
Después de una década de espera, la diócesis de Iquique tuvo la inmensa alegría de presenciar y celebrar, junto a Monseñor Marco Ordenes Fernández, el Rito de Admisión para tres seminaristas: Hernán Guicharrosse (
biografía), Carlos Inarejo (
biografía) y Javier Sáez (
biografía).
Dicha ceremonia, en que la asistencia de los fieles repletó la parroquia San Norberto, se realizó después de cinco años de formación en el Seminario de los tres nuevos candidatos a recibir las Sagradas Ordenes.
El silencio se hizo escuchar cuando el Obispo de Iquique inició el Rito de Admisión “Queridos hijos, los pastores y maestros responsables de su formación, y todos los que aseguran conocerlos, han dado de ustedes un informe favorable, del cual yo me fío plenamente. Ahora les pregunto: ¿Quieren, respondiendo al llamado de Dios, continuar preparándose debidamente, de tal manera que se hagan aptos para recibir en el momento oportuno el ministerio en la Iglesia, por medio del Orden sagrado?”, y los tres seminaristas respondieron: “sí, quiero”
“¿Quieren formar su espíritu de manera que sean capaces de servir fielmente a Cristo, el Señor, y a su cuerpo, que es la Iglesia?”, continuó Monseñor, y los candidatos nuevamente asintieron.
“La Iglesia recibe su propósito con alegría. Que Dios mismo lleve a su término esta obra buena que en ustedes han comenzado”, finalizó el Pastor y procedió a bendecir a cada uno de los seminaristas, orando: “Escucha, Señor, nuestra plegaria y dígnate bendecir a estos hijos tuyos que desean entregarse a ti, para el servicio de tu pueblo; para que perseveren en su vocación, y unidos con amor sincero a Cristo sacerdote, lleguen a ser aptos para recibir dignamente el ministerio pastoral. Por Jesucristo nuestro Señor”.
La Homilía del Pastor

Durante esta celebración, en que los seminaristas dieron el primer paso canónico en vías del diaconado, el Obispo de Iquique dijo: “Queridos hijos, el llamado que Dios nos hace a servirle, nos pide renuncia y abandono de nosotros mismos. En el misterio de la fe, también les pide que entreguen sus vidas de una manera particular. ¿Porqué a ustedes y no a otros?, un misterio insondable que no logramos entender”, dijo el Pastor.
También aseguró que para responder al llamado “que el Señor nos hace, hay que ser valiente porque se nos pide entregar la vida por Dios, lo cual significa incluso postergar a la familia. Por eso, hay que amar radicalmente a Dios. Están llamados a ser humildes, porque cuando somos soberbios nos ponemos rígidos en nuestras decisiones y podemos hacer daño”.
En la oportunidad, el Pastor de Iquique, invitó especialmente a los seminaristas a volver a Nazaret; “al silencio, a la meditación porque hoy la bulla está dentro de todas partes, y eso impide el silencio y por tanto que escuchemos al Señor. Vuelvan al silencio, donde podemos oír a Cristo”.
En cuanto a la escasez sacerdotal del mundo, el Obispo de Iquique dijo que “no se debe a que Dios se quedó dormido, sino que los jóvenes en este mundo lleno de bulla, no quieren escucharlo, se escuchan a sí mismos. Hay que buscar un refugio como el gorrión y la golondrina, en la casa del Señor”.
Por último, aseguró que el sentir diocesano es una profunda alegría y esperanza “porque estos hijos va a la recta final para el diaconado y, Dios mediante, al sacerdocio”.
Fuente: Comunicaciones Iquique
iquique, 31-12-2006