Presentación
Un Espíritu Nuevo
Documentos Pastorales II
Aún permanece vivo en nuestro recuerdo el Gran Jubileo de la Encarnación que celebramos en la Iglesia durante el año 2000. Fue un tiempo de alabanza a Dios, porque en su Hijo Jesucristo nos ha dado a conocer, de modo humano, su propio rostro de Padre y Pastor, como también su sabiduría, bondad y misericordia.
Esa era la intención del Papa Juan Pablo II cuando nos decía: ... que el misterio de la Encarnación se viva como único e ininterrumpido canto de alabanza a la Trinidad y a la vez como camino de reconciliación y como signo de genuina esperanza para quienes miran a Cristo y a su Iglesia.1
Nuestra Iglesia de Santiago también fue testigo de las maravillas de Dios durante el gran Año Santo. Como el mismo Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa lo dijera en su Mensaje de Navidad del Año Jubilar ... el Señor nos ha sorprendido con su bendición en este Año Santo. Ante el pesebre queremos recordar y agradecer su mensaje de paz y santidad que llegó a través del Santo Padre a los miles de jóvenes que peregrinaron a Roma. Su bendición llegó a las familias, invitadas a compartir una cena con Jesús. Nos trajo paz interior en el sacramento de la reconciliación. Su Espíritu animó las grandes celebraciones jubilares de los colegios, los movimientos apostólicos, las cárceles y tantas otras. Alabamos a Dios porque las poblaciones y los campamentos recibieron la visita de María y de José. Por la generosidad de muchos y la abnegación de los jóvenes, la Virgen María encontró un techo en las mediaguas del 2000, para que Jesús pudiera nacer y crecer en muchos hogares. Al Señor que nace en la Navidad le agradecemos que recorriera toda nuestra patria en la imagen del Cristo Peregrino; y que se nos diera en el Congreso Eucarístico como pan bajado del cielo y alimento de peregrinos, en la gran misa por Chile del Parque OHiggins. Como hemos podido darnos cuenta, el Año Jubilar ha sido de una manera muy especial el año del asombro y de la admiración, el año de la gratuidad. Pues Dios ha pasado junto a nosotros para invitarnos a vivir con espíritu nuevo nuestra vida y convivencia nacional. El nos llama a recorrer sin temor los caminos del amor, la solidaridad, el perdón, en una mayor entrega de servicio a todos los hombres. Sólo así podremos dejar atrás las actitudes y las maneras de vivir que nos llevan a la tristeza, al egoísmo, a la enemistad y la desesperanza.
La presente obra, Documentos Pastorales.Un Espíritu Nuevo, recoge las homilías más significativas pronunciadas por Monseñor Francisco Javier Errázuriz durante el Año Jubilar, las catequesis dadas en Roma durante el Encuentro Mundial de la Juventud, discursos y conferencias dictadas durante 1999 y el gran Año Santo. En todo el contenido del libro encontramos el mismo llamado del Arzobispo ir al encuentro del Señor, caminando con confianza sobre las aguas agitadas de nuestro mundo, y avanzar con El hacia los nuevos tiempos.
Una lectura atenta de estas páginas nos ayudará a recordar y a tener siempre presente los grandes acontecimientos jubilares del año pasado, como también a profundizar cada vez más en el hecho fundante de nuestra fe, el misterio que es sello de nuestra identidad cultural como pueblo: la maravillosa y asombrosa encarnación del Hijo de Dios, que se hizo carne en el seno de la Virgen María, para recorrer como hermano y servidor los caminos de los hombres.
Agradecemos a todos quienes han hecho posible esta segunda publicación de los Documentos Pastorales que recoge el magisterio pastoral del Arzobispo de Santiago, a sus colaboradores más cercanos que han recopilado y seleccionado el material, al Departamento de Opinión Pública del Arzobispado y a la Editorial Tiberíades que ha hecho posible la edición del presente texto.
Pedimos al Señor que la lectura de estas líneas nos ayuden a reavivar en nosotros los sentimientos y el espíritu de Jesús para que, con un espíritu nuevo, configuremos con Cristo, el tercer milenio.
Rodrigo Bilbao Zepeda, Pbro.
Santiago, julio 16 de 2001
Solemnidad de N.Sra. del Carmen.