Willy Semler habla sobre el humor en "Encuentro"

Willy Semler habla sobre el humor en "Encuentro"

Jueves 03 de Mayo de 2007
Aun en las más grandes tragedias naturales a alguien se le ocurre un chiste que, sin ser cruel, muestra que las cosas no están tan mal y que al menos la capacidad de reír es más porfiada que cualquier aguacero. Reír y, especialmente, hacerlo de uno mismo es signo de buena salud mental y abre infinitas posibilidades de aprendizaje, de cambio y en definitiva, de reconciliación. De eso está convencido el actor que encarna al vil “Excequiel Amenábar” de la teleserie “Vivir con 10”. Willy Semler (48 años), reconocido actor de teatro y también profesor de dirección de actores en la Escuela Audiovisual de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, se ha dedicado a estudiar el humor, es decir, la capacidad de reírse de uno mismo y esto descarta el sarcasmo y los sentidos dobles.

Asegura que “el humor tiene la capacidad de ampliar los horizontes en el conocimiento y en el ejercicio del cariño hacia los demás. Por ejemplo, cuando una pareja está ofuscada peleando y uno de los dos ‘echa la talla’ y se ríen, la pelea se termina. Y eso pasa en todos los ámbitos. Los alumnos de colegio adoran a los profesores ‘buenos para la talla’ sin hablar de frivolidad ni de estupidez. No puedo estar más en contra de esa antigua frase que dice: la risa abunda en la boca de los tontos”, señala. A sus ojos, la risa ayuda a tener conciencia de nosotros mismos y aprender de nuestros errores en vez de deprimirnos.

Para él el humor es un elemento crucial a la hora construir personajes. En la memoria colectiva está “Esperancita”, el travesti de la obra de teatro chilena más importante de los últimos tiempos: “La Negra Ester”. Y así como el humor hace destellar los personajes, algo parecido pasa en la dirección de actores. Confiesa: “Cuando estoy dirigiendo muy tenso y, a punto de estallar, me tiro al suelo simulando un ataque. Entonces todos nos reímos y a mí, automáticamente, se me pasa la rabia”.

Los chilenos tenemos fama de graves y grises ¿cuánto de verdad hay en eso?
“Hace tiempo atrás escuché una frase del escritor Enrique Lafourcade que decía que los chilenos padecíamos de nostalgia mapuche. Creo que eso es cierto, sobre todo ahora que la gente está deprimida con Transantiago. Cuando uno se sube a la micro y ve a la gente con cara de desarraigo, de abandono y de soledad, eso es nostalgia mapuche. No corresponde a la falta de humor, sino a otro rasgo de idiosincrasia que tiene que ver con una cierta melancolía, con vivir en un país al fin del mundo y aislado por el mar y la cordillera”.

“Por otro lado está la picardía del chileno. Somos personas de risa fácil. En las peores tragedias siempre llega un grupo a hacer un número solidario, a contar chistes, a animar a los niños… Hay un germen de humor vivo en nosotros que contrasta con nuestro diagnóstico sicológico. El chileno es bueno para reírse. En cualquier ambiente, si alguien ‘tira una talla’, vienen dos más al tiro y se armó la chacota”.

¿De qué nos reímos los chilenos?
“Nos reímos hasta del Transantiago. Nos reímos de todo. Imagínate el Condorito, con los años que tiene y se sigue publicando porque la gente lo compra. O el éxito del Coco Legrand o de los personajes de los inicios del Japening con Ja que retrataban diferentes arquetipos de chilenos como Canitrot, Espinita o Gertrudis. Todos ellos hablan de lo contingente y por eso son tan exitosos. No nos estamos riendo de países vecinos, sino de lo que pasa acá”.

¿Qué le parece la clase de humor de la serie “Papa Villa” que se está transmitiendo por TV cable?
“No la he visto ni me interesa hacerlo. Para mí el humor ideal está en Los Simpson porque es muy positivo siempre, tienen moraleja y hablan de valores sin militar en alguna corriente. ‘La vida es bella’ recuerdo que decían al final de un capítulo”.

¿Cuál es la diferencia entre la tragedia y la comedia?
“La tragedia es cuando se da el paso sin retorno y uno se da cuenta de ello. En cambio la comedia, es una tragedia que encuentra una salida. Es lo que sucede en la película ‘Mejor imposible’, donde las cosas no pueden estar peor, sin embargo en el último minuto la vida les cambia. (La comedia) es una tragedia que se va derrumbando y a propósito de la voluntad, del azar o de la divinidad, se encuentra una salida”.

Fuente: Periódico Encuentro www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 03-05-2007