Presentación
Para un sacerdote opinar sobre política es difícil, peligroso y casi prohibido. Pero alguna vez hay que hacerlo. No para tomar partido sino para iluminar, para abrir pistas, para mostrar caminos, para debatir lealmente, para expresar gratitudes, para valorar el rol que juegan los políticos en la sociedad.
Juan Pablo II ha nombrado a santo Tomás Moro como Patrono de Gobernantes y Políticos. Con ello nos ha mostrado la importancia que la Iglesia da a esta noble actividad.
No hay nada de la vida humana que no necesite ser empapado por el Evangelio de Jesucristo. Sin duda la vida personal, pero también la pública, el Banco Central y el Congreso, la gran empresa y la pequeña, la escuela y la universidad, el regimiento y el transporte, el comercio y la ciudad, el campo y el mineral, la familia y la profesión; todos y cada uno necesitan de la luz de Jesucristo.
No hay espacios de la vida humana donde Él no pueda llegar. A Él no se le puede decir no entre. Muy por el contrario, en todos los lugares debiera decir bienvenido.
Como toda carta, ésta también espera una respuesta.