Niños y adultos cargaron la cruz en Concepción

Niños y adultos cargaron la cruz en Concepción

Viernes 06 de Abril de 2007
Niños, jóvenes, adultos, mujeres, matrimonios, seminaristas y sacerdotes cargaron la cruz de madera con que los fieles católicos revivieron el Vía Crucis de Jesús, en Concepción, cubriendo más de 20 cuadras, espacio existente entre la Cruz Monumental y la catedral, en la capital penquista.

La procesión se inició con aproximadamente 200 personas, pero al arribo a la catedral llegaron cerca de mil. Durante las 14 estaciones se rezó el santo rosario y se hicieron reflexiones y cantos. El Vía Crucis lo presidió el arzobispo Mons. Ricardo Ezzati, quien estuvo acompañado del vicario general de la arquidiócesis, prebendado Jorge Jiménez y los presbíteros Juan Carlos Marín y Luis Rifo Feliú y los seminaristas menores y mayores. En la penúltima estación, la cruz fue cargada por Mons. Ezzati, ingresando con ella a la catedral.

El arzobispo, en su reflexión, dijo que la Pasión de Jesucristo es el misterio del amor de Dios que se nos revela en la entrega total de su Hijo. “En los brazos abiertos, en la cruz, cada uno de nosotros puede experimentar hasta dónde el Señor nos ha amado”, manifestó.

Agregó que “hoy no es un día de luto o de dolor, sino que es un día en el cual, de la experiencia de cada uno de nosotros, debe brotar el gracias, porque Jesús ha dado su vida por mi. Gracias, porque sus brazos abiertos en la cruz, me indican todo el amor del Padre”.

En otro aspecto de su meditación, recordó la experiencia de haber cargado la cruz por las calles de la ciudad. “Hemos llevado la cruz del Señor y esta experiencia nos indica que la cruz está siempre presente; está presente en la vida de los niños y en la vida de los ancianos, en los esposos y en los consagrados; en la vida de los jóvenes llenos de energía y está presente también en la vida de los débiles y de los enfermos. Todos llevamos el peso de la cruz, pero qué difícil es llevar el peso de la cruz si esta cruz no nos lleva a Jesús; qué difícil es llevar la cruz si nuestra cruz no tiene sentido, qué difícil es llevar la cruz si la llevamos en la oscuridad de la soledad”, precisó.

Recalcó que es el Señor quien da sentido a la cruz, a la vida, incluso a la oscuridad más grande de la vida. Sostuvo que la cruz de cada uno “se vuelve más llevadera cuando en nuestra propia cruz le hacemos el espacio para que el crucificado, con su amor y con su entrega, nos enseñe porqué y para qué el sufrimiento”.

Finalmente, destacó que es importante llevar la cruz en comunidad, porque nadie ha podido llevarla solo, porque el peso de la cruz es grande. “Esto, nos enseña que Jesús ha vivido la cruz por nosotros para que su vida pueda ser nuestra vida. Estamos llamados a imitar a Jesús, ayudando a nuestros hermanos a llevar la cruz, esa cruz pesada que muchas veces carga sobre sus hombros”, concluyó.

La acción litúrgica del Viernes Santo terminó cuando centenares de fieles se acercaron al altar para veces un crucifijo y dar gracias a Jesús.

Fuente: Comunicaciones Concepción
Concepción, 06-04-2007