Misiones urbanas de la VPU: Compartiendo la Fe

Misiones urbanas de la VPU: Compartiendo la Fe

El sector 4 de la población La Bandera es testigo de la fe y la esperanza. Desde el 7 hasta el 21 de enero, un grupo de jóvenes de la Vicaría Pastoral Universitaria (VPU) se ha propuesto participar y misionar en la comunidad cristiana de la parroquia Jesús Señor de la Vida.

Viernes 19 de Enero de 2007
Durante un caluroso día de enero, 15 universitarios caminan cómodamente por las calles de la población La Bandera, conversan animadamente y se dividen en grupos para comenzar a golpear puertas en las Misiones Urbanas VPU 2007. Las personas, luego de mirar por la ventana los reciben, los acogen y comparten experiencias de fe para luego terminar con una oración.

Misiones Urbanas en la población La Bandera es un proyecto de la VPU que lleva dos años; éste ha sido un proceso por cuanto los jóvenes van conociendo a las personas, involucrándose gradualmente con ellas, creando lazos de confianza, adentrándose en sus hogares y ayudándolos a construir la comunidad cristiana.

Actividades para la comunidad
Esta misión no consiste tan sólo en la visita casa a casa, sino que también va a acompañada de talleres dirigidos a jóvenes, adultos y también a niños. Para los jóvenes está destinado el trabajo solidario que se desarrolla, de lunes a domingo, en el comedor “Padre Pío” que aloja y alimenta a la gente indigente. A este lugar llega mucha ayuda de los vecinos, entre comida y ropa. La idea es que los jóvenes ayuden a clasificar las prendas y, por otro lado, a cocinar y compartir con las personas que viven en la calle.

Los universitarios se juntan con los niños todas las tardes para jugar y conversar sobre los sacramentos. Con los adultos se rescatan las raíces de la población con el fin de que ellos emprendan proyectos a futuro. También está dentro de las actividades de los futuros profesionales visitar a los enfermos y, al final de la misión, una cena comunitaria.

La clave es escuchar
Para estos misioneros lo principal es estar dispuesto a escuchar a las personas a las cuales visitan. “Al principio la recepción de la gente es un tanto extraña, después de un compartir que es más espontáneo, la gente se siente en confianza, como si te conocieran de toda la vida y te cuentan desde los problemas más sencillos hasta los más complicados que les han tocado vivir”, comenta María Inés Silva, coordinadora de la misión urbana.

Según cuenta, después de recibir a los misioneros, la gente experimenta un cambio profundo, “se sienten renovados con el amor del Señor, eso se va notando gradualmente, mientras pasan los días, y su acercamiento con el grupo y la capilla es cada vez mayor”.

Testimonio de fe
Trinidad Vergara y su madre fueron una de las tantas personas misionadas por este grupo de jóvenes. Ellas no ocultan su felicidad por la iniciativa y no dudan en apoyarla. “Yo los entiendo a ellos, porque yo también he misionado y es bien duro en ese sentido. Es cansador, pero lo encuentro bueno porque acá en la capilla que nosotros participamos, antes se veían más jóvenes, y ahora ya no hay, entonces es rico que vengan ustedes para decir ¡estamos aquí vivos! Es rico saber que están moviéndose y tratando de darle ánimo, darle vida a la capilla”.

Las misiones urbanas en la población La Bandera finalizan el domingo 21 de enero y el sábado 20 en la noche realizarán una cena comunitaria en agradecimiento de este tiempo de compartir la palabra de Cristo.

Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl
Santiago, 19-01-2007