Con profunda devoción se celebró la Fiesta del Cristo Sumergido en Quintero

Con profunda devoción se celebró la Fiesta del Cristo Sumergido en Quintero

El sábado 31 de enero y domingo 1 de febrero se celebró en Quintero la tradicional Fiesta del Cristo Sumergido, una de las expresiones de fe más significativas de la zona costera de la diócesis, que cada año congrega a fieles, bailes religiosos, autoridades y peregrinos en torno a la imagen de Cristo ubicada en el fondo marino de la bahía.

Jueves 12 de Febrero de 2026
La festividad comenzó el sábado al mediodía con la procesión de la réplica del Cristo Sumergido desde la Parroquia Santa Filomena. La imagen recorrió las principales calles de la península y de Loncura, acompañada por la Agrupación de Motoqueros de la Quinta Región y numerosos devotos.

Durante la tarde se realizó un encuentro artístico–musical en el frontis de la Casa Estación, en la Plaza Ignacio Carrera Pinto. Posteriormente, a las 20:30 horas, las cofradías religiosas que visitaron la comuna iniciaron una procesión desde el Liceo Politécnico por calle Normandie hasta el templo parroquial en calle Gregorio Arrieta, donde se celebró la Santa Misa presidida por el asesor de los bailes religiosos de la Diócesis de Valparaíso, padre Pedro Nahuelcura.

En su mensaje, el sacerdote destacó la riqueza evangelizadora de esta pastoral:

“Es un honor acompañar a los bailes religiosos como delegado para esta pastoral tan especial, tan querida y tan numerosa. Basta ver la cantidad de jóvenes que se congregan en torno a estas festividades. Nuestra misión es acompañarlos en su fiesta y durante todo el año, para que cada celebración tenga un espíritu más sinodal, más cristiano y más evangelizador. Ellos, a través de sus propias espiritualidades, también nos evangelizan a nosotros”.

Asimismo, subrayó el sentido profundo de estas expresiones de fe popular:

“Nuestras fiestas religiosas, los bailes, las danzas y los instrumentos tienen una finalidad: anticipar ese gran regalo que nos da Dios, que es la vida eterna en el Reino de los cielos. Los bailes anticipan esa fiesta celestial. Y para alcanzar ese Reino se nos pide trabajar por la justicia, promover la paz y dejarnos guiar por el amor”.

El padre Nahuelcura también destacó la amplia participación de agrupaciones provenientes de distintos lugares del país:

“La Asociación de los Reyes Magos, anfitriona junto con el Cristo Sumergido, ha hecho extensiva esta fiesta a otros bailes. Han venido delegaciones desde San Bernardo, Alto Jahuel, Rancagua, San Felipe, la Cuarta Región y distintos puntos de la zona central. Hemos tenido entre 18 y 20 bailes participando en esta hermosa fiesta”.

Eucaristía dominical y procesión marítima
La celebración continuó el domingo 1 de febrero con la procesión de los bailes religiosos a las 10:30 horas, culminando en la Santa Misa del mediodía, presidida por el obispo de Valparaíso, monseñor Jorge Vega, acompañado por el párroco de Quintero, padre Patricio Páez, de la Congregación de Don Orione.

En su mensaje a los bailes religiosos, el obispo destacó la centralidad de la Eucaristía en toda manifestación de piedad popular:

“Les señalé que es importante que estén más presentes en la celebración eucarística. La misa no es para que se queden fuera del templo, sino para que participen dentro, rezando y comulgando también. Eso es lo que la Iglesia pide a los bailes religiosos”.

La jornada concluyó con la tradicional procesión marítima hasta el muelle ASIMAR, uno de los momentos más significativos de la festividad. Al respecto, monseñor Vega expresó:

“Me llamó la atención que en la procesión marítima participó más gente que en otras ocasiones. Hubo más embarcaciones acompañando la boya que se dirige al lugar donde se encuentra el Cristo Sumergido”.

Un signo de fe en el mar de Quintero
Cabe recordar que el Cristo Sumergido es una escultura de cuatro metros de altura, obra del artista Mario Calderón, instalada el 31 de enero de 2004 en la roca Prat, en el fondo marino de la bahía de Quintero. Con el paso de los años, se ha convertido en un lugar de alto valor patrimonial, religioso y de peregrinación, constituyéndose en un signo visible de la fe del pueblo de Dios en la zona costera.

La celebración de este año volvió a manifestar la fuerza de la religiosidad popular, la comunión eclesial y el profundo vínculo entre fe, cultura y territorio, renovando el compromiso de vivir el Evangelio con alegría y esperanza

Fuente: Delegación para las Comunicaciones Diócesis de Valparaíso
Quintero, 12-02-2026
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