Secretaria general adjunta de la Conferencia Episcopal de Chile expuso sobre la sinodalidad en la reunión del clero
Participantes realizaron un trabajo grupal tras la presentación de la abogada Valeria López Mancini.
El jueves 27 de noviembre se realizó la reunión mensual del clero en la parroquia San Antonio, de Viña del Mar. En la oportunidad, la abogada Valeria López Mancini, secretaria general adjunta de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) y miembro de la Comisión Nacional Sinodal, expuso acerca de la sinodalidad y la implementación del sínodo en las diócesis.
El
P. Winstor Hardy, Delegado Episcopal para los Presbíteros, destacó la relevancia del tema.
“En esta reunión del clero estamos tratando el tema de la sinodalidad y la implementación del sínodo en nuestra diócesis de Valparaíso, trajimos a la sra. Valeria, de la Conferencia Episcopal, para que nos viniera a hacer este recuento histórico de todos los años que hemos estado caminando para llegar a este documento oficial y cómo vamos a ir implementándolo como diócesis, para también ir impregnando a cada uno de los presbíteros y diáconos que son actores importantes, para ir motivando este camino que tenemos que hacer junto a nuestros laicos”, indicó. Y agregó:
“Es necesario que todo el clero podamos tomar una mayor conciencia de esta etapa de la Iglesia que estamos viviendo”.
En tanto que,
Valeria López, explicó la centralidad de su presentación:
“Nosotros estamos en la fase de implementación del sínodo que significa concretar prácticas sinodales que surgen de las reflexiones y conclusiones que hubo en la Asamblea del Sínodo y que fueron recogidas en el documento final. Entonces ahora tenemos que hacer un discernimiento sobre esas orientaciones y conclusiones para ver en cada iglesia particular, en cada iglesia local, en nuestras comunidades eclesiales, qué prácticas podemos implementar, cómo podemos avanzar hacia una iglesia más sinodal”.
Asimismo, explicó qué es y qué no es una práctica sinodal:
“Una práctica sinodal es la de la transparencia, que implica rendición de cuentas y evaluación y eso deberíamos asumirlo como una práctica habitual a todo nivel en la vida de la Iglesia. Una práctica no sinodal sería por ejemplo el clericalismo donde se evita o se obstaculiza la participación de los laicos no solo como agentes pastorales y catequistas sino también en espacios de liderazgo y de toma de decisiones”.
Además, se refirió a los desafíos que nos presenta el Sínodo de la Sinodalidad:
“Yo creo que uno de los desafíos más importante que nos deja es hacer de la sinodalidad una profecía social, es decir, en un mundo que está caracterizado por la polarización, la violencia, el autoritarismo, el desencanto, la desesperanza, la falta de diálogo, poder testimoniar cómo una Iglesia sinodal es puente, está en salida, busca armonizar, busca la paz, eso es un gran desafío para nosotros. Y, hay ámbitos muy específicos donde practicarlo, por ejemplo, la Iglesia puede tener una voz profética en el tema del cuidado de la Casa Común, buscando una ecología integral, también puede ser una voz profética frente a los migrantes, así que creo que ahí tenemos dos grandes desafíos como Iglesia de Chile para abordar”.
Finalmente, reflexionó acerca del clericalismo y la corresponsabilidad de los laicos:
“Cuando los laicos nos quedamos en nuestra zona de confort y decimos “pregúntele al Padre”, “acá es el párroco el que decide”, “en eso no me meto porque soy laico y acá tiene que resolver el Padre”, en el fondo no estamos asumiendo nuestra corresponsabilidad como bautizados en la Iglesia. Tenemos que hacer un ejercicio de esa corresponsabilidad”.
Fuente: Comunicaciones Valparaíso
Viña del Mar, 15-12-2025