En Misa Crismal se agradeció servicio de Hnas. de la Santa Cruz
Pastor llamó a sacerdotes a ser ministros de la misericordia y agradeció servicio de religiosas que dejan la Arquidiócesis.
Este miércoles se celebró en la Catedral de Puerto Montt la tradicional Misa Crismal, en que se consagra el santo crisma, para el bautismo, la confirmación y el orden sagrado. Además se bendicen los santos óleos para comunicar la fortaleza del Señor ante la enfermedad, las tentaciones, la ancianidad o el peligro de muerte.
Esta celebración, en palabras del Arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Cristián Caro “es la cumbre y la fuente de la comunión y participación eclesial. Aquí se puede tocar la Iglesia viva: el obispo, los sacerdotes, los diáconos, las religiosas, el pueblo fiel, los seminaristas, los acólitos, los que cumplen diversos oficios en la liturgia: lectores, el coro, el guionista, etc. Nunca la Iglesia es más comunión y participación que cuando celebra la Eucaristía”.
En su homilía Monseñor Caro llamó especialmente a las comunidades y a sus pastores locales a la oración ante el Santísimo Sacramento. “Allí está el Señor, nuestro alimento, nuestro compañero de camino, nuestra víctima, nuestro vínculo de unidad, nuestra prenda de eternidad(…) Gracias a Dios, muchas de nuestras comunidades tienen semanalmente la Adoración eucarística. Insto a todas a tenerla. De allí brotarán las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a la vida matrimonial cristiana”.
El pastor arquidiocesano también agradeció a los sacerdotes su servicio generoso y les animó en este Año Santo a ser ministros de la misericordia divina, sobretodo en el Sacramento de la Reconciliación.
El arzobispo también tuvo palabras de gratitud para las Hermanas Maestras de la Santa Cruz, quienes por muchos años han atendido la casa de retiros Nazarteh de Puerto Montt. Por este motivo invitó a las religiosas presentes, la Hna. Ana Francisca Bauer, y Fátima, quienes estaban acompañadas de su Superiora Provincial y su Asistente, y de la Hna. Aurora, a recibir un reconocimiento por 18 años de servicio generoso y efectivo en la Casa Nazaret, más los 20 años previos de las primeras hermanas que llegaron a la Arquidiócesis, destacando que “han sido siervas buenas y fieles del Señor”.
Fuente: Comunicaciones Puerto Montt
Puerto Montt, 24-03-2016