Santiago crece cuando crece el amor y el espíritu de servicio
Cardenal Francisco Javier Errázuriz, en la homilía de la Misa del Apóstol Santiago, reflexionó a partir de las enseñanzas del evangelio sobre servicio, el poder y la autoridad. “Nuestro señor Jesucristo, el enviado del Padre y el Ungido por el Espíritu Santo, Dios Todopoderoso, nuestro hermano y salvador, nos enseña que el auténtico poder es aquel que da Vida en el Amor”, dijo el Arzobispo de Santiago.
A pesar del frío, cientos de fieles llegaron a la Catedral Metropolitana en la noche del martes 25 de julio para participar en la Misa del Apóstol Santiago, patrono de la ciudad y de la arquidiócesis, que presidió el Cardenal Francisco Javier Errázuriz. La eucaristía fue concelebrada por los obispos auxiliares, vicarios episcopales y numerosos sacerdotes.
Como segunda característica del discípulo, el Arzobispo de Santiago mencionó el crecimiento en las relaciones fraternas. Al respecto, señaló: “El discípulo aprende a cultivar relaciones de confianza y de colaboración recíproca; y se esfuerza en buscar y discernir en comunión eclesial, unido a los sucesores de los apóstoles, la sed de comunión de nuestros hermanos, como uno de los signos más apremiantes de nuestro tiempo. Así valora que la acción misionera más eficaz es la que se realiza con otros, y se atreve a a estar disponible y pedir ayuda, a dar las gracias y a pedir perdón hasta setenta veces siete. Nuestra ciudad de Santiago encuentra por este camino las mejores iniciativas para colaborar por el bien de todos, particularmente de los más pobres y afligidos, para regalarnos confianza mutuamente, para así perdernos el miedo unos de otros, y superar nuestras indiferencias y los prejuicios de clase, condición económica, opción política, diferencia cultural y nacionalidad. El discípulo santiaguino está llamado hoy, con urgencia, a tender puentes, a construir amistades, a levantar proyectos de servicio público, a integrarse con todas sus capacidades en iniciativas solidarias que construyen comunidad en participación. Así construye la convivencia y la reconciliación sobre sólidos cimientos en la verdad y la justicia, la fraternidad y la paz”.
La tercera característica del discípulo de Jesucristo, destacó el cardenal Errázuriz en su homilía, es que busca crecer en el servicio al bien común. “El camino del servicio –afirmó el Arzobispo de Santiago- es la más noble de nuestra vocación social, que es humana y cristiana. De hecho, aprender a ser solidarios no es una opción entre otras ni tampoco un pasatiempo pasajero ni mucho menos una experiencia que se guarda entre los recuerdos del pasado. La vocación al servicio solidario está en el alma de un pueblo. Cuando los ciudadanos se olvidan de servir y sólo buscan ser servidos, entonces se asoma la tristeza de la envidia y se ciernen sobre el horizonte las tinieblas de la muerte; se pierde el sentido de la vida y el interés por el otro”. León XIV viajará a Francia en septiembre de 2026
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