Las banderas chilenas ondearon en la Plaza San Pedro y nos recordaron que EL POBRE ES CRISTO. Alegría en el corazón de cerca de siete mil peregrinos, embajadores de todo un pueblo que se regocija porque un sacerdote chileno es santo.

La neblina no es frecuente en Roma, y sin embargo ese escenario recibió esta madrugada a los grupos de chilenos que desde el alba se dieron cita en la plaza de San Pedro.
Cerca de siete mil chilenos se congregaron en la Misa solemne de clausura del Sínodo de Obispos sobre la Eucaristía, en la que el Santo Padre canonizó al sacerdote jesuita chileno Alberto Hurtado Cruchaga.
Concelebraron junto con el Papa, por las Postulaciones de las cinco Causas de Canonización, 7 cardenales, 17 arzobispos y obispos, 7 presbíteros y 25 obispos chilenos; por la Asamblea sinodal , el Decano del Colegio Episcopal, S.Em.R. Card. Angelo Sodano, los Presidentes Delegados, el Relator General, el Secretario General, el Secretario Especial y otros 320 Padres sinodales, aproximadamente; por la congregación para la evangelización de los Pueblos, el Prefecto, el Secretario Adjunto y el Subsecretario.
Entre las autoridades presentes de los diversos países se contaba el Presidente de la República de Chile, Ricardo Lagos, y su esposa Luisa Durán; junto a la delegación nacional integrada por el Presidente del Senado, parlamentarios y representantes del Poder Judicial.
Santo Padre: "El Padre Hurtado se dejó conquistar por Cristo"

`Amarás al Señor tu Dios y al prójimo como a ti mismo´. Ese sería el programa de vida de San Alberto Hurtado", dijo el Papa Benedicto XVI en su
homilía durante la Misa de Canonización del Padre Alberto Hurtado.
Destacó el Santo Padre que en la Eucaristía encontró la fuerza para su apostolado. Éstas fueron sus palabras textuales, en la homilía:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón... y a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22,37.39) Éste sería el programa de vida de San Alberto Hurtado, que quiso identificarse con el Señor y amar con su mismo amor a los pobres. La formación recibida en la Compañía de Jesús, consolidada por la oración y la adoración de la Eucaristía, le llevó a dejarse conquistar por Cristo, siendo un verdadero contemplativo en la acción. En el amor y entrega total a la voluntad de Dios encontraba la fuerza para el apostolado. Fundó El Hogar de Cristo para los más necesitados y los sin techo, ofreciéndoles un ambiente familiar lleno de calor humano. En su ministerio sacerdotal destacaba por su sencillez y disponibilidad hacia los demás, siendo una imagen viva del Maestro, “manso y humilde de corazón”. Al final de sus días, entre los fuertes dolores de la enfermedad, aún tenía fuerzas para repetir: “Contento, Señor, contento”, expresando así la alegría con la que siempre vivió”.
Clausura del Sínodo

En la última parte de su homilía, el Santo Padre dedicó sus palabras a la clausura de XI Asamblea general Ordinaria del Sínodo de los Obispos”.
Recordó el Pontífice que durante tres semanas “hemos vivido juntos un clima de renovado fervor eucarístico” y envió un fraterno saludo a los Obispos de la iglesia en China, quienes no fueron representados.
También subrayó que “la contemplación de la Eucaristía debe animar a todos los miembros de la Iglesia, en primer lugar a los sacerdotes, ministros de la Eucaristía, y a reavivar su compromiso de fidelidad. Sobre el misterio eucarístico, celebrado y adorado, se funda el celibato que los presbíteros han recibido como don precioso y signo del amor indiviso hacia dios y hacia el prójimo. También para los laicos la espiritualidad eucarística debe ser el motor interior de toda actividad y ninguna dicotomía es admisible entre la fe y la vida en su misión de animación cristiana del mundo”, manifestó el Santo Padre.
Finalizó recordando que “ en esta perspectiva eucarística se ubica precisamente la actual Jornada misionera Mundial a la que el “venerado Siervo de Dios Juan Pablo II le había dado como tema de reflexión. “misión: Pan partido para la vida del mundo” “La Eucaristía impulsa al cristiano a ser “pan partido” para los demás, a comprometernos por un mundo más justo y fraterno”, subrayó Benedicto XVI.
Homilía de S.S. Benedicto XVI
Benedicto XVI deseó feliz fiesta a los chilenos

Luego de la ceremonia de canonización, el Papa Benedicto XVI rezó desde el balcón de su departamento la oración del Angelus, como lo hace cada domingo a mediodía. Posteriormente, se dirigió a las delegaciones de los diversos países que seguían congregadas en la Plaza San Pedro, hablándoles a cada una en propio idioma.
"Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participan en el rezo del Ángelus, en particular a mis Hermanos Obispos de Chile, al Señor Presidente de la República y altas Autoridades, así como a los numerosos chilenos que han venido para la canonización del Padre Alberto Hurtado. Que el ejemplo del nuevo Santo sea un estímulo para los católicos chilenos y también para los otros Países de América Latina a ser portadores de la luz de Cristo en la sociedad actual. ¡Feliz fiesta para todos!”, expresó el Pontífice.
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Vaticano, 23-10-2005