Queridos/as amigos/as:
Espero que hayan pasado una hermosa Navidad.
En estos días acompañé a jóvenes y familias de la Pastoral Universitaria a celebrar Navidad en la Calle. La vivencia es realmente hermosa. Se descubre la visita de tantos hermanos al Cristo que sufre, que está solo y triste. Aún tengo en la retina tantas experiencias bellas de familias que llevaban en su auto Cenas de Navidad, grupos de Parroquia o de otras confesiones que organizaban cenas en la calle, algunos con trajes de viejos pascueros entregando regalos, algo hermoso y algo que no se nos puede olvidar, como lo decía el profeta Isaías: Un Niño se nos ha dado.
La entrega de este Niño, Príncipe de la Paz, toma tanta fuerza cuando se ve la pobreza que reina en tantas partes y el amor se hace presente en rostros concretos que quieren celebrar con Cristo; que no tienen miedos ni prejuicios en la entrega de amor, de alegría, de esperanza en ambientes donde quizá la esperanza no abunda, pero se manifiesta y esa es una bella muestra de la Navidad, de Dios con nosotros que nos invita a ser sus discípulos y misioneros.
Queridos Amigos, mirando ya el próximo año, que raudamente se aproxima, les deseo muy sinceramente mis mejores parabienes hacia este 2012, que sea un buen año, que Dios a todos les colme de su gracias y su paz y nos dé la audacia misionera para llevar adelante la hermosa Misión Joven 2012, que quiere ser una respuesta desde la fe y la esperanza a tantas expectativas que hoy se manifiestan en nuestros corazones y en la sociedad toda.
Dios les colme de su amor, y que en este 1 de enero dedicado a Santa María Madre de Dios, nos ayude con su protección para que, como ella, podamos ser los discípulos y misioneros de su Hijo Jesús.
Buen año 2012.
Con todo cariño, un hermano y servidor.
Pbro. Francisco LLanca Z.
Vicario de la Esperanza Joven
Arzobispado de Santiago