Dios te llama
Vocación Sacerdotal y Religiosa


VOCACIÓN SACERDOTAL

¿Qué es?

Es un don gratuito del amor de Dios a su pueblo. Él escoge a algunos hombres (como tú) que toma de entre los hombres (Hb. 5), para guiar y acompañar el caminar de la Iglesia.

Si Dios te llama a ser sacerdote...

- Estás llamado a vivir el estilo de Jesús Sacerdote, a transformarte en Él, asumir sus propios criterios de vida ante la realidad que te interpela, te confronta y te invita a caminar en discernimiento y ritmo de búsqueda constante.

- Estás llamado a ser un hombre que dedique su vida con “todo su corazón, toda su mente y todas sus fuerzas” al servicio del Reino, en lo concreto del día a día pero con la mirada puesta en la eternidad, en donde vivas íntimamente unido al Padre en fidelidad y fraternalmente unido a la humanidad en misericordia y solidaridad.

- Estás llamado a ser puente que una al Padre y a tus hermanos por medio de Jesús.

- Estás llamado a vivir movido por el Espíritu Santo quien hace la obra de tu transformación en Cristo Buen Pastor.

- Estás llamado a amar a María y hacerla compañera de camino, de seguimiento, de respuesta alegre y confiada.

“Les daré pastores según mi corazón (Jer 3,15). Con estas palabras del profeta Jeremías Dios promete a su pueblo no dejarlo nunca privado de pastores que lo congreguen y lo guíen: “Pondré al frente de mis ovejas pastores que las apacentarán, no temerán ni se asustarán, ni volverá a faltar ninguna” (Jer 23,4)

Es a través del Orden sacerdotal que Dios llama a un hombre, lo consagra y lo envía para hacerlo presente en sus sacramentos, compartiendo el Pan de la Eucaristía, fuente de comunión, la Palabra que contiene el Proyecto del Reino, la Reconciliación, la Unción, la Confirmación... y es a través del que ha sido ordenado sacerdote, que Cristo mismo se hace presente en medio del pueblo, haciéndolo instrumento de transformación y liberación en medio del mundo.

Si Dios te llama a ser sacerdote, tú ¿quieres responder?



VOCACIÓN RELIGIOSA

¿Qué es?

La Vida Religiosa “es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu”. Lo característico es la vivencia de los votos o consejos evangélicos y la vida en comunidad.

Si Dios te llama a la Vida Religiosa...

- Estás llamado a vivir centrado en Jesús, quien vivió un amor de exclusividad al Padre y de profunda universalidad a los hombres y mujeres de todos los tiempos, y a ser feliz no sólo por tu realización personal, sino porque la encuentras precisamente en darte a todos por igual. Es ir contracorriente en este mundo que te invita al placer por el placer, al hedonismo, a vivir centrado en ti mismo.

- Estás llamado a tener como única riqueza a Jesús y su invitación a perder tu vida por el Reino. Perderla a favor de los que más necesitan, perderla por el que por las estructuras de poder hoy es empobrecido, perderla al sonreír por dar amor y recibirlo gratuitamente. Es ir contracorriente en este mundo que te invita al consumismo.

- Estás llamado a hacer del Proyecto del Padre tu propio proyecto de vida, acoger su verdad y ser libre. Adentrarte en el proyecto del Reino, de sus exigencias y sus gozos, de sus luchas y de sus grandes alegrías y no desear otra cosa que hacer la voluntad de Dios en ti y en tus hermanos. Ser fiel a la historia que te habla y compromete hoy, ser fiel a la voz y a los gritos de tus hermanos que te hablan hoy, ser fiel a tu corazón en el que habita Dios. Es ir contracorriente en este mundo que te invita a buscar el poder, a hacer lo que a ti “se te antoja”, a vivir sin sentido.

- Estás llamado a vivir en comunidad de hermanos, a construir la fraternidad y el bien común, en donde el centro sea Jesús y lo suyo. Es ir contracorriente en este mundo que te invita al individualismo y aislamiento.

- Estás llamado a asumir una misión con el carisma de una congregación o instituto, ese carisma que pone el “sello” particular y que sostiene toda obra reconociendo su origen en Dios y como respuesta concreta ante una necesidad en el tiempo.

“Con la profesión de los votos se hacen presente los rasgos característicos de Jesús —casto, pobre y obediente— y, a través de ellos, la mirada de los fieles es atraída hacia el misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia, pero espera su plena realización en la vida eterna” (Vita consecrata).

Hay gran variedad de monasterios, congregaciones, institutos seculares, órdenes religiosas, sociedades de vida apostólicas, etc. ¿Cómo encontrar el tuyo? Donde el Señor haga vibrar tu corazón hasta lo más hondo, en donde tus ojos capten la misma necesidad para darle respuesta, en donde tus sueños sean los mismos que los de ellos. No hay certezas, se vive de fe.

Si Dios te llama a ser religioso o religiosa... tú ¿quieres responder?