Más de cien monaguillos y monaguillas se reunieron en la Iglesia Catedral de Valparaíso a celebrar una Eucaristía por su Patrono San Tarcisio. Además, ellos renovaron sus promesas como monaguill@s.
En su homilía, Mons. Duarte, comentó su experiencia como monaguillo, que inició a los 4 años y que duró hasta que egresó del colegio. También, les habló sobre la importancia de actuar coherentemente, entre su servicio al altar y su vida familiar, escolar y con sus amigos.
“Me da mucho gusto cuando voy a una parroquia y veo a monaguillos que cumplen su servicio. Ahora, veo a los acólitos que me acompañan en la Misa de 8:30 en Achupallas”, señaló Mons. Duarte.
“Hoy recordamos a dos santos. A San Tarcisio, que fue un niño que murió por defender a Cristo en la Eucaristía, quien es el Patrono de los Monaguillos. También recordamos a Maximiliano Kolbe, sacerdote Capuchino que ofreció su vida por la de un padre de familia en un campo de concentración en la II Guerra Mundial”.
“Ambos imitaron a Jesús, ya que estuvieron dispuestos a morir por Jesús y por otro. Es probable que nosotros no tengamos que morir como mártires, pero sí día a día vamos muriendo por el otro, y nos vamos entregando al otro”.
Los monaguillos y monaguillas tienen como servicio ayudar al diácono y al sacerdote en el servicio al altar y durante las celebraciones litúrgicas, especialmente la Misa. Además, prestan su servicio en las diversas procesiones, por ejemplo con la cruz, los cirios, el incienso o el Misal.
Estos servicios de ayuda al sacerdote, encomendados a niños y adolescentes, son un poco como la imagen representativa de una comunidad cristiana que está formada también por niños y jóvenes.
Fuente: Comunicaciones de Valparaíso
Valparaíso, 16-08-2010