No he podido resistir a la tentación de compartir la meditación de este domingo del libro de Francisco Fernández Carvajal, Hablar con Dios, que reproduzco más adelante. Esto por estimarla actual pese a haber sido publicada en 1989.
"Muchos son los motivos para hablar de la belleza de la fe, de la alegría incomparable de tener a Cristo. Y, entre otros, la responsabilidad recibida en el Bautismo de no dejar que nadie pierda la fe ante la avalancha de ideas y de errores doctrinales y morales ante los cuales muchos se sienten como indefensos. <
>>Con una constancia "ejemplar", preparan sus cuadros, mantienen escuelas, directivos y agitadores ¬y, con una acción disimulada - pero eficaz - propagan sus ideas, y llevan - a los hogares y a los lugares de trabajo - su semilla destructora de toda ideología religiosa.
>>¿Qué no habremos de hacer los cristianos para servir al Dios nuestro, siempre con la ver¬dad?>> ¿Acaso vamos a permanecer impasibles? La misión que recibimos un día en el Bautismo hemos de ponerla en práctica durante toda la vida, en toda circunstancia."
Me hace eco de esta cita evangélica: “con todo llevamos este tesoro en vasos de barro para que todos reconozcan la fuerza soberana de Dios y no parezca como cosa nuestra...Tenemos el mismo don espiritual de fe por el que uno escribió: Creí y por eso hablé. También nosotros creemos, y por eso hablamos.” (2 Corintios 4,7 y 13).
Dr. Pedro Naveillan F.