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Historia |
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Se afirma que las últimas palabras, antes de morir, que expresó el Fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones, en París, R.P. José María Coudrin, el 27 de Marzo de 1837, fueron: "Valparaíso – Gambier". Un signo de la importancia que proyectaba esta misión que había surgido como producto de un designio más divino que humano. Y es que sin duda, ninguno de los padres que desembarcaron en Valparaíso el 13 de mayo de 1834, imaginaron lo que significaría para nuestra Congregación, para Chile y para Latinoamérica, el camino que comenzaban a vivir. Dicho grupo estaba formado por los religiosos: Juan Crisóstomo Liausu, Francisco de Asís Caret, Honorato Laval y el hermano Columbo Murphy; quienes estaban encomendados a la tarea de evangelizar las islas de Gambier, en la Oceanía Oriental, siendo este puerto solo una estadía momentánea, que para uno de ellos se transformaría en permanente. Aquí, el grupo conocería al P. Andrés Caro, de la orden franciscana, quien los convenció, en el tiempo que esperaban para reanudar su marcha hacia las islas, de la importancia que se mantuviera uno de ellos en Valparaíso, a fin de servir de nexo entre las islas y Europa. En el R.P. Juan Crisóstomo Liausu, primer Prefecto Apostólico de las misiones confiadas por la Santa Sede a la Congregación en la Oceanía Meridional, recayó la responsabilidad de mantenerse en este puerto a la espera de la llegada del Vicario, Obispo de las Misiones. Mons. Esteban Rouchouze; mientras el resto del grupo se dirigía hacía el destino original. Durante ese tiempo, el P. Liausú, quien trabajó afanosamente por conseguir los recursos que las misiones necesitaban en Oceanía, no solo se ganó los corazones de los porteños, sino que su labor y carisma trascendió, siendo conocido y respetado por las altas autoridades religiosas y políticas de Santiago. Es así, que a la llegada del Vicario Mons. E. Rouchouze (1835), tanto el Obispo de Santiago, Mons.Manuel Vicuña como el Presidente de Chile, Sr. Joaquín Prieto, le hicieron presente su interés por la permanencia de la Congregación de los SS.CC. en Chile, suplicándole por la creación de un colegio que estuviese bajo su dirección. Como primer paso, el P. Rouchouze decidió la fundación de una casa religiosa en Valparaíso, dejando en este puerto al P. Federico Pagès, apoyando la labor del P. Liausú. En tanto, las autoridades seguían urgiendo por la necesidad de la apertura de un colegio, misión que era excesiva para tan solo dos sacerdotes. Una nueva misión hacia Oceanía (1836), permitía la permanencia de un tercer religioso en Valparaíso, el hermano Nilo Laval y al año siguiente, llegarían dos nuevos sacerdotes, los P. Caret y P. Maigret. Sería ese año de 1837 cuando vería la luz nuestro colegio, luego de amplios preparativos para su puesta en funcionamiento y con la esperanza de que llegarían más religiosos para continuar esta labor. Es así, que el P. Liausú se dirigió al ilustre Cabildo de Valparaíso, solicitando autorización para esta fundación:
Solicitud que fue aprobada prontamente por el cabildo, dados los deseos de las autoridades de la nación. El colegio comenzó a funcionar con 25 alumnos, en el local ubicado junto a la Casa de Ejercicios, en las inmediaciones del Convento de San Francisco del Puerto, siendo su primer rector el R. P. Crisóstomo Liausú. Rápidamente comenzó a aumentar el número de alumnos, haciéndose necesario un local más amplio, que correspondió al adquirido en la calle Independencia y que, siendo una panadería, debió adaptarse a los requerimientos de un establecimiento educacional (1840). Ya hacia el año 1856, se contaba con 200 alumnos y el local utilizado se ubicaba en el mismo sitio en que hoy se encuentra nuestro colegio. Se había cumplido, de este modo, un deseo que superaba las intenciones de una Congregación, cuya labor inicial y principalmente misionera, se transformaba en éste, nuestro país, también en educacional; cumpliendo los designios que el Señor había ido señalando en cada paso de esta senda iniciada por un grupo de religiosos que se dirigían hacia las misiones en Oceanía. Camino, sí, pues no terminaría en Valparaíso, años después vendrían las fundaciones de los colegios: Sagrados Corazones de Alameda en Santiago (1848), el de Concepción (1911), el de Viña del Mar (1921) y, finalmente, el de Manquehue en Santiago (1955), y más allá de nuestras fronteras, otros horizontes educativos se abrían en América. Entre dichos años, se inaugura la Iglesia de los Sagrados Corazones de Valparaíso (1874), siendo consagrada en 1892; y se creará un Curso de Leyes, que
posteriormente se convertiría en la base para la organización de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica de Valparaíso. Los años han pasado, más de ciento sesenta años, y en ellos, cientos han recorrido estas aulas, sacerdotes, profesores, alumnos, familias…, convirtiéndose nuestro colegio en una parte importante de las historias tanto personales como de nuestro país. Y la misión continúa presente: "Formar a los jóvenes, hombres y mujeres, como personas de fe, reconociendo el profundo amor que Dios les tiene, desarrollando los dones que Él les ha dado, transformándose en agentes de cambio para la sociedad; todo ello, bajo el alero de los Divinos Corazones de Jesús y de María"… Que Dios siga guiando nuestro camino…
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NÓMINA DE LOS RECTORES SS.CC. DE VALPARAÍSO
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