Saludo del Vicario de la Educación a los profesores en su día

Saludo del Vicario de la Educación a los profesores en su día

 
Jueves 13 de Octubre de 2005
En este día tan especial para todos los docentes, en que se celebra el Día del Profesor, quiero entregar un caluroso saludo a todos aquellos hombres y mujeres de nuestra patria que han abrazado esta noble profesión.

Más que una actividad, la del profesor es una vocación que se funda en el compromiso de formar a las nuevas generaciones. No sólo en la instrucción de conocimientos y destrezas para insertarse en el mundo, sino también la formación en valores para hacer de nuestros compatriotas seres humanos integrales.

El amor por la docencia es un testimonio vivo de entrega generosa que permite transmitir a los más jóvenes toda la sabiduría y, más aún, los propios ejemplos de vida. Por eso un profesor y profesora están llamados a ser modelos y referentes para una juventud que necesita espejos en los cuales mirarse.

La escuela, espacio natural donde ustedes se desempeñan, es un elemento constitutivo de la historia de nuestro pueblo. La escuela, desde sus inicios, ha sido un punto de encuentro entre los chilenos, que ha ido ampliando su cobertura con el correr de los años. Y en ese lugar, la figura del maestro resulta fundamental a la hora de dotar de sentido a las experiencias que allí se viven y que irán formando el carácter del estudiante. Porque, como decía el Padre Hurtado, el profesor, más que un instructor, es un formador y un educador de personas que aspiran a la plena realización personal, espiritual y social. Ustedes les muestran el rostro de Jesucristo a sus alumnos.

A poco tiempo del Bicentenario ustedes están llamados a ser actores importantes en el logro de entregar una educación de calidad para todos, pilar fundamental de desarrollo y progreso. Los maestros y maestras son una insustituible ventana al mundo para todos los jóvenes y niños que recién comienzan a conocer la realidad, la que a veces nos depara desafíos que ponen a prueba nuestro optimismo y esperanza en un mundo globalizado y en constante cambio.

Ustedes, con su ejemplo y su sabiduría, irán poco a poco transmitiendo los valores y los conocimientos que hacen posible la identidad cultural y la pertenencia a aquello que llamamos comunidad nacional.

Es por ello, y por mucho más, que deseo en este día saludar a todos los profesores y profesoras de Chile; a aquel maestro de la gran ciudad y también a aquel abnegado docente rural que debe hacer un gran esfuerzo para llegar a su lugar de trabajo. Estoy convencido que unos y otros hacen grandes esfuerzos por educar y formar seres humanos integrales, convirtiendo esto en un acto sagrado de amor al prójimo, que Dios recompensará con gratitud.

Juan Díaz s.j.
Vicario para la Educación

Santiago, 13-10-2005