Nuevo sacerdote pertenece al Instituto Religioso Misioneros de la Palabra.
Acompañado de sus padres y algunos familiares venidos de México, de religiosos, religiosas y laicos de distintas comunidades de Misioneros de la Palabra presentes en Chile, además de la comunidad Parroquial de San Peregrino Laziosi de Puerto Montt, el sábado 12 de septiembre en la Catedral, fue ordenado sacerdote el diácono mexicano José Andrés Arellano Navarro.
El orden sacerdotal fue conferido por el Arzobispo Monseñor Cristián Caro Cordero. Estaban presentes además varios sacerdotes Misioneros de la Palabra, entre ellos el Superior Provincial del Instituto, como también sacerdotes de la arquidiócesis.
La liturgia de ordenación fue acompañada por los cantos de un coro de jóvenes de la parroquia San Peregrino Laziosi, y que fue especialmente preparado para la ocasión por el propio diácono.
Cabe destacar la asistencia de una gran delegración de laicos venidos de Puente Alto y Lontué, además de religiosas Misioneras de la Palabra, que también acompañaron este significativo momento, tanto para la Arquidiócesis de Puerto Montt, como para el Instituto Religioso, fundado en México en 1984 por el misionero Comboniano P. Luis Butera Vullo, y que tiene importante presencia en nuestro país.
Entrevista publicada en la Revista Arquidiocesana "Mar Adentro" del mes de Septiembre
Diácono mexicano de los Misioneros Servidores de la Palabra, cuenta desde la Parroquia San Peregrino Laziosi de Pelluco en Puerto Montt, cómo surgió su vocación, a pocos días de ser ordenado sacerdote.
José Andrés Arellano Navarro nació en la zona metropolitana de Monterrey, en la ciudad de Guadalupe Nuevo León, en México, el 26 de octubre 1985. Hijo de José Arellano Ramírez y Andrea Navarro Salas, cuenta que es el menor de sus hermanos, Argelia y Eduardo. “Recuerdo mi infancia de manera agradable, al lado de mis seres queridos, disfrutando de la alegría de ser niño y gozando de todo eso”, recuerda entusiasta.
Se define como “una persona extrovertida, después de conocer el ambiente en donde me desarrollo; me gusta observar y después actuar. Me considero alegre, soy muy amigable y entrego mi confianza rápidamente a los demás. Aunque cuando lo amerita la ocasión, soy de carácter fuerte y no me dejo y tampoco me ‘rajo’ como buen mexicano”, explica riéndose.
Sus estudios de preparatoria los inició en la #15 Florida de la Universidad Autónoma de Nuevo León y los concluyó en el Instituto San Lucas de Los Misioneros Servidores de la Palabra, donde también realizó sus estudios de Filosofía y Teología para el sacerdocio.
- ¿Cómo se gestó su vocación?
- Mi vocación se inició en los grupos juveniles, en los coros, específicamente a través del servicio de la música. En los encuentros, vigilias, campamentos, etc. También gracias a mis amigos. Uno de ellos había sido misionero laico y al platicarme las experiencias de la misión, Dios iba obrando en mí. Fue ahí en donde conocí a los Misioneros Servidores de la Palabra, una fundación mexicana cuyo carisma es la predicación de la Palabra de Dios y es entonces en donde me dejé iluminar por la Palabra de Dios, porque cuando la Palabra de Dios llegó fuerte a mi vida, su luz iluminó mi mente y su fuego prendió mi corazón.
-¿Fue muy difícil responder al llamado del Señor?
-La respuesta al llamado del Señor fue poco a poco. Muy complicado fue el desprendimiento de mi familia, el de mis amigos, pero lo más difícil fue el desprenderme de mí mismo, de mis egoísmos, de mis ataduras. Pero cuando Dios pide algo nunca abandona en el camino. Inicié mi proceso a la edad de 18 años en el año 2003 y por gracia de Dios me ordené diácono transitorio el 8 de enero de 2015.
-¿Cuándo llegó a Puerto Montt y cuál era su misión?
- Inmediatamente fui enviado a las misiones de Chile, a una nueva misión en el sur. Llegué a Puerto Montt el 29 de enero de 2015 para ayudar en la Parroquia de San Peregrino Laziosi, que abarca desde Pelluco hasta La Arena. En este corto tiempo que he estado por estas hermosas tierras he encontrado mucha apertura y disponibilidad de la gente, además de su amabilidad y también un gran ambiente entre los sacerdotes y diáconos de acá.
-¿Quiénes conforman su comunidad?
-Nuestra comunidad de Misioneros Servidores de la Palabra tiene 31 años de existencia y estamos presentes en 15 países. En Chile somos 9 sacerdotes y 15 religiosas. En la Arquidiócesis de Puerto Montt estamos el Padre José Morales y yo.
-¿Cómo se logra perseverar en la vocación sacerdotal en estos tiempos?
- La vocación es un don de Dios y Él es el que pone los medios para desarrollarla, pero constantemente se tiene que pedir el don. La oración, los sacramentos, pero sobre todo es la misión la que motiva a seguir adelante en la vocación: cuando descubres que a través de ti Dios puede obrar maravillas, que uno es un “puente” entre Dios y los hombres es cuando sabes que no puedes negarte a la voluntad de Dios.
-¿Qué invitación le haría a los jóvenes que sienten el llamado del Señor?
A los jóvenes en general los llamo a que no tengan miedo de seguir a Cristo, es una gran aventura de la que no se van a arrepentir; atrévanse a abandonarse a sí mismos para que el mundo tenga vida, porque “arriesgarlo todo por Cristo es segura ganancia”.
Entrevista: Macarena Moreno, Periodista
Fuente: Comunicaciones Puerto Montt
Puerto Montt, 14-09-2015