Meter goles de la Católica
Creció con siete hermanos de distintos colores políticos, en una familia achoclonada. Fue estudiante en los años '80 y vicario de grandes eventos juveniles durante los '90. Ahora Rodrigo Tupper Altamirano encabeza dos vicarías bajo un mismo lema: SOLIDARIDAD HOY. Dice que desde aquí la Iglesia de Santiago va a entrar al área chica de los temas sociales, con una voz potente, como la que tuvo la Vicaría de la Solidaridad. Se inicia el partido.
Por Alberto Pando
¿Qué señal está dando la Iglesia con su nombramiento como Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores?
Significar la importancia que tiene para él la dimensión social del Evangelio, la relevancia que tiene para los cristianos el compromiso por lo social. Relevar lo que hoy hacen estas Vicarías, potenciando el trabajo de la Pastoral de los Trabajadores, con el de la Pastoral Social, y viceversa, para que la voz de la Iglesia sea aún más fuerte en la temática social.
¿Qué cambia y qué se proyecta al salir Mons. Baeza y al entrar el Padre Rodrigo Tupper?
Hay un cambio generacional importante, la energía que le pueda aportar ese cambio y renovar la mirada de las problemáticas que hoy tenemos que abordar. Eso es más fácil que lo asuma quien viene desde afuera. Además, reconociendo la trayectoria del padre Alfonso Baeza, él sigue trabajando con nosotros, en la continuidad del trabajo que se ha realizado. A la vez, el cardenal nombra un cura mucho más joven para que continúe una tarea. Hay evidentemente una continuidad y una energía que puede aportar un sacerdote más joven que viene a asumir la tarea.
Hay un cambio en la configuración de las Vicarías
¿Una modernización?
Es modernizar, es alargar las antenas hasta donde hoy día no podemos llegar y tenemos que estar ahí. Que haya un vicario para estas dos Vicarías que tienen tanta tradición es la invitación a potenciar la voz, optimizando los recursos económicos y en los recursos humanos, potenciando las experiencias de cada uno de estos distintos ámbitos. Hay una continuidad evidente, porque se siguen haciendo tareas que vienen de hace mucho tiempo a favor de los más pobres de la Arquidiócesis. Pero hay un potenciar la tarea, y decir que hay cosas que hoy no estamos haciendo y que son relevantes. Ahí también tenemos que llegar.
¿Es como refundar la Vicaría de la Solidaridad, pero con los temas de hoy? Por la tradición que une esa Vicaría con el trabajo o la misión y desarrollo de estas otras dos Vicarías.
Puede ser un buen símil. Cuando a uno se le viene a la cabeza la Vicaría de la Solidaridad y la Vicaría Pastoral Obrera, íconos tan importantes durante décadas en Chile, uno quisiera que en las problemáticas de hoy, que son distintas a las que teníamos tres décadas atrás, nosotros quisiéramos tener tanto nombre y tanta resonancia, relevancia y huella como las que tuvieron esas vicarías. La solidaridad es el hilo conductor de lo que ha venido haciendo la Pastoral Social, no sólo desde los tiempos de la Vicaría de la Solidaridad, desde los tiempos de la Colonia. Como huella digital, el tema de la solidaridad ha estado en el corazón de la Iglesia de Santiago. Uno quisiera que la acción estas Vicarías hoy pudieran tener la misma relevancia que la acción de la Vicaría de la Solidaridad, pero sobre todo la misma actitud, profética, evangélica, de defensa, de promoción y de trabajo con los más pobres y en la dignidad de toda persona humana.

¿Se ha hecho sentir lo suficiente la voz de la Iglesia en los temas sociales, de la inequidad, de la discriminación en estos últimos años? Hay quienes dicen en los 80' la voz de la Iglesia era muy potente y ahora hay otros temas
Nos hace falta tener mucha más voz de la que tenemos. Ha habido documentos, ha habido reflexión, pero que ahí quedaron guardados en los escritorios. Pueden ser muy relevantes, interesantes, de un alto contenido en lo profético, pero que no se conoció, que no se comunicó. Entonces, todo lo que ha sido los temas de la moral sexual, matrimonial han tenido una resonancia mucho más fuerte, y han tapado toda la reflexión, que de hecho la ha habido, en torno a la moral social. Y por eso me parece a mí una gran tarea cómo amplificar estos temas de la moral social tan relevantes y urgentes. Sobre todo cuando vemos situaciones de tantos hermanos nuestros que viven agobiados, estresados, solos, que necesitan sentir esa fuerza de la Iglesia para sentirse muy interpretados por ella.
Tiene que ver quizás con entrar al área chica, con los temas concretos como dicen los políticos de hoy. ¿Eso va a hacer, acompañar a los trabajadores en los conflictos concretos?
Claro que sí, porque si no cómo podríamos hacer bien nuestra tarea. Siempre hay que entrar al área chica. Un partido de fútbol no se juega todo en el área chica, pero el área chica es clave para hacer los goles. Entonces hay que entrar.
Entonces
¿Qué piensa de la reforma de las pensiones?
Basta ver la relevancia que le ha dado la nueva Presidenta al tema. Clama por todas partes. Uno ve hermanos y hermanas nuestras que viven con pensiones que son miserables, que están sentados en la Plaza de Armas a media cuadra de esta Vicaría y que son rostros y nombres muy concretos. Todos conocemos a algún jubilado o montepiada que vive en la pobreza, muchos en franca miseria. Ahí tenemos una voz, esa es una discusión en la que tenemos que estar. Quiero que la Comisión que se formó para reformar el sistema de pensiones nos oiga. Me encantaría que pudiéramos ser también un referente en el estudio que se está haciendo, que esta Comisión dijera 'La Vicaría de los Trabajadores, cómo no los hemos invitado. Nos falta algo porque no los hemos escuchado' Me encantaría eso. Porque detrás de ese nombre de los pensionados hay personas, hay hombres y mujeres que dieron su vida por Chile, que han construido, que nos han ayudado a construir esta Patria que todos amamos. Tenemos una deuda de justicia, no de caridad, con ellos. Y hay que observar con cuidado y audacia los cambios técnicos que Chile va a hacer, para que surjan del respeto al ser humano. Me gustaría que la reforma previsional no surja de las leyes del egoísmo o de un Estado todopoderoso, sino de oír el hambre de solidaridad, la soledad que sienten los pensionados, las capacidades con que los adultos mayores en las próximas décadas van a nutrir a nuestra sociedad.
¿Qué pasa con los sindicalistas, con quiénes han trabajo ustedes por tantos años, desde la VPO? Están divididos, sin influencia, menos del 7% de los trabajadores forman parte de un sindicato.¿Cuál es su diagnóstico y su misión en ese mundo?
Hoy hay una economía imperante que no tiene contrapeso. En Chile tenemos un modelo que se ha aplicado tan ortodoxamente, que sin duda ha hecho que el tema sindical entre en crisis, porque no permite el desarrollo ni la organización de los trabajadores. Y ¿qué nos pasa? En otros países que aplican modelos económicos similares a los nuestros, la práctica y la fuerza sindical no han sucumbido. Pienso por ejemplo en Italia, el mismo Estados Unidos, creador del modelo. Los sindicatos tienen una fuerza gigantesca, que no obstruye el sistema, sino que lo enriquece. Aquí hay una anomalía que es urgente reparar. Es urgente lograr que el sistema económico y legal permita de verdad la organización de un mundo de los trabajadores, que haya mucho más de un 8% de trabajadores sindicalizados. Hoy no se trata de ser voz de los sin voz: todos tienen su voz, tenemos que ayudarlos a levantar su voz, a que sean escuchados, y para eso necesitan organizarse más. No nos podemos considerar un país en vías de desarrollo con el 92% de sus trabajadores no organizados. A mí me parece que eso es muy grave. Por esta Vicaría pasaron sindicalistas muy importantes y se formó un mundo sindical relevante. Manuel Bustos, por ejemplo. Y esta Vicaría históricamente tuvo mucha cercanía con el mundo sindical, especialmente con la CUT. Mucho antes con Clotario Blest. Mi aspiración como Vicario es que en Chile tiene crecer el porcentaje de trabajadores sindicalizados. Tiene que crecer. Esto es una travesía compleja, larga. Hoy día tenemos centrales sindicales divididas y eso no favorece a nuestras organizaciones, porque mientras más débil, más divisiones, menos presencia y menos relevancia.
¿Son los empresarios los responsables de que no haya sindicalismo?
No exclusivamente, sólo en parte. Hay muchas industrias en donde se impide la organización sindical, pero yo creo que el mundo de los trabajadores tiene que hacerse cargo de la situación en la que está. De la situación de que haya tres centrales hoy día no podemos echarle simplemente la culpa al mundo sindical. Lo más fácil es decir que esto es culpa de quienes tienen el poder económico. En el movimiento sindical hay divisiones políticas, causadas en parte por poner por delante las diferentes miradas ideológicas, y las urgencias de los trabajadores por detrás. Yo espero que como Vicaría tengamos la capacidad de seguir sentando en la mesa a los distintos actores, hoy líderes del mundo sindical y gracias a Dios, en alguna medida lo hemos podido hacer.
¿Y las empresas? Ahí se están dando otras realidades, la moda de la Responsabilidad Social Empresarial, empresas que se dan cuenta de que si no se preocupan de sus trabajadores rinden menos, entonces, no lo harán por amor al hombre, quizás si por amor a su rentabilidad. ¿Qué mirada tiene ante esas nuevas tendencias?
No es lo mismo que sea de verdad por la convicción de que un modelo así nos lleva al despeñadero que por conveniencia. La manera de provocar sistemas de convivencia dignos, en donde la brecha escandalosa entre los más ricos y los más pobres se estreche, a uno le encantaría que fuera motivada por amor a la justicia, que hubiese detrás de la responsabilidad social y no sólo porque se dan cuenta de que teniendo buena fama de responsabilidad social mejoran sus utilidades y mejora su imagen empresarial. De todos modos me parece una gran noticia que se haya ido instalando el tema de la responsabilidad social empresarial. Hoy, una empresa que no entra en esta temática, incluso comienza a ser mal mirada por sus pares. Me gusta eso, aunque no haya sido por la vía que más me gusta. Qué extraordinario que empiece a instalarse en el colectivo empresarial una mirada que ve al trabajador como ser humano, que la empresa sea responsable y dialogante con la comunidad en la que está inserta. Ahí el amor está metiendo un gol (un gol de la católica). Si uno mira todo el tema de los departamentos de recursos humanos de tantas empresas, incluso de organismos públicos, es una cuestión que ha madurado mucho. En las universidades el modelo de empresa que se enseña respeta, no a sus recursos humanos, a sus seres humanos. Hay una revolución en ciernes, sobre como las empresas van a tratar bien a sus trabajadores o van a sufrir el castigo del propio mercado.
¿Se va a meter también en las empresas?
En ese proceso, también en esos lugares, vamos a ir a entregar una voz firme y clara. A nosotros nos interesa mucho una relación con el mundo empresarial. Si no nos esforzamos y nos quemamos las pestañas por tender puentes, qué estamos haciendo. Yo como Vicario Social y de los Trabajadores tengo una responsabilidad con el empresario que se dice católico. Yo tengo que darle herramientas y ayudarlo a que esa opción creyente tenga una repercusión en su visión de negocio, y preguntarle al empresario si de verdad es católico, como le pregunta a Chile el Padre Hurtado. Esos caminos se construyen sólo desde la confianza y para ello hay que construir puentes.
Según las estadísticas, las empresas que tratan mal a su gente no son necesariamente son las más grandes, sino los pequeños.
Cómo le damos más seguridad y apoyo a los pequeños emprendedores, cómo les enseñamos a tratar bien a su gente. Ahí vamos a estar. El tema de la precariedad del trabajo es un tema urgente. Todo el tema de la flexibilidad laboral, hay que abordar en ese tema cara a cara, sin nada debajo del poncho. Todo sobre la vida inhumana de los trabajadores en el comercio. No se puede disparar a la bandada, pero es un tema complejo. El tema del trabajo en los mall, en los grandes supermercados, son temas a los que no le vamos a hacer el quite.
¿Lo vamos a ver encabezando las marchas de esa gente?
Claro. Yo quisiera comprometerme a que si hay una situación que ayude a generar una mejora a los más pobres, eso lo voy a hacer.
Si había realidades ocultas en tiempos de la Vicaría de la Solidaridad, uno podría mencionar la de los torturados. Eso no lo veía la gente, aunque la Vicaría lo mostraba. ¿Qué rostro no ve hoy día la gente?
A los cesantes, no sólo los que están en las estadísticas. A los pobladores de campamentos, los que viven en la marginalidad, la realidad de los migrantes, los refugiados. Nadie se entera de que existen y de que están aquí. De situaciones dramáticas de mujeres refugiadas embarazadas están a punto de dar a luz. Ellas no tienen RUT, porque están en trámite como refugiados y no pueden ingresar a los beneficios que deberían obtener por los acuerdos en los que Chile ha suscrito desde 1951. Es ahí es donde tenemos trabajo, tenemos que ayudar a ver. Jesucristo se juntaba con gente así en su tiempo.
Las trabajadoras sexuales, los travestis, los homosexuales, ¿están también cerca de estos rostros que sufren?
El padre Alfonso Baeza tiene un trabajo hermoso con trabajadoras del comercio sexual. Refleja una sensibilidad que está detrás de esta Vicaría. Son parte de nuestra preocupación como Iglesia. Tenemos que ser buenos samaritanos para no traicionar a Jesús. Hoy son personajes caídos en el camino: travestis, los que sufren la pandemia horrorosa del SIDA, en fin. Son rostros de personas de los cuales tenemos urgencia de ser un buen samaritano que los pueda acompañar, acoger, dignificar.
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