: "Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto"
La moral privada y la moral pública debe ser una y la misma, no hay dos caras. No hay dos visiones. No hay prudencia que valga si significa el abandono de la caridad y la justicia. Recordemos que la primera denuncia contra Karadima fue el año 2003 y no prosperó por la diligencia de la Iglesia chilena, sino por la denuncia hecha desde Estados Unidos al Vaticano. Las otras denuncias fueron en 2004 y 2005, y la carta del cardenal Errázuriz es del 2006, y todavía lo mantenían como párroco de El Bosque. ¿De qué estamos hablando?
No hay peor ciego que el que no quiere ver. En las cartas queda muy claro que cuando conspiraron para que Juan Carlos Cruz no fuera parte de la Comisión, no era por el temor a que testimoniara los abusos de Karadima, que a esa fecha ya estaba condenado por el Tribunal Eclesiástico en Roma, sino porque nuestros cardenales temían que criticara el actuar de ellos, como las más altas autoridades de la iglesia chilena, que dejaron que las primeras denuncias prescribieran, por una negligencia sistemática e ignorancia deliberada al momento de enfrentar los casos de abusos.
Ánimo, ánimo, fe y esperanza a todos los que han dedicado su vida al servicio de Cristo a través de la parroquia. A todos los ACN, agentes pastorales, laicos comprometidos, religiosas y sacerdotes honestos. Si hasta Pedro fue reprendido por Jesús por oponerse a la obra salvadora, con mayor razón podemos reprender a nuestros obispos cuando no actúan con consecuencia. Pero no caigamos en el desanimo, sino por el contrario, son las pruebas que la Iglesia debe superar. Este arzobispo, este cardenal, este sacerdote, todos pasarán, la Iglesia seguirá. Eso pienso cuando veo a mi hijo, que a sus tres añitos recita el padrenuestro y el Ave María.
Elena Bravo Agurto