Mons. Duarte evoca en Aparecida a nuestro "gran santo chileno"

Mons. Duarte evoca en Aparecida a nuestro "gran santo chileno"

El Vicepresidente de la CECh evocó al Padre Alberto Hurtado durante su predicación de las vísperas de este martes, durante la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe.

Miércoles 16 de Mayo de 2007
El rezo de vísperas del martes 15 de mayo durante la V Conferencia de Aparecida fue en idioma francés. Correspondió a Mons. Gonzalo Duarte, Obispo de Valparaíso y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile, la predicación en torno a la siguiente cita bíblica:

"Acercándose a él, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también ustedes mismos, como piedras vivas, van construyendo un templo espiritual dedicado a un sacerdocio consagrado, para ofrecer, por medio de Jesucristo, sacrificios espirituales agradables a Dios" (1 Pe 2, 4-5)

Predicando en francés, Mons. Duarte sostuvo que "sólo en la medida en que hagamos de Cristo el verdadero y único cimiento de todas nuestras opciones más profundas lograremos vencer las oscuras fuerzas del miedo, del egoísmo, de la rivalidad y de la vanagloria que nos impiden entrar activamente en la construcción de un templo espiritual".

"¡Cuánta orfandad espiritual podemos reconocer en estos tiempos nuestros! ¡Cuántos que son incapaces de reconocer a otros como hermanos e iguales a ellos en dignidad! ¡Cuántos que viven en el estrecho mundo de sus urgencias cotidianas, con el corazón endurecido frente a los demás y la mirada incapaz de reconocer y alabar al Creador! ¡Cuántos que sólo reciben humillaciones y desprecios de aquellos que son sus hermanos! Una de las maravillas de nuestra fe es que de verdad nos hace hermanos y solidarios (...) Si los creyentes diésemos con claridad este testimonio, qué gran aporte estaríamos haciendo a nuestro mundo", expresó el obispo chileno.

Más adelante, Mons. Duarte dijo: "En nuestro Continente son muchos y muchas quienes se han acercado a la Piedra Viva, la que ha cambiado enteramente sus vidas. Principalmente nuestros santos y santas. De entre ellos, quisiera recordar esta tarde a nuestro gran santo chileno, el Padre Alberto Hurtado. Él, uniéndose íntimamente a Jesús como su único Dueño y Señor, templó su corazón en un amor universal que lo llevó a preocuparse por todo hombre y mujer de su tiempo en nuestra patria -en la primera mitad del siglo XX- y por todo lo que al hombre y a la mujer le interesaban y afectaban, especialmente a los niños, los pobres y los trabajadores. Para los niños abandonados y los pobres fundó el Hogar de Cristo. Su preocupación por los trabajadores se manifestó de múltiples formas, especialmente en la fundación de la "Asociación Sindical Chilena" (ASICH). Pero su preocupación y su acción, fundadas en la Fe y en el Amor a "la piedra angular" que es Cristo, abarcó todo el amplio abanico de las grandes esperanzas, preocupaciones y anhelos de la sociedad chilena de su tiempo (al punto que ha sido declarado "Padre de la Patria" chilena del siglo XX) y de la Iglesia en el mundo".

Concluyó Mons. Duarte pidiendo que la Piedra Viva "nos atraiga más profundamente hacia Él, parea que ensanchando nuestro corazón en el amor nos permita ser piedras vivas en la construcción de su templo santo".

Fuente: Iglesia.cl en Aparecida
Aparecida, 16-05-2007