Misa exequial del Cardenal Aramburu

Misa exequial del Cardenal Aramburu

 
Lunes 22 de Noviembre de 2004
Con una misa exequial presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, y concelebrada por una veintena de obispos y un centenar de sacerdotes, la Iglesia despidió hoy al arzobispo emérito de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, quien falleció el pasado jueves 18 de noviembre.

Concelebraron los arzobispos Estanislao Esteban Karlic, emérito de Paraná; Carmelo Juan Giaquinta, de Resistencia; Domingo Salvador Castagna, de Corrientes: Héctor Aguer, de La Plata; y Luis Héctor Villalba, de Tucumán; los obispos Manuel Guirao, emérito de Santiago del Estero; Justo Oscar Laguna, de Morón; Mario José Serra, titular de Mentesa y ex auxiliar de Buenos Aires; José María Montes, emérito de Chascomús; Luis Teodorico Stöckler, de Quilmes; Baldomero Carlos Martini, de San Justo; Charbel Georges Merhi, de la eparquía maronita; Agustín Radrizzani, de Lomas de Zamora; Rubén Oscar Frassia, de Avellaneda-Lanús; José Luis Mollaghan, de San Miguel; Guillermo Rodríguez-Melgarejo, de San Martín; Horacio Benites Astoul, auxiliar de Buenos Aires; Sergio Alfredo Fenoy, auxiliar de Rosario; Carlos Humberto Malfa, de Chascomús; Joaquín Mariano Sucunza, auxiliar de Buenos Aires; Juan Horacio Suárez, de Gregorio de Laferrère; Antonio Marino, auxiliar de La Plata; Eduardo García, auxiliar de Buenos Aires; Oscar Domingo Sarlinga, auxiliar de Mercedes-Luján; José Antonio Gentico, auxiliar de Buenos Aires; Gustavo Arturo Help, de Venado Tuerto; y Mario Aurelio Poli, auxiliar de Buenos Aires.

Asistió también el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, acompañado por el consejero de Nunciatura, monseñor Nicola Girasoli.

Entre el centenar de sacerdotes concelebrantes estuvieron, entre otros, monseñor Miguel Angel Irigoyen, quien durante 34 años fue su secretario familiar; el secretario canciller del arzobispado, monseñor Fernando Rodolfo Rissotto; el rector del Seminario Arquidiocesano, presbítero César Daniel Fernández; el rector de la Universidad Católica Argentina, monseñor Alfredo Horacio Zecca; el vicario para la Argentina de la Prelatura Personal Opus Dei, presbítero Patricio Olmos, y el fundador y director de FASTA, R.P. Aníbal Fósbery O.P. Actuó como Maestro de Ceremonias, monseñor Antonio Aloisio, párroco de Santa Julia.

Asimismo, asistieron representantes de diversos credos, entre los cuales monseñor Kirilos Doumat, arzobispo de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa de Antioquía, y monseñor Platón, arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú.

Estuvieron en el templo, entre otras autoridades, el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri; el director de Culto Católico, Luis Saguier Fonrouge; el Director Nacional del Registro de Cultos, doctor José Camilo Cardozo; y el vicepresidente de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Santiago de Estrada.

En tanto, el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, y su esposa se hicieron presentes con una corona de flores.

La celebración comenzó con la lectura de las condolencias enviadas por el papa Juan Pablo II; el secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano; y el sustituto para los Asuntos Generales, el arzobispo argentino Leonardo Sandri; lectura que estuvo a cargo del presbítero Alejandro Russo.

El cardenal Bergoglio destacó la “ancianidad discreta y laboriosa” del purpurado fallecido, dedicada especialmente a impartir el sacramento de la confesión y sobre todo al diálogo “con su Señor”.

“Un diálogo entre el pastor y su Señor que, más allá del milagro, el silencio y la certeza, es amor. Amor que mira a su Señor que le pide la profesión de amor y por otro, volcado hacia los hermanos que le son confiados y a los que se le pide servir por amor”.

Tras indicar que el diálogo con el Señor es hasta el último momento y confiando en “haber concluido la tarea y conservado la fe”, el purpurado porteño preguntó simbólicamente al cardenal Aramburu: “¿Es así, hermano Juan Carlos, obispo y discípulo del Señor?”.

“Seguramente -esbozó a modo de respuesta- él, recordando el largo y fecundo camino recorrido en el seguimiento de Jesús, nos miraría con esa picardía que le era característica y, con aquella gran ecuanimidad que poseía nos contestaría: ‘Así es: Yo sé en quién he puesto mi confianza”.

Por su parte, en las intenciones de la misa se pidió especialmente por las diócesis de Río Cuarto, Córdoba, Tucumán y Buenos Aires a las que sirvió como pastor el cardenal Aramburu. Las ofrendas fueron acercadas al altar por dos de sus sobrinos, procedentes de Río Cuarto, Carlos Aramburu y Graciela Aramburu de Gil.

Concluida la misa, se rezó un responso y luego los restos mortales del cardenal Aramburu fueron acompañados en procesión, por los obispos presentes y por los familiares del purpurado, hasta ser depositados en la sepultura ubicada en la capilla San Juan Bautista, en uno de los laterales del templo catedralicio, próxima a la capilla Nuestra Señora de Luján, donde descansa el cardenal Antonio Quarracino.

La placa de mármol que se colocó sobre la sepultura dice: “Adveniat Regnum Tuum, Juan Carlos Cardenal Aramburu, I Arzobispo de Tucumán, IX Arzobispo de Buenos Aires. 11-II-1912 / 18-XI-2004”.

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Fuente: Aica.org


, 22-11-2004