En el Templo Catedral de la ciudad de Temuco, el sábado 10 de enero, se realizó la Solemne Eucaristía de la Ordenación Diaconal, de diez nuevos diáconos permanentes, celebración que presidió monseñor Jorge Concha Cayuqueo, OFM, acompañado de sacerdotes y hermanos diáconos, congregando a muchas comunidades provenientes de los cinco decanatos.
La Profesión de Fe, Juramento de Fidelidad y Bendición de Ornamentos, se realizó minutos previos a la Ordenación, en un salón ubicado al costado de la Catedral, instancia muy solemne, donde cada diácono, ante la Santa Cruz y al poner su mano derecha sobre la Biblia, dan inicio a este ministerio, instancia donde estaban presentes el obispo diocesano, el vicario general, vicario judicial y el encargado de liturgia.
Templo Catedral
Tras la Liturgia de la Palabra, el director de la escuela del diaconado, Pbro. Patricio Trujillo solicitó a nuestro obispo la ordenación para estos hermanos:
-Jorge Beniz Corrales, de la Parroquia Jesús de la Misericordia, Labranza
-Manuel Espinoza Torres, de la Parroquia San Juan Bautista, Temuco
-Rodrigo González Seguel, de la Parroquia Cristo Rey, Angol
-Hugo Henríquez Zambrano, de la Parroquia Inmaculada Concepción
-Rodrigo Iturra Troncoso, de la Parroquia San Juan Pablo II, Pillanlelbún
-Jorge Muñoz Arévalo, de la Parroquia San Buenaventura de Angol
-Nelson Ormeño Leal, de la Parroquia San Buenaventura de Angol
-Jorge Rojas Figueroa, de la Parroquia San Juan Bautista, Temuco
-Christian Torres Lagos, de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de victoria
-Andrés Venegas Cárdenas, de la Parroquia Los Santos Ángeles Custodios de Los Sauces
En su homilía, el obispo diocesano expresó con profundidad que la ordenación diaconal es, ante todo, una manifestación concreta del amor de Dios. Un amor que toma la iniciativa, que llama gratuitamente y que se hace visible cuando el Señor elige a algunos para estar con Él y enviarlos a servir. La ordenación, señaló, es fruto de ese amor inmenso de Dios que convoca, pero también de la respuesta libre y generosa del discípulo que, con humildad y total disponibilidad, acepta seguir a Cristo para servirle en su Iglesia.
En este sentido, el Obispo recordó que los diáconos son consagrados no para sí mismos, sino para el servicio, dedicando su vida al ministerio de la Palabra, de la Liturgia y, de manera muy especial, al ejercicio de la caridad. Su vocación los configura con Cristo servidor, haciéndolos cercanos a quienes más lo necesitan, atentos al clamor de los pobres, de los que sufren y de todos aquellos que requieren consuelo, acompañamiento y esperanza. El diácono está llamado a ser puente, signo visible de la misericordia de Dios en medio de la comunidad.
Asimismo, destacó que estos nuevos diáconos son misioneros que han experimentado un encuentro personal con el Señor, un encuentro que transforma la vida y que impulsa a permanecer en su amor. Desde esa experiencia viva de fe, son enviados a reconocer a Cristo en los demás, especialmente en los más frágiles, y a servirlo en ellos con un corazón disponible y compasivo.
El obispo profundizó también en los tres criterios fundamentales para el seguimiento, inspirados en la vida de la Iglesia primitiva, que deben marcar la vida y el testimonio del diácono:
Ser hombres de comunidad: hombres profundamente insertos en la vida comunitaria, capaces de crear vínculos de fe, comunión y fraternidad. El diácono no camina solo, sino que sirve desde y para la comunidad, fortaleciendo la unidad y siendo signo de comunión eclesial.
Ser hombres de buena fama y dignos de confianza: su vida debe transparentar coherencia, rectitud y testimonio cristiano, tanto dentro como fuera de la Iglesia. La credibilidad de su ministerio se apoya en una vida íntegra, honesta y comprometida con el Evangelio.
Ser hombres llenos del Espíritu Santo y de sabiduría: abiertos a la acción del Espíritu, dóciles a su guía y capaces de discernir con sabiduría evangélica los desafíos del servicio pastoral. Esta plenitud espiritual les permite anunciar el Evangelio con verdad, prudencia y amor.
El Obispo subrayó con fuerza que la actitud de servicio es el corazón del ministerio diaconal. Servir, dijo, hace humilde al que sirve; es una verdadera espiritualidad que implica “ensuciarse las manos”, cansarse los pies, acercarse sin miedo al dolor ajeno, abrazar, escuchar y empatizar. El servicio no es una tarea secundaria, sino el camino concreto para anunciar la Buena Noticia del Señor con la propia vida. Por ello, exhortó a los diáconos y a toda la comunidad a no olvidar nunca el propósito original del ministerio diaconal, fortaleciendo permanentemente la actitud de servicio, sencillez y entrega.
Recordó además que la humildad en el servicio se manifiesta en la ayuda concreta al prójimo, en el estar disponibles sin buscar protagonismos, reconociendo que todo ministerio en la Iglesia es gracia y don de Dios.
Finalmente, el Obispo destacó que la ordenación de estos diez nuevos diáconos constituye una gran noticia para la Diócesis San José de Temuco, especialmente en este año de su centenario. Es un signo de vitalidad, de esperanza y de renovación eclesial; una esperanza que se traduce en un servicio más cercano, más comprometido y más fecundo en las distintas comunidades. Por ello, invitó a todos a alegrarse y a dar gracias a Dios por este don concedido a la Iglesia diocesana.
Con gratitud, extendió también un saludo especial a las esposas de los diáconos, reconociendo su apoyo generoso y silencioso; a los formadores, por su acompañamiento paciente y dedicado; y a todos quienes han colaborado en este largo proceso de formación humana, espiritual y pastoral, recordando que el ministerio diaconal es siempre fruto de una obra comunitaria guiada por el Espíritu Santo.
Acción del Espíritu Santo
Al transcurrir la celebración, se efectuó el examen de los elegidos y las promesas de obediencia, seguido de las letanías de los santos. Luego, el obispo impuso las manos sobre cada uno de los elegidos y que indica la acción del Espíritu Santo junto a la oración consecratoria.
Los hermanos ya ordenados, fueron revestidos con los ornamentos propios del diácono, ayudados de sus párrocos y hermanos diáconos. Seguido de la entrega del libro de los Evangelios, de manos del obispo, como signo fundamental de la Palabra que proclamarán y posteriormente, el saludo de paz, signo que fue replicado por los demás diáconos, como signo de bienvenida al orden diaconal. Continuando con la presentación a los nuevos diáconos al Pueblo de Dios.
Cabe mencionar que los diáconos fueron adscritos a las parroquias de origen donde ahí prestarán su servicio ministerial.
Testimonios
Diversas expresiones de alegría y júbilo se vivió aquel inolvidable día para nuestra Iglesia diocesana, donde palabras de emoción fueron resaltadas.
"Estoy muy emocionado y agradecido por este regalo que me da la Iglesia, de pertenecer a todo el ministerio y poder servir lo que me queda de vida". Diácono Jorge Rafael Rojas Figueroa, Parroquia San Juan Bautista de Temuco
"Contentos estamos porque nuestra parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Victoria tiene un nuevo diácono, don Cristian Torres. Gracias Padre Patricio, a nuestro querido obispo y toda la escuela que formó a nuestros diáconos. Estamos contentos en la parroquia de tener un ministro más al servicio del Evangelio y de su iglesia", Padre Ronny Guédez, párroco de Sagrado Corazón de Jesús de Victoria
"Quiero dar las gracias por este gran regalo lleno de bendiciones que llega a mi familia y a nuestra comunidad de la Parroquia Inmaculada Concepción. Gracias a los padres, a los profesores que nos orientaron, a las esposas que igual fueron orientándonos dentro de todo este proceso de discernimiento para poder llegar a este momento del diaconado, donde es un gran servicio". Sra. Judith Guzmán, esposa del nuevo diácono Hugo Henríquez de Angol.
"Muy contento de esta celebración, de tener también la ordenación de nuevos diáconos, pero principalmente también que para nuestra parroquia hay un nuevo diácono, así que estamos muy contentos y agradecidos, esperamos que sea un buen ministro, un buen servidor como lo ha sido hasta ahora". Padre Rodrigo Aguilar Gómez, párroco de Jesús de la Misericordia de Labranza
"Esperamos que siempre, a todos pedirles que recen por nosotros para que podamos nosotros igual ser buenas compañeras de nuestros esposos, Agradecida de Dios por esta bendición que nos ha dado y seguir apoyando a mi esposo en todo lo que necesite". Sra. Lucila Contreras Ortiz, soy esposa del diácono Jorge Rafael.
"Agradecer a Dios primero que todo por este don recibido, a la comunidad, a mi familia, mis papás y mis padrinos que me acompañan desde Santiago, y por supuesto a mi esposa y mi familia que en este caminar va a hacer un gran trabajo". Diácono Jorge Beniz, parroquia Jesús de la Misericordia de Labranza.
" Como hija y familia estoy muy contenta por él ya que ha sido un esfuerzo gigante de él, por 6 largos años, y espero que Dios lo pueda acompañar para toda su vida y que cree un lindo camino en la iglesia junto con todos los hermanos", Sofía, hija del nuevo diácono Manuel Espinoza
" Quiero agradecer especialmente a Dios por esta oportunidad que me da, por estos 6 años que estuvimos en el servicio del Diaconado permanente. Agradecerle todo este servicio y Dios quiera que sepamos seguir sirviendo a la Iglesia especialmente donde nos toque servir. Le agradezco a Dios y también a monseñor por la oportunidad que nos da de poder estar junto a él, también en esta oportunidad agradecer a toda la comunidad aquí presente y a cada una de nuestras familias por el sacrificio que han hecho. Dios quiera que el día de mañana podamos ser unos buenos servidores de Cristo". Diácono Nelson Ormeño, de la parroquia San Buenaventura de Angol.
" Estoy realmente muy emocionado y agradecido. Esos son los principales sentimientos que me invaden en este minuto. Emocionado por haber dado este paso, por tener la gracia de que el Señor me permita servirlo a través del diaconado y también siento muchos sentimientos de agradecimiento a mi familia, a mi esposa, a mis hijas, al señor obispo, al padre Patricio, que fue nuestro formador y el director de la escuela de diáconos. Y aquí estamos, con el corazón lleno de alegría y dispuestos a servir a todos los fieles de nuestra Diócesis, como Dios manda". Manuel Espinoza Torres, diácono de la parroquia San Juan Bautista de Temuco
"Muy agradecido de Dios por este momento, por la gracia que nos ha dado, que solamente por su gracia y no por mérito nuestro estamos aquí. Solo decirle que estamos al servicio de su iglesia, y gracias a toda la comunidad por habernos acompañado". Diácono Rodrigo Iturra, de la parroquia San Juan Pablo II, de la localidad de Cajón.
" Simplemente palabras de agradecimiento a todos los hermanos que nos han apoyado con su oración, con su cariño, con su alegría. Aquí estamos a disposición de lo que podamos hacer por el pueblo de Dios. Muchas gracias, sobre todo también a Monseñor que nos ha regalado el Ministerio". Diácono Hugo Andrés Enrique Zambrano, de la Parroquia Inmaculada Concepción de Angol
" Agradecer primero que nada a Dios por este hermoso don, el regalo del servicio, el amor hecho servicio. Gracias a Dios, a nuestro obispo, a la escuela de formadores y a nuestros párrocos. Que Dios nos siga bendiciendo grandemente con santos ministerios". Cristian Torres, parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la Ciudad de Victoria
"Estamos muy felices, celebrando a la ordenación de los nuevos diáconos, en realidad, es una gran bendición de parte del Señor tener tantas vocaciones diaconales, sabemos que surgen no de la nada, sino que surgen del trabajo de tantos hermanos y hermanas que trabajan directamente en nuestro pastor, así que le damos gracias a Dios por cada uno de estos hermanos y por su familia y sus comunidades".Pbro. Patricio Trujillo, director de la Escuela del Diaconado.
Fuente: Comunicaciones Temuco
Temuco, 13-01-2026