Primer Capítulo

1. EL DOMINGO

Hermanos y hermanas: iniciamos desde hoy un tiempo para comprender mejor esta reunión que celebramos cada Domingo. Durante breves minutos de la Eucaristía vamos a contemplar un aspecto particular de ella para disfrutar más aún nuestra Misa Dominical.

Bendecimos a Dios cada Domingo, el “primer día de la semana”. ¿Por qué lo hacemos en este día? ¿Por qué tiene este nombre? Veamos : En el Antiguo Testamento Dios ordenó a su pueblo “descansar” de sus trabajos el día Sábado porque Dios “descansó” el séptimo día de la creación. Aún hoy los judíos fieles guardan la tradición del descanso sabatino. Jesús había dicho : “el sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”.

Según el Catecismo de la Iglesia, el Sábado era también “un día de protesta contra la servidumbre del trabajo y el culto al dinero” (2184). “Te ganarás el pan con el sudor de la frente” dijo Dios. Y muchos sentían el agobio de tener que cumplir ese mandato. Los animales y la tierra misma estaban incluidos en este tiempo de reposo.

Para los cristianos, sin embargo, el Sábado fue reemplazado por el Domingo. Y en realidad éste tiene para nosotros muy variadas y ricas significaciones.

El Domingo es el “Día de la Creación” y por eso bendecimos al Creador de la belleza. Ese primer Día de la historia dijo Dios: “Haya luz”. Y hubo luz. El mundo se iluminó entonces de alegría. Llamó así a los astros, las plantas, las aves, los animales y al ser humano. Toda criatura lleva la huella del Creador. El cielo y la tierra, la montaña y el mar, la mujer y el hombre tienen el sello de nuestro Dios.

Este “Día del Señor”, llamado por eso “Domingo”, nosotros honramos el nombre de Dios, agradecemos su bondad, contemplamos su hermosura, escuchamos su Palabra y dialogamos con él. “El Día del Señor es el señor de los días”, el que resume y orienta la semana, el que inspira nuestra actividad.

El Domingo es el “Día de Cristo”, resucitado de entre los muertos. Jesús vence el poder atormentante de la muerte. La muerte hasta ese momento era el punto final de toda vida humana. Desde esa madrugada de la resurrección, la muerte es sólo el “paso” hacia una vida plena y feliz. La muerte ya no nos mata para siempre. Jesús es el resucitado y es nuestro resucitador. Por eso es el día más importante de la humanidad.

El Domingo Jesús se apareció vivo a sus discípulos, estando Tomás ausente. Al Domingo siguiente se apareció a todos, estando esta vez Tomás allí. El “primer día de la semana” se apareció igualmente a dos discípulos que caminaban tristes hacia Emaús y lo reconocieron “al partir el pan”. Ese mismo día derramó sobre sus apóstoles el Espíritu Santo que les había prometido. Ese día de Pentecostés nació la Iglesia para anunciar el Evangelio hasta los confines más alejados de la tierra.

El Domingo asimiló también el “Día del Sol” de los romanos. Y Jesús fue celebrado como “el sol que nace desde lo alto...”

El Domingo es igualmente el “Día de la Iglesia”. Desde el campo o la ciudad acudimos a expresar nuestra eterna gratitud a Dios. Celebrar la Eucaristía para nosotros es una obligación del alma: nos ayuda a vivir nuestra fe, anima nuestra esperanza, se fortalece nuestro amor, nos consuela en nuestras tristezas, nos enriquece con la Palabra Santa, y nos une a la Iglesia entera al comer el Cuerpo de Jesús.

Junto con ser Día de la Iglesia Universal, es también “Día de la Iglesia Doméstica”. Por eso damos a la familia un tiempo especial para el diálogo, para el juego y para una reposada convivencia. Es “Día de libertad”, para ser especialmente creativos en esas horas.

Afirmamos con el Papa que es el “Día del Hombre”, día de fiesta, de alegría, “de descanso y de reposo”. Ningún Domingo del año se ayuna. Todo Domingo es fiesta. San Agustín decía : “En todos los Domingos se canta aleluya”. Y nos acostumbramos a hacer del Domingo un “Día de Solidaridad” con los enfermos y pobres, los impedidos y encarcelados. Y ojalá tengamos un recuerdo especial por quienes no nos acompañan hoy porque deben cumplir distintos trabajos en la sociedad.

Bienvenidos, entonces, a la celebración del Domingo, Día del Creador, Día del Resucitado, Día del Espíritu, Día de la Iglesia, Día del Hombre, “Día de los días”.
Sugerencias:

1. Canto “Este es el día que hizo el Señor”.

2. Afiche que resuma el mensaje contenido en estas reflexiones.

Si la comunidad es pequeña, hacer un trabajo de grupos de tres personas, durante dos minutos, para compartir lo que para cada uno significa el Domingo.