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Opinión / Cartas al Portal


Dos refranes

A propósito de la polémica surgida respecto a dos de nuestros cardenales, se me vienen a la mente dos conocidos refranes que se nos enseñaron desde muy jóvenes.

Uno es: “ni mano en plata ni ojo en carta”. Nos subraya lo inaceptable que es la violación de las cartas y correos privados como ocurre en el caso en comento. Esto nos exige ser a futuro muy cautos con lo que ponemos por escrito.

El otro: “todo depende del color del cristal con que se mire”. Uno es el color que utilizan las víctimas de violaciones y otro es el que usan las autoridades. Quien es o se siente víctima de abusos espera que la autoridad le dé razón en sus quejas pero no suele respetar los deberes de éstas: formarse un juicio adecuado y proceder en justicia. Esto toma tiempo y obliga a considerar todas las circunstancias. Su conclusión puede legítimamente diferir de lo esperado por la victima.

En el caso del Padre Karadima, me parece que el Cardenal Errázuriz procedió con prudencia al esperar el resultado de la investigación que ordenó por las denuncias recibidas y al buscar un cambio de párroco que no fuera desdoroso para el investigado – que lo hiciera aparecer como culpable antes de comprobarlo - lo que significaría emitir anticipadamente un juicio condenatorio. Al mismo tiempo velaba por la conveniencia de relevarlo desde ya de su cargo evitando más daños a la Iglesia. Una vez que se llegó al término de la investigación - la que concluyó que era culpable - elevó los antecedentes al tribunal romano. Fue indiscutiblemente una conducta prudente.

Sobre el nombramiento del Padre Berríos como capellán de la Moneda, este requería una aprobación de la Iglesia. Ambos Cardenales, Ezzati y Errázuriz, los que eran la autoridad competente, cumplieron con su deber de sopesar la conveniencia o inconveniencia del candidato y emitir un pronunciamiento. Otro tanto ocurre con el posible nombramiento del Sr. Cruz en una comisión en el Vaticano ya que estimaban que no era persona adecuada para este desempeño. Era legítimo que se opusieran como autoridades que son.

Debemos reconocer la prudencia y responsabilidad con que actuaron cumpliendo fielmente con su deber.

Dr. Pedro Naveillan F.