Primera Asamblea diocesana 2026: Mons. Vega presentó la Carta Pastoral que conducirá el camino eclesial de los próximos años

Primera Asamblea diocesana 2026: Mons. Vega presentó la Carta Pastoral que conducirá el camino eclesial de los próximos años

El acento del caminar diocesano de este año estará en la conversión de las relaciones y los vínculos.

Miércoles 20 de Mayo de 2026
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Cerca de 400 personas se congregaron en dependencias del colegio San Pedro Nolasco, de Valparaíso, el sábado 16 de mayo pasado, para rezar, encontrarse, escucharse y reflexionar sobre el camino eclesial que se va desarrollando. Este año, la invitación a la asamblea estuvo dirigida a los consejos pastorales parroquiales y a los equipos pastorales de los colegios.

En esta ocasión, Mons. Jorge Vega Velasco svd, Obispo de la Diócesis de Valparaíso, presentó la Carta Pastoral, documento que guiará el caminar eclesial local de los próximos años. El texto está iluminado por una escena del Evangelio que expresa profundamente el momento que vivimos: “Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc 24,15). En este sentido, el pastor diocesano explicó: "He querido poner esta palabra en el centro de nuestro caminar porque también nosotros, como los discípulos de Emaús, transitamos muchas veces entre preguntas, cansancios, incertidumbres y esperanzas. También nosotros sentimos el peso de los desafíos de este tiempo. Pero también nosotros creemos que el Señor Resucitado no abandona a su pueblo: se acerca, camina con nosotros, ilumina nuestra historia y vuelve a encender el corazón de la Iglesia".

Además, Francisco Carreño, trabajador social y coordinador del movimiento "Nadie menos por la droga" de Caritas Chile, presentó el tema "Hacia una cultura del encuentro en nuestras comunidades".

Sinodalidad, conversión de los vínculos, escucha y discernimiento
El pastor diocesano explicó que estamos llamados a continuar avanzando en la Fase de Implementación del Sínodo, pero no como algo añadido o externo al quehacer eclesial, sino que debemos acoger con responsabilidad y esperanza esta invitación a ser una Iglesia más sinodal, donde la comunión, la participación y la misión no sean solo ideas valiosas, sino una forma concreta de vivir como discípulos del Señor en nuestra diócesis.

En este sentido, señaló que la primera invitación es volver al centro, esto implica escuchar la Palabra, discernir el camino, priorizar la vida sacramental y comunitaria. También, se nos invita a discernir el tiempo y el territorio para renovar la misión: “Nuestra diócesis es amplia, diversa y compleja. En ella conviven el mundo urbano y portuario, la vida de los cerros, la zona interior, el litoral, los sectores rurales, junto con la singularidad de Rapa Nui y del Archipiélago Juan Fernández. No habitamos una realidad uniforme. Y por eso la evangelización no puede pensarse desde una sola sensibilidad o desde una única forma de presencia eclesial. Estamos llamados a crecer como una Iglesia que escucha, discierne y acompaña en medio de esta pluralidad, cuidando siempre la unidad del Pueblo de Dios”. Y agregó: “Este tiempo está marcado también por la fragilidad de los vínculos, la soledad, la incertidumbre, el desgaste emocional y una sensación extendida de desorientación. Pero, al mismo tiempo, no ha desaparecido la búsqueda espiritual. Muchas personas siguen buscando sentido, acogida, comunidad y esperanza. Esa búsqueda interpela profundamente a la Iglesia y nos pide una presencia más cercana, más paciente y más capaz de acompañar procesos reales de fe y de vida”.

Y a partir de esta lectura de la realidad, se nos propone un criterio fundamental para este tiempo: la conversión y la evangelización. “Solo una Iglesia que se deja convertir puede evangelizar con verdad. Solo una Iglesia que permanece en Cristo puede dar fruto duradero”, manifestó. Y continuó: “En esta línea, se subraya con fuerza el acento diocesano para este año 2026: la conversión de las relaciones y los vínculos. No es un tema secundario. Es uno de los lugares más concretos donde se juega hoy la credibilidad del anuncio cristiano. Porque la sinodalidad no se verifica primero en los documentos ni en las estructuras, sino en la calidad evangélica de nuestras relaciones: en cómo nos escuchamos, en cómo nos tratamos, en cómo ejercemos la autoridad, en cómo acogemos las diferencias y en cómo construimos corresponsabilidad real dentro de la Iglesia”.

Asimismo, destacó las cuatro líneas pastorales 2026 -2028: implementación del Sínodo, visitas pastorales, formación integral y renovación de la catequesis, llamada a iniciar en la fe y acompañar la vida cristiana de una manera más evangelizadora, comunitaria y misionera.

Finalmente, Mons. Vega sostuvo que “este año 2026 se nos propone como un tiempo de escucha, discernimiento y proyección pastoral. No como una pausa, sino como un modo de caminar: escuchar antes de decidir, discernir antes de proyectar, aprender antes de consolidar. Todo lo que vivamos durante este año deberá ayudarnos a reconocer con mayor claridad qué nos está pidiendo hoy el Señor y cómo debemos seguir avanzando juntos”.

- Daniela Calzia, Comisión sinodal

- Francisco Carreño

- Denisse Escalona, del Colegio San Pedro Nolasco, de Valparaíso

- Justin Salazar, de la Parroquia Santísima Trinidad, de Limache

- Sergio Silva, de la parroquia San Juan Evangelista de El Quisco

Fuente: Comunicaciones Valparaiso
Valparaíso, 20-05-2026
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