Testimonios de fieles y sacerdotes sobre la partida del Padre Miguel Ortega

Testimonios de fieles y sacerdotes sobre la partida del Padre Miguel Ortega

 
Martes 07 de Junio de 2005
Padre Rodrigo Tupper, provicario de la Pastoral Social. Durante la homilía de la misa realizada el domingo 5 de junio, dio gracias al Señor “por el discípulo fiel y audaz que nos diste en Miguel…Gracias por enseñarnos, a través de él, que tú eres un Padre amoroso y siempre dispuesto a dar el perdón”. Añadió que son muchos los presbíteros, los matrimonios, los hombres públicos, los jóvenes y los niños que se sintieron marcados por el estilo sacerdotal del Padre Miguel.

Padre Luis Peña, párroco de La Natividad del Señor. “Con el Padre Miguel nos conocemos desde que yo tenía 18 años. Despertó en mí la vocación sacerdotal con su entusiasmo por Jesucristo y con sus libros. Me hizo amar a cada hombre y a cada mujer. Miguel nos dejó la tarea de entusiasmar a muchos otros por Jesucristo”.

Iván Paz, seminarista, vivió su año pastoral junto al Padre Miguel en la Parroquia Inmaculada Concepción. “Fue una experiencia eclesial muy bonita por su conocimiento y amor a la Iglesia y a su historia. Fue enriquecedora además porque significó conocer su profundo amor por el sacerdocio y el servicio en el altar. La Iglesia que amó el Padre Miguel era la Iglesia de los pobres, de los que sufren, de los jóvenes. Hoy tenemos pena por su partida, pero también es sentimos agradecimiento por su paso entre nosotros”.

Adolfo Zaldívar, presidente de la Democracia Cristiana. “Siento gran pena por su partida. Creo que va a ser una gran ausencia, pero su obra y la forma en la que encaró el sacerdocio va a ser un aporte potente para la renovación y el crecimiento de la Iglesia en nuestro país. Él marcó a una generación para que se involucrara en el servicio público, para que Chile fuera un país mejor”.

Andrea Rodríguez, miembro de la Pastoral Juvenil de la Parroquia Inmaculada Concepción de Vitacura. “Estoy impresionada, no me puedo convencer que ya no estará más acá”. Cada domingo, antes de misa, ella y su pololo pasaban a saludar al Padre Miguel Ortega. “El acompañaba mucho a los jóvenes y nos daba la oportunidad de participar –señala entristecida-. El coro juvenil que ahora canta en las misas lo formó él; desde que llegó llamó a los jóvenes a participar y a crear cosas nuevas”.

Jorge Saavedra, abogado, “conocí al Padre Miguel por su labor con los jóvenes. Significó siempre una conexión profunda y bonita con la fe a través de ejemplos y de su poesía. Recuerdo que a mi Parroquia, la Santo Toribio, le hizo una poesía, señalándonos que los cristianos debíamos ser como el perfume de Dios, que se esparce por todas partes y que habla de la belleza del Creador”.

Josefina Guzmán, feligresa de la parroquia Inmaculada Concepción. “Miguel fue un testimonio vivo y constante de Cristo para mi familia. Lo conocí desde chica, iba a nuestra casa, celebraba los matrimonios de mis hermanos y los bautizos de mis sobrinos…El recuerdo que tengo del Padre Miguel es su capacidad de amar, de compartir y de ser feliz”.

Fuente: DOP Santiago
Santiago, 07-06-2005