Presbiterio de Iquique renovó sus votos

En Misa Crismal

Presbiterio de Iquique renovó sus votos

En una emotiva Misa Crismal Monseñor Marco Antonio Ordenes Fernández, acompañado de sus hermanos sacerdotes bendijo, este 4 de abril, por primera vez en su ministerio episcopal, el Crisma y los santos Óleos de los catecúmenos y enfermos.

Miércoles 04 de Abril de 2007
Durante la ceremonia, en que el presbiterio renovó sus votos y compromiso con Dios, las distintas comunidades de la diócesis de Iquique recibieron de manos de Monseñor Ordenes y sus correspondientes párrocos, diáconos o congregaciones a cargo, los aceites consagrados en medio de los aplausos de los fieles que repletaron la Iglesia Catedral Inmaculada Concepción.

En la oportunidad, en que además fue entregada la primera Carta Pastoral del Obispo de Iquique, Monseñor Ordenes en su homilía dijo que “la vida del ministerio sacerdotal es expresión de esta elección: el sacerdote es un ministro, un enviado del hoy salvador de Cristo. Junto, y en comunión con el Obispo, es mensajero de esta buena noticia. Es enviado para anunciar la vista a los ciegos, la libertad a los cautivos. Para proclamar el Año de la Gracia del Señor”.

También señaló que los sacerdotes al igual que él, fueron llamados y marcados por el Espíritu “para ser transmisores de este amor tan grande del Padre”, y recalcó que “Nosotros somos testigos de la experiencia del encuentro con la persona de Jesús: Testigos de una persona. Somos testigos del absoluto de Dios, que es la plenitud del hombre. No somos artífices de estructuras sociales ni líderes políticos, ni estrategas en la obtención de recursos. Algunas de estas pueden llegar por la “añadidura”. ¡Lo esencial y fundamental es otra cosa! Tampoco somos represores de la libertad de la persona o custodios de intereses de algunos. ¡Somos discípulos y testigos de la belleza de Cristo!”

“Al renovar las promesas del sacerdocio y presidir para el pueblo de Dios los misterios de la Redención, entremos como consagrados en nuestra condición fundamental, e incluso previa al ministerio, nuestra condición de discípulos, de hijos de Dios en Cristo; es decir, de cristianos. Porque como bellamente recordaba San Agustín: Para ustedes soy pastor, pero con ustedes soy cristiano, hemos de ser creyentes, hombres que caminan en fe y confianza. Testigos con nuestra entrega del amor sin límites. Para esto fuimos tomados de entre los hombres al servicio de los hombres”, señaló el Obispo de Iquique.

Y enfatizó que los creyentes y seguidores de Jesús, están llamados al encuentro desde la verdad propio con el Señor. También agradeció a los sacerdotes por el camino de entrega en el Señor, por el trabajo arduo de años por el anuncio de Reino y les instó a continuar la ruta de peregrinos creyentes “Fuiste ungido con el óleo sagrado ¡Vuelve a recrear el aceite de la consagración en tus palmas, y con él, tus más radicales deseos de entrega!. Dios mismo prometió que su mano te acompañaría y su brazo sería tu fuerza”.

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Fuente: Comunicaciones Iquique
iquique, 04-04-2007