Transcripción completa de la Conferencia de Prensa al término de la 93ª Asamblea Plenaria, ofrecida el viernes 20 de abril en Punta de Tralca.

Una invitación a revisar nuestra actitud hacia los extranjeros hizo el Obispo de Valparaíso y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Gonzalo Duarte, al comentar la masacre del tecnológico de Virgina, donde un estudiante sudcoreano de 23 años dio muerte a 32 personas.
"Lo que sucedió esta última vez lo encuentro tremendo y hay que ver cuáles son las razones profundas. Este muchacho, un joven surcoreano, tenía ciertamente muchas amarguras acumuladas en su corazón. Tenemos que revisar nuestra actitud, por ejemplo, frente a los extranjeros que llegan a nuestra patria", señaló Mons. Duarte.
El Obispo de Valparaíso invitó a cuestionarnos sobre la acogida real que le damos a los extranjeros, "que ciertamente en una inmensa mayoría vienen a enriquecer nuestra patria y nuestra cultura".
Agregó Mons. Duarte: "Si nosotros tenemos la real posibilidad de acoger a familias que están sufriendo una situación tremenda e inhumana, debemos acogerlos haciendo incluso un esfuerzo". Explicó que la Iglesia tiene una institución que se llama INCAMI, Instituto Católico Chileno de Migración, cuya finalidad es precisamente preocuparse de la acogida de los extranjeros, y funciona en Arica, Iquique, Santiago, Valparaíso y muchas otras ciudades, "y hacemos lo posible por dar una buena acogida a los extranjeros, sobre todo a los que vienen aquí sin familia. Nos preocupan especialmente los extranjeros que están en situaciones legales difíciles que hay que aclarar".
Las declaraciones de Mons. Duarte fueron entregadas en la conferencia de prensa al concluir la 93ª Asamblea Plenaria de la CECH.
En la ocasión participaron el Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Chile y Obispo de Valparaíso, Mons. Gonzalo Duarte; el Secretario General y Obispo auxiliar de Santiago, Mons. Cristián Contreras Villarroel; y el Arzobispo de Concepción, miembro del Comité Permanente, Mons. Ricardo Ezzati.
En primera instancia, Mons. Cristián Contreras V. dio lectura a la Declaración
"Renovemos la esperanza en el alma de Chile.
Posteriormente se produjo el siguiente diálogo con la prensa:
Consulta sobre el tema “la educación, tarea de todos”. Ustedes llaman a un debate inteligente, ¿podrían detallar un poco más la idea?
Mons. Gonzalo Duarte:

En este momento empieza el gran debate en el lugar apropiado que es el Parlamento, que es la instancia que los chilenos nos hemos dado para los grandes debates, y pensamos que en el Parlamento es donde todos debemos que ser escuchados y tenemos el derecho y la oportunidad de participar: el Gobierno, los diversos partidos políticos y toda la sociedad chilena que esté interesada en este debate. Me parece que es muy importante que el debate haya comenzando abierto, y me parece muy importante también que el debate haya comenzado a través de los medios de comunicación social. No hay día en que los medios de comunicación social no traen algún artículo o alguna carta al director sobre el tema.
Pensamos que es un tema muy importante, de largo tratamiento, no va a ser un tema breve y los puntos que más nos interesan a nosotros como Conferencia Episcopal son estos cinco puntos que aquí están detallados: la calidad de la educación para todos, particularmente para los más pobres; la real oferta educacional; la libertad de los padres de elegir la educación que desean para sus hijos; la real posibilidad de que los colegios puedan mantener sus proyectos educativos, que sean respetados, de manera tal que quienes deseen ingresar a un colegio que tenga un proyecto educativo, que previamente lo conozca y esté de acuerdo con el proyecto educativo. Por eso el tema de la selección de los alumnos tiene que ser muy cuidadosamente estudiado y que no sea una selección arbitraria, sino que busque respetar lo que la familia quiere y lo que el colegio desea ofrecer. Tiene que haber un consenso entre familia y colegio.
Este un tema que fácilmente puede caer en ideologizaciones, como de hecho hemos visto que en algunos casos se ha producido. Por eso, es que hay un llamado nuestro, y no sólo nuestro - pienso que de todas las personas que están verdaderamente interesadas - a hacer un esfuerzo de apertura, de escucha, de respeto por las opiniones ajenas, porque en este ley se está jugando el futuro de Chile.
Consulta sobre los cinco puntos que se señalan como temas irrenunciables para la Iglesia. ¿Creen que se resguardan en el proyecto?
Mons. Duarte:

La ley manifiesta su buena intención. Tenemos que estudiarla porque es una ley compleja. Yo la he leído, pero me doy cuenta de que hay que volverla a leer y preguntarle a los estudiosos. Hay algunos puntos que pensamos que no están suficientemente resguardados. Por ejemplo, el artículo 11 que habla de los procesos de selección es poco claro. Nos gustaría que se aclararan bien los criterios de selección a los colegios, en el sentido de que se puedan respetar los proyectos educativos de cada colegio y se pueda respetar el deseo de proyecto educativo que cada familia tiene. Recordemos, y nosotros insistimos en este punto, que el educador prioritario de los hijos es la familia. El colegio es una ayuda muy valiosa e indispensable, pero es solamente una ayuda.
Consulta sobre un tema particular del debate sobre educación. Ustedes dicen que les gustaría que los trabajos plurales se tomaran en cuenta. En este caso hay muchos que están criticando que en las comisiones previas al proyecto de ley de educación, se habló del tema del lucro, aspecto sobre el que no se había llegado a consenso, pero el gobierno de todas maneras lo incluyó en el proyecto. ¿En ese sentido va la crítica que ustedes hacen?
Mons. Duarte:
Nuestra crítica apunta a que nosotros hicimos propuestas, sentimos que algunas de ellas no han sido escuchadas, en temas sobre los cuales no hubo consenso. Ahora, es bueno que ese tema que usted menciona sea discutido. Es un tema que merece una amplia discusión a nivel de país, y el Parlamento es el lugar adecuado para llevar adelante esa discusión.
Consulta sobre postura de la CECh sobre el debate. Llama la atención que, respecto de esta nueva ley general de educación que está prácticamente en la página web del Ministerio de Educación, ustedes de alguna manera la dejen pasar, porque prácticamente están diciendo “no la hemos analizado puntualmente”. No sé si estoy equivocado, pero ¿quieren dejar que la cosa pase y nos vemos en el Congreso?.
Mons. Ricardo Ezzati:

Por supuesto que hemos estudiado y analizado el proyecto de ley. Naturalmente tiene muchas aristas, algunas que son fundamentales, y entre las fundamentales están estos cinco puntos que están detallados. Por ejemplo, el punto del derecho a una educación de calidad. Estamos absolutamente de acuerdo con que el país necesita buscar un camino para que, sobre todo los más postergados, tengan la posibilidad de tener una educación de calidad. Eso es un derecho, y es un derecho que la Iglesia lo tiene muy considerado. El Concilio Vaticano II, en el documento sobre la educación, afirma que la primera cosa importante en el ámbito de la educación, es que todos tengan la posibilidad de una educación de calidad. En eso estamos totalmente de acuerdo. Estamos de acuerdo también y la ley también lo analiza, sobre el equilibrio que tiene que existir entre el derecho de educación y libertad de educación.
Cuál es el problema. El problema es que en el proyecto de ley, no hay mucha consecuencia entre los principios que se enuncian y los caminos concretos para llevar adelante esos principios. Por ejemplo, en el artículo 11 se dice que existe libertad de educación de acuerdo al proyecto educativo, pero inmediatamente, las restricciones que se ponen, eliminan lo que significa el proyecto educativo. Hay una contradicción interna, y no sólo en este artículo.
Se habla por ejemplo del derecho que los padres tienen de educar a sus hijos, pero finalmente los colegios no tienen la posibilidad de ofrecer concretamente y prácticamente un proyecto educativo que refleje lo que los padres quieren, porque el proyecto educativo tiene que estar abierto a todos. No importan las peticiones de los padres. Entonces puede suceder por ejemplo, que un colegio católico, justamente por esta restricción se convierta en un colegio que es pedido por los padres por su calidad académica, pero no por los valores que transmite.
Al interior del proyecto de ley, hay una serie de contradicciones, no ha sido afinado muy bien, y se nota naturalmente que hay presiones, presión ideológica de grupos que de repente se han hecho más fuertes y que aparecen en el texto del proyecto de ley.
Consulta sobre el texto de la iniciativa legal sobre Educación. ¿Usted diría que es un texto ideologizado?
Mons. Ezzati:
En parte sí. Vuelvo a decir: yo creo que la ideología está en este tema. Hay principios que son aceptados y aceptables, pero la incongruencia interna desliza en algunos elementos que son de carácter ideológico.
Consulta sobre otros aspectos del proyecto de Ley. Principalmente todo el debate que ha habido entorno al proyecto se ha centrado en el tema del lucro y la selección de alumnos. ¿El resto del proyecto también a juicio de ustedes necesita ajustes?
Mons. Ezzati:

Sin duda alguna hay muchos artículos que denotan esta ruptura interna, este desequilibrio interno, esta falta de congruencia interna. Cité el tema por ejemplo de la participación de los padres. Podría citar el tema de dar cuenta pública de lo que significa el trabajo de los colegios. Yo creo que en general, el proyecto de ley contiene esta problemática.
Consulta sobre evaluación de la iniciativa gubernamental. ¿Calificaría el proyecto como un mal proyecto?
Mons. Ezzati :
El proyecto contiene principios con los cuales estamos muy de acuerdo, y que lo encuentro muy bueno. Por ejemplo, que diga que se quiere fundar en la centralidad de la persona, en sus valores espirituales. El tema de la libertad de educación, lo compartimos. El tema de que haya una comunidad educativa, el tema que los colegios, incluso los nuevos, necesitan tener como respaldo el proyecto educativo. Que tenga la capacidad de responder por los bienes, para que no se inicie una tarea educativa que termina mal porque no está asegurado. Creo que contiene muchos aspectos positivos.
El problema es el de la coherencia interna. Considero que es un proyecto que puede ofrecer posibilidades de ser modificado sustancialmente en varios puntos, y en otros, puede ser muy aceptado.
Mons. Duarte:
Hay un proyecto por todos conocido, y que se ha abierto un debate público. Eso me parece de la mayor importancia. Y que el debate público se esté haciendo donde tiene que hacerse. Obviamente todos los proyectos son enviados al Congreso para que los legisladores, escuchando a toda la comunidad nacional, mejoren los proyectos, y la experiencia es que los proyectos suelen ser mejorados en el parlamento.
Consulta sobre reforma al sistema electoral, asociada a la participación al interior de la Iglesia. En lo que se refiere a la reforma del sistema binominal y la inclusión de partidos que han sido postergados. ¿Cómo lo ha analizado la Iglesia, respecto a que algún laico consagrado piense en acceder a un cargo al que antes no tenía había tenido la posibilidad?
Mons. Duarte:
Es un tema que no hemos tratado en la Asamblea, pero todo lo que favorezca la participación de la ciudadanía en la vida política, sobre todo la participación de grupos significativos, va en bien de la democracia. Nuestra democracia tiene que dar pasos en el camino de la participación.
Ahora, sobre la participación de los consagrados, nuestra participación es otra en el bien común nacional. No va por el camino de la política. Ese es un camino propiamente laical. Los consagrados tenemos que participar en la vida pública, pero desde nuestro rol de consagrados, desde nuestro papel de testigos de Jesucristo, de predicadores de su palabra.
Consulta sobre episodios recientes de violencia juvenil. ¿Hay alguna postura, algún comentario por parte de los obispos respecto a la masacre de Virginia?
Mons. Duarte:

Horrible, yo encuentro que es terrible aquello. Es preocupante, pienso que la sociedad norteamericana está tremendamente preocupada por la repetición de estos hechos. Lo que sucedió esta última vez lo encuentro tremendo y hay que ver cuáles son las razones profundas. Este muchacho, un joven surcoreano, tenía ciertamente muchas amarguras acumuladas en su corazón. Tenemos que revisar nuestra actitud, por ejemplo, frente a los extranjeros que llegan a nuestra patria. Muchos de nosotros somos hijos de familias extranjeras que llegaron a Chile buscando lo que en sus países de origen no podían conseguir, y en este momento muchos chilenos están en el extranjero. Cuál es la acogida real que le damos a los extranjeros, que ciertamente en una inmensa mayoría vienen a enriquecer nuestra patria y nuestra cultura. Digo esto porque era un joven surcoreano que tenía muchos problemas al parecer por su situación en Estados Unidos.
Consulta sobre acogida a extranjeros, a propósito de la pregunta anterior. Respecto de eso, ¿cuál es su opinión sobre el hecho que el gobierno esté analizando acoger a un grupo de familias palestinas que viven en Irak, en condiciones bastantes complicadas?
Mons. Duarte:
Chile en este momento tiene uno de los índices de extranjeros más bajos en su historia. El porcentaje de extranjeros en Chile está cerca del 1%, no alcanza a llegar al 2%, en algunos momentos estuvo cercano al 5%. Vuelvo a decir, muchos de los que aquí estamos somos de familias extranjeras que fueron acogidas en Chile e hicieron de Chile su segunda patria, y no volvieron a su patria de origen.
Si nosotros tenemos la real posibilidad de acoger a familias que están sufriendo una situación tremenda e inhumana, debemos acogerlos haciendo incluso un esfuerzo.
La Iglesia tiene una institución que se llama INCAMI, Instituto Católico Chileno de Migración, cuya finalidad es precisamente preocuparse de la acogida de los extranjeros, y funciona en Arica, Iquique, Santiago, Valparaíso y muchas otras ciudades, y hacemos lo posible por dar una buena acogida a los extranjeros, sobre todo a los que vienen aquí sin familia. Nos preocupan especialmente los extranjeros que están en situaciones legales difíciles que hay que aclarar.
Consulta sobre el tema de la violencia juvenil. Volviendo al tema de la violencia en las generaciones más jóvenes, ¿cómo ven el comportamiento hoy de los jóvenes en torno a este tema?
Mons. Duarte

Yo tengo la percepción de que los jóvenes particularmente violentos son un grupo, no es la mayoría de los jóvenes. En estas manifestaciones callejeras hay un grupo que asume el protagonismo de la violencia. Sería interesante un estudio para saber qué hay en los corazones de estos jóvenes, por qué ellos recurren a este tipo de violencia, es un estudio que está por hacerse. Tengo la percepción de que la mayoría de los jóvenes en Chile no son jóvenes violentos. La Iglesia, gracias a Dios, es una de las instituciones de más capacidad de convocatoria entre los jóvenes. Hemos visto trabajos voluntarios en vacaciones de invierno, vacaciones de verano, en Semana Santa, hay miles de jóvenes que se movilizan. Eso lamentablemente no son noticias, pero aquellos jóvenes que aparecen en los medios como violentos, que son una minoría, hacen que tengamos que preguntarnos qué está pasando en el corazón de esos jóvenes. Por qué llegan a eso. Hay una razón.
Consulta sobre la crisis del transporte público en Santiago. ¿La Conferencia Episcopal cree que faltó liderazgo?
Mons. Duarte

Desde el momento en que la señora Presidenta cambió al responsable máximo, ella estimó seguramente que faltaba liderazgo, y buscó otra persona para hacerse cargo del caso. Pensamos que hay que dar oportunidad a las nuevas autoridades para que den los pasos necesarios y se pueda arreglar el asunto del Transantiago. Deseamos un gran éxito para el Transantiago porque será un gran éxito para los pobres de Santiago. Pero también hay una queja: yo soy obispo de Valparaíso, nosotros pensamos que hay una desigual distribución de los medios en el país, se está favoreciendo a Santiago y no se está favoreciendo igualmente a las regiones, y tememos que Santiago vaya creciendo cada día más, que los problemas de Santiago vayan creciendo cada día más, que sea una ciudad cada día más invivible, y por otra parte, las provincias van perdiendo vitalidad, van perdiendo fuerza.
Consulta sobre el mismo tema. Hay un reconocimiento de la falta de liderazgo al haberse cambiando al ministro, ¿no hay falta de liderazgo más arriba?
Mons. Duarte:

Yo he dicho que supongo que la Presidenta estimó que había falta de liderazgo puesto que cambió al responsable. Respecto de la falta de liderazgo más arriba, a nosotros no nos corresponde hacer ese tipo de apreciaciones, no es nuestro tema, no es nuestro campo.
Insistencia sobre el mismo tema. Pero el cambio de ministro no ha traído cambios sustanciales en el servicio público, ayer estábamos con una emergencia respecto del pase escolar…
Mons. Duarte:
Yo no vivo en Santiago, así que lo conozco solamente por la prensa. Me doy cuenta de que el problema es muy complejo, por lo tanto la solución me parece que demorará un tiempo en llegar.
Apreciación de periodista. “Quizás la Conferencia Episcopal no tenga liderazgo, ya que uno ve que la Iglesia choca con el gobierno en materia de salud con la píldora, en educación por el proyecto de ley, en transporte, en el tema del divorcio. Son aspectos donde se supone que la Iglesia pone temas duros, pero al final el gobierno se sale con la suya”.
Mons. Duarte:
Esto no es novedad. En todos los gobiernos que hemos tenido en Chile, ha habido algún tipo de desencuentro entre la Iglesia y el gobierno de turno, en gobiernos pasados también hubo desencuentros públicos con la Iglesia por otros temas. Evidentemente que estamos en una sociedad plural, nuestra relación con el gobierno es una relación cordial en el trato personal, aunque tenemos diferencias importantes en algunos puntos. Nuestro liderazgo consiste en hacer presentes esas diferencias en un diálogo respetuoso, en tratar de ser convincentes, pero nosotros hacemos lo que podemos, y finalmente quien decide es el gobierno y el parlamento, porque aquí hay un proyecto de ley. Nosotros no pretendemos tener el liderazgo nacional, sino que pretendemos cumplir con nuestra función de pastores de forma respetuosa, de la forma más convincente posible, en torno a cuáles son aquellos puntos de vista nuestros que inciden en el bien común nacional.
Hay problemas internos nuestros, como el bautismo, la primera comunión, la confirmación, son temas nuestros, pero cuando hay temas que dicen relación con el bien común nacional, nosotros tenemos que hacer presente nuestra palabra.
En toda la historia de Chile ha habido desencuentros entre la Iglesia y los gobiernos de turno por un motivo o por otro.
Consulta sobre evaluación política nacional. ¿Cuál es la visión de la Conferencia Episcopal sobre el rumbo que está tomando el país, considerando el Transantiago, la ley de educación, y la actualidad en general?
Mons. Duarte:

No voy a dar una opinión política de ese tipo. No me parece que debamos hacer una evaluación en ese sentido. Vemos ciertos problemas y los hacemos presentes en los términos más respetuosos que corresponden, a quienes estimamos que corresponde, y llamamos a la ciudadanía a hacer presentes sus puntos de vista, también a los laicos católicos, porque la Iglesia no sólo la representan los pastores, sino que también los laicos católicos.
Consulta sobre serie televisiva juvenil. ¿Qué opinan de esta serie que se está dando por la televisión por cable, Papavilla? Esto, porque los católicos se han sentido bastante pasados a llevar.
Mons. Duarte:
Nos hemos enterado de que existe esa serie, pero estábamos encerrados aquí en Punta de Tralca, no la hemos visto. Pensamos que la libertad de los medios de comunicación es un valor que hay que cuidar. La libertad de expresión es un valor muy importante y todos tenemos que cuidarlo, muchas veces permite situaciones como ésta.
En otros países del mundo también ha habido una especie de falta de respecto objetiva al menos a valores religiosos y espirituales que han ofendido a pueblos enteros.
Entonces aquí hay un tema muy importante respecto al uso de la libertad, que es un tema fundamental para toda persona y para toda institución. No estamos a favor de la censura, pero sí estamos de acuerdo con que quienes se sientan afectados levanten su voz. Sabemos que hay un grupo de católicos y personeros católicos que han levantado su voz y están en su derecho, y la verdad es que nosotros como Conferencia Episcopal no hemos tenido un pronunciamiento sobre el tema porque el tema no lo conocemos directamente. Aquí encerrados no hemos estado en contacto.
Contrapregunta sobre el mismo tema. ¿Entonces no van a pedir que la serie deje de transmitirse?
Mons. Duarte:
Si la serie es como dicen que es, a mí me gustaría que dejara de transmitirse, pero me gustaría a mí. Así que yo no voy a decir “hay que impedir que un canal transmita lo que ellos estiman que deben transmitir”, pero yo quiero decir que hubo serios problemas en el medio oriente, con muertos incluso, por temas que son particularmente sensibles para los pueblos, como lo son los valores religiosos y ciertos personajes religiosos importantes. En Chile no vamos a llegar a eso, pero tenemos que tener cuidado porque en nuestro mundo se han dado casos que han sido muy lamentables.
Consulta sobre la calidad de la política. Ustedes en la declaración hablan de mejorar la calidad de la política. ¿La clase política nacional lo está haciendo mal?
Mons. Duarte:
Lean los diarios hoy día. Si uno lee hoy día los diarios o escuchan las radios, ustedes ven que los mismo actores de la política no están contentos. No es que los digamos nosotros, lo dicen ellos mismos.
Consulta sobre situación educativa en Valparaíso. Mons. Duarte, usted viene de Valparaíso, el alcalde está medio preocupado por el tema de los colegios. Si no se arregla el financiamiento, los va a cerrar.
Mons. Duarte:
El alcalde no está medio preocupado, está muy preocupado. Nos hemos reunido muchas veces, hemos hablado del tema, la situación económica de la municipalidad de Valparaíso es muy grave, la situación económica de la corporación de educación de Valparaíso es gravísima, y el número de alumnos ha ido disminuyendo por dos motivos. Hay familias que prefieren educación particular, y porque ha disminuido notablemente la natalidad en la quinta región, y en Valparaíso la natalidad ha disminuido en forma alarmante. Por otra parte, el alcalde está obligado a mantener el número de profesores y tiene la subvención que ustedes saben. El alcalde no es ahora que diga que piensa cerrar los colegios, hace tiempo que lo viene diciendo y lo ha ido conversando con todos los grupos responsables de la comuna de Valparaíso. Lo que hoy día sale en el diario ustedes saben que no es novedad. Sería muy grave que así fuera, porque según lo que leí hoy en el diario no sólo es problema de la municipalidad de Valparaíso.
Consulta sobre ley de responsabilidad penal adolescente. Usted hablaba de los jóvenes. ¿Le preocupa que expertos en el tema de la nueva ley de responsabilidad penal adolescente hayan dicho que hay una serie de falencias, y que, por otra parte, el gobierno siga insistiendo que la va a implementar?
Mons. Duarte:
Tenemos que esperar que llegue la fecha, en primer lugar. En segundo lugar, se ha hablado de que hay falencias y que se iría implementando paulatinamente. A mí me parece que el ideal es que el tema está absolutamente bien planteado para no repetir el tema de la nueva justicia, los tribunales de familia y otros temas que ya nos han enseñado que hay que tener un poquito de paciencia.
Consulta sobre la selección de alumnos. Sobre la el proyecto de ley de educación, el Estado tendría el derecho a prohibir la selección de alumnos de 1 a 8 básico en colegios subvencionados...
Mons. Duarte
Ese es el proyecto de ley, es lo que se pide en el proyecto de ley, pero eso podría cambiar.
Contrapregunta en el mismo sentido. ¿Qué le parece a usted?
Mons. Duarte:
El Estado subvenciona con dinero de todos los chilenos y los que tienen a sus hijos en colegios particulares subvencionados también son chilenos que pagan impuestos. Por lo tanto, ellos también derecho a favorecerse con el aporte del Estado. Pero insisto, la educación privada se justifica en la medida en que haya proyectos educativos alternativos y que efectivamente los padres puedan elegir, y el Estado también tiene que favorecer que haya proyectos educativos alternativos.
Fuente: Prensa CECh
Punta de Tralca, 25-04-2007