Comunidad parroquial “Santísima Trinidad” celebró con gozo la dedicación de su nuevo templo

En Coquimbo

Comunidad parroquial “Santísima Trinidad” celebró con gozo la dedicación de su nuevo templo

En una solemne Eucaristía presidida por el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, la comunidad de Alto Peñuelas dio gracias a Dios por este anhelado templo, fruto de años de oración, trabajo y esperanza.

Martes 02 de Junio de 2026
La comunidad parroquial “Santísima Trinidad” de Coquimbo vivió la solemne dedicación de su nuevo templo, celebración que reunió a numerosos fieles, agentes pastorales, sacerdotes, religiosas y comunidades que acompañaron este momento histórico para la vida pastoral de Alto Peñuelas.

La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de La Serena, Mons. René Rebolledo Salinas, acompañado por el Obispo Auxiliar, Mons. Enrique Balzan Caruana; el párroco de la comunidad, Pbro. Dikson Yáñez; además de sacerdotes que quisieron hacerse presentes para compartir la alegría de esta comunidad que, después de años de camino, vio concretado el sueño de contar con una nueva casa de oración.

La celebración comenzó en el frontis del templo, donde se vivió el rito de entrada. Allí, el Arzobispo recibió las llaves del nuevo templo y posteriormente las entregó al párroco, como signo de que este espacio queda confiado al servicio de Dios y de su pueblo. Luego, Mons. René Rebolledo golpeó tres veces el portal del templo, gesto solemne que dio paso al ingreso de los fieles para participar por primera vez de la santa Eucaristía en el nuevo templo parroquial.

Ya al interior del templo, el Arzobispo bendijo el agua y asperjó al pueblo, los muros y el altar, recordando el bautismo y expresando la purificación de este lugar destinado al culto divino. Posteriormente, la comunidad participó de la Liturgia de la Palabra, momento en que los textos bíblicos iluminaron la celebración.

En su homilía, Mons. René Rebolledo destacó que el templo dedicado a la Santísima Trinidad no es solo una construcción material, sino un signo visible de la presencia de Dios en medio de su pueblo. El Pastor recordó que este lugar será casa de oración, escucha de la Palabra, celebración de los sacramentos y consuelo para tantas almas que acudirán en busca del Señor. Asimismo, subrayó que la dedicación de este templo es también un signo profético en medio de una cultura marcada muchas veces por la soledad, la fragmentación y la desesperanza, anunciando que Dios está vivo y camina con su pueblo.

“El misterio del templo es morada de Dios y, al mismo tiempo, escuela de comunión”, expresó el Arzobispo, invitando a los fieles a reconocerse como hermanos e hijos de un mismo Padre. En este sentido, destacó que la Santísima Trinidad ilumina la vocación profunda de la Iglesia: ser reflejo de la comunión divina en medio del mundo, viviendo desde el amor, la unidad y la fraternidad.

Uno de los momentos más solemnes fue la oración de dedicación, mediante la cual el templo fue destinado al culto de Dios y a la celebración de los sacramentos. Luego, el Arzobispo realizó la unción del altar con el Santo Crisma, gesto que expresa que el altar queda consagrado para la celebración de la Eucaristía y representa a Cristo, centro de la vida litúrgica de la Iglesia.

En la celebración también se realizó la colocación de la reliquia bajo el altar, recordando la comunión de la Iglesia con los santos y con quienes han dado testimonio fiel de Cristo. Más tarde, el altar y el templo fueron incensados, elevando hacia Dios la oración de la comunidad, para luego revestir e iluminar el altar, signo de Cristo, luz del mundo. La dedicación culminó con la celebración de la Eucaristía, centro y culmen de la vida cristiana.

Al finalizar la Santa Misa, Mons. Enrique Balzan Caruana dio lectura al saludo enviado por el Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Pietro Parolin, en nombre del Santo Padre León XIV, quien confirió la bendición apostólica y expresó sus deseos de abundantes frutos para el porvenir de la parroquia.

Por su parte, el párroco, Pbro. Dikson Yáñez, manifestó su gratitud al Arzobispo, al Obispo Auxiliar, a los sacerdotes, religiosas, comunidades y a todo el pueblo de Dios que se congregó para vivir este acontecimiento. En sus palabras, destacó que la construcción del templo ha sido fruto del esfuerzo de muchos fieles, señalando que cerca del 90% de lo logrado corresponde al trabajo, la generosidad y la colaboración de la comunidad.

El sacerdote también recordó que, aunque el templo ya luce hermoso y fue dedicado solemnemente para la gloria de la Santísima Trinidad, aún quedan desafíos por delante, como continuar con diversas obras necesarias. Por ello, invitó a seguir colaborando con la misma alegría y espíritu comunitario que ha caracterizado este proceso.

Historia cagada de fe y esperanza
La historia de la comunidad “Santísima Trinidad” se remonta a 1985, cuando un grupo de fieles comenzó a reunirse en una casa de la naciente villa Alto Peñuelas para celebrar el Mes de María. Con el paso de los años, la vida comunitaria fue creciendo, primero con celebraciones en espacios sencillos, luego con la construcción de una capilla de madera y, finalmente, con la creación de la parroquia el 31 de mayo de 2015.

Aquella historia, marcada por la fe sencilla de vecinos, matrimonios, catequistas, diáconos, sacerdotes y agentes pastorales, hoy encuentra un nuevo capítulo en este templo dedicado a la Santísima Trinidad. Un lugar nacido de la esperanza, del esfuerzo compartido y de la certeza de que, como recordó el Arzobispo en su homilía, “si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles”.

Entre cantos, aplausos y rostros emocionados, la comunidad parroquial “Santísima Trinidad” celebró este día como una verdadera fiesta de fe. Desde ahora, este templo será casa de encuentro con Dios, refugio para quienes buscan consuelo, espacio de comunión fraterna y signo visible de la presencia amorosa del Señor en medio de Alto Peñuelas y de toda la Iglesia arquidiocesana.

Fuente: Comunicaciones La Serena
Coquimbo, 02-06-2026
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