SAN ALBERTO HURTADO

Él vivió tan encendido de Cristo que su mensaje y obra se reflejan en esa pregunta que recorre sus escritos, prédicas y discursos: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”. Este aguijón gobernó su vida con fuego y servicio concreto. Él fue respondiendo esta pregunta con un conocimiento íntimo del Señor, con una mirada al mundo y sus desafíos, especialmente a quienes sufren, desde una visión optimista y esperanzadora de lo que Dios hace a través de nosotros. Respondió de muchos modos actuando como un motor de cambios.

Por lo tanto, el Padre Hurtado nos invita a contemplar la realidad de Chile y del mundo, y a preguntarnos por los llamados que Cristo nos hace a los cristianos y a las personas de buena voluntad para construir el Reino de Dios. Pidamos en este tiempo que por su intercesión Dios Padre nos regale intimidad con Cristo para descubrirlo presente e interpelante a en hombre y mujeres sufrientes, pobres, enfermos, abandonados, desorientados y necesitados de Dios y de su vida digna y plena (“el pobre es Cristo”).

Que su santidad nos llene de fuego de Cristo para encender el mundo con su presencia, para mirar la sociedad y las personas con la mirada del Samaritano y para transformar la vida personal y social en semillas del Reino que Dios regala y promete fielmente a todos.

Guillermo Baranda, S.J.
Ex - Superior Provincial Compañía de Jesús