Iglesia en permanente estado de misión

Iglesia en permanente estado de misión

Cubierta por la niebla amaneció Aparecida este lunes 28 de mayo, en el inicio de la última semana de trabajos de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe.

Lunes 28 de Mayo de 2007
La Eucaristía del día, dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, fue presidida por Monseñor Carlos Aguiar Retes, Obispo de Texcoco, México, Primer Vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Al comentar el relato evangélico de la Visita de María a su prima a Isabel (Lc 1,39-47), Mons. Aguiar expresó que, así como Isabel se preguntaba “¿Quién soy yo para que la madre del Señor venga a mí? ”, hoy podríamos preguntarnos: “¿Quién eres, Iglesia de América, para que la madre de mi Señor haya venido a visitarte?”

En su homilía, Mons. Aguiar destacó que Santa Maria y Santa Isabel nos ofrecen dos rasgos importantes en la vida de la Iglesia y de los discípulos: por una parte, la sensibilidad para atender a Dios, descubrirlo presente en sus vidas, aceptarlo como interlocutor actuante en sus voluntades y recibirlo; y, por otra, la capacidad de buscar a quien también ha descubierto al Señor y sus acciones, y encaminarse para encontrarse con ella y compartir las maravillas que el Espiritu ha obrado.

“ Hoy nuestros pueblos latinoamericanos, en medio de situaciones crónicas y reiterativas de inequidad creciente, de autoritarismos que provocan corrupción, y bajo el influjo de la globalización, de las migiraciones, del intercambio de culturas, atraviesan una etapa de transición donde está transcurriendo, con dolores de parto, la cultura que avizoraron los Obispos en Puebla y ante lo cual Juan Pablo II convocó a la Iglesia a una nueva evangelización ”, manifestó el Obispo mexicano.

Agregró que necesitamos acudir a María para que nos muestre al Hijo que trajo al mundo y, con su ayuda, podamos preparar a la Iglesia para afrontar los nuevos retos que estan tocando las puertas de las familias y de la sociedad entera.

“ Seamos una Iglesia como Maria de Guadalupe que, inculturada, muestre el rostro de la misericorida divina para consuelo y fortaleza espiritual, para redescubrir la dignidad de toda persona, independientemente de toda raza, lengua, cultura y nación. Que acompañe el crecimiento y desarrollo de los discípulos y misioneros de Jesucristo. Con María, discípula y maestra, seamos una Iglesia que, presurosa, vaya al encuentro tanto de quienes –como santa Isabel- reconocen las maravillas que obra el Señor, como de quienes –como san Juan Diego- atraviesan la aflicción, la incertidumbre o la desesperanza. Seamos una Iglesia en estado permanente de misión. Seamos una Iglesia que redescubra y valore la eucaristía dominical. Seamos una Iglesia que sea casa para todos y escuela donde se aprenda, por el testimonio de quienes la forman, la caridad, el amor ”, manifestó.

Concluyó Mons. Aguiar invitando a todos a confiar como María y hacer nuestra su experiencia, para que podamos felicitar a la Iglesia en América: “Dichosa tú por haber creído que se cumplirá lo que se te ha anunciado por parte del Señor”.
Aparecida, 28-05-2007