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1. SEGUIMIENTO DE JESUCRISTO

 

1.3. CATEQUESIS Y FORMACIÓN

 
DESAFÍOS
 
158. Es necesario tener presente el significativo vuelco en que está empeñada la Catequesis en este siglo XX que está por terminar. La renovada eclesiología del Vaticano II y los recientes documentos del Magisterio, relativos a la Catequesis, le han impuesto un verdadero movimiento pendular. No en cuanto lo nuevo elimina lo anterior; sino con nuevas acentuaciones.
 
159. En general, los organismos responsables o cercanos a la actividad catequística en estas últimas décadas han procurado proponer a catequistas y catequizandos un nuevo tipo de catequesis, que necesita el apoyo de todos.
 
160. En síntesis, una catequesis renovada debiera dar pasos para llegar a reunir las siguientes características:
 
* De una catequesis centrada exclusivamente en lo doctrinal a una catequesis considerada como una educación ordenada y progresiva de la Fe;
 
* Del empleo de un catecismo de preguntas y respuestas a una catequesis más de corte inductivo: que parte preferentemente de la realidad del sujeto para llevarlo al encuentro con el Señor;
 
* De una catequesis que consideraba la Biblia como mero texto de autoridad y de consulta para reforzar la doctrina, a una catequesis que invita a los catequizandos a integrarse al Plan de Salvación presentado por la Escritura;
 
* De una catequesis centrada más en las verdades que se han de transmitir, a una catequesis que promueve primeramente vivir la experiencia de Dios;
 
* De una catequesis entregada por un catequista conocedor de verdades de fe, a una catequesis entregada por alguien que es testigo de Jesús;
 
* De una catequesis considerada como acción independiente y ajena a la pastoral general, a una catequesis-herramienta, llamada a ponerse al servicio de la pastoral de la Iglesia;
 
* De una catequesis limitada a ciertos momentos específicos de la vida de un católico, a una catequesis permanente que acompaña a los creyentes año tras año en el camino de su propia existencia;
 
* De una catequesis de corte más bien individualista, a una catequesis vivida en comunidad;
 
* De una catequesis que presupone el acto de fe en los catequizandos, a una catequesis de carácter kerygmático y misionero que llama a la conversión y al encuentro con Jesús.
 
* De una catequesis preocupada principalmente de los niños, a una catequesis permanente.
 
* De una catequesis coordinada por el texto del catecismo, a una catequesis centrada en la persona y que necesita coordinarse en la pastoral orgánica.
 
161. Nuestra Iglesia de Santiago está llamada a desplegar sus mayores esfuerzos en enriquecer la actividad catequística llevada a cabo en la arquidiócesis en estos últimos años: en fidelidad al Mensaje y a los hombres y mujeres llamados a conocerlo y vivirlo. Urge que todo el pueblo de Dios haga suyo este desafío. Hemos de anunciar a Jesucristo a una sociedad marcadamente pluralista, enferma de hedonismo, consumismo, materialismo y subjetivismo. No es tarea fácil. Requiere de evangelizadores y catequistas renovados.
 
ILUMINACIÓN DOCTRINAL
 
162. El cristiano está en camino. Su vocación más profunda, como lo ha recordado el Concilio Vaticano II, es la santidad (Lumen Gentium, 40). Para ello, la Iglesia -y cada uno de sus miembros- ha de ponerse siempre a la escucha de su maestro, Jesús, para encontrar en Él "palabras de vida eterna" (Jn 6,68). En este sentido, cabe hablar de una Iglesia que es maestra y enseña a los demás, pero que antes y sobre todo, debe ser siempre discípula.
 
163. La observación atenta de las características del mundo contemporáneo, hace aún más urgente la necesidad de que cada cristiano pueda formarse y educar su fe. Este es el papel que le corresponde a la catequesis. Consiste en un proceso educativo ordenado y progresivo de la fe (Cfr: Juan Pablo II, Exhort. Ap. Catechesi tradendae, 5; Mensaje del Sínodo Episcopal de 1977, nº 1).
 
La catequesis entendida como educación de la fe ha de articular diversos principios orientadores:
 
-1- Catequesis centrada en la persona de Cristo. Ha de realizar un anuncio explícito de la persona de Cristo. De este modo, no se trata de una enseñanza meramente doctrinal, pues busca poner "en contacto, en comunión y en intimidad con Jesucristo" (Cfr: Juan Pablo II, Exhort. Ap., Catechesi tradendae, 5). Esto llevará a tener una experiencia trinitaria: Cristo nos lleva al Padre y nos regala su Espíritu (Idem., 71). La experiencia de Cristo se realiza en el seno de la comunidad de la Iglesia.
 
-2- Catequesis inspirada en la Biblia. La catequesis debe poner en contacto con la misma Palabra de Dios. (Idem., 21. 27).
 
- 3- Catequesis vinculada a la Liturgia. La catequesis se nutre de la celebración del misterio cristiano y lleva a celebrar lo que se ha conocido. (Concilio Vaticano II., Sacrosanctum Concilium, 10).
 
-4- Catequesis en diálogo con el mundo. Ha de involucrar a las personas en su situación concreta (Cfr. Medellín 8), para llevar el mensaje cristiano hasta el corazón de la cultura. (CT. 53, Evangelii Nuntiandi, 20)
 
-5- Catequesis que promueve un cristiano comprometido con Dios, con la Iglesia y con el mundo para realizar el Reino de Dios (Puebla nº 1000).
 
ORIENTACIONES PASTORALES
 
LA CATEQUESIS
 
164. -1- La catequesis ha de ser considerada y realizada como un proceso educativo de la Fe, que comprenda las diferentes etapas del crecimiento cristiano (ver Puebla nº 1007) en el que se hace una presentación integral del Mensaje de Cristo, de manera sistemática, progresiva, ordenada, vivencial, completa y profunda, que considere la realidad de la persona y su entorno (cfr. Carta Pastoral "VAYAN Y HAGAN DISCIPULOS MIOS. La catequesis, una educación al servicio de la fe"; 10 de agosto de 1996).
 
165. -2- La presentación del Mensaje cristiano en toda catequesis, por su propia naturaleza, ha de ser eminentemente trinitaria, en donde la persona vaya descubriendo el amor del Padre y su dignidad de hijo de Dios; en donde Cristo y su seguimiento le vayan llevando a la conversión de vida; en donde el Espíritu Santo sea quien los conduzca a la santidad, en fidelidad al proyecto de Jesús, hasta llegar a "estar con El en el Paraíso".
 
166. -3- Dadas las características de la actual sociedad pluralista y secularizada, la catequesis debe revestirse de un permanente carácter evangelizador, kerigmático, inculturado y ecuménico, que proclame a Jesucristo Salvador e invite a adherirse a El con una decisión libre y personal.
 
167. -4- La dimensión comunitaria, fraternal y social, ha de estar presente en la catequesis, porque Cristo se encuentra en la comunidad. La vida comunitaria ha de envolver todo el proceso catequístico. El catequista procede y actúa en nombre de la comunidad e invita a los catequizandos a integrarla. Se hace indispensable la vivencia comunitaria por razones que nacen de la misma condición del ser cristiano y por razones antropológicas acentuadas en nuestra época.
 
168. -5- Se ve la necesidad de recuperar la larga tradición de la Iglesia que supo crear un vínculo estrecho entre la educación de la Fe y su celebración en la Liturgia, uniendo la celebración de los sacramentos con los tiempos del ciclo litúrgico, particularmente de la cuaresma y del tiempo pascual.
 
LOS CATEQUISTAS Y SU FORMACIÓN
 
169. -6- Todo catequista es un educador de la fe. Ha de sobresalir por su fiel testimonio en cuanto a la solidez de su conversión a Jesús, a la coherencia entre fe y vida, su participación sacramental permanente, su amor a la Sagrada Escritura, su inserción en la vida comunitaria, su espíritu ecuménico, su preocupación misionera, su oración personal, su compromiso solidario y su empeño en la construcción del Reino en el mundo.
 
170. -7- Debido a lo delicado de toda acción catequística, el catequista no debe proceder en su labor de manera improvisada. Requiere una formación y apoyo permanente que sean sistemáticos, progresivos, pedagógicos, doctrinales, espirituales y que le permita iluminar todas las dimensiones de la vida de los catequizandos.
 
CATEQUESIS PRESACRAMENTALES
 
171. -8- Dada la santidad y dignidad de los Sacramentos, como signos de Fe, en toda la arquidiócesis se ha de velar cuidadosamente de su preparación catequística. Se ve la conveniencia de revisar las catequesis presacramentales, en especial la de Primera Comunión, en el sentido que busquen suscitar una experiencia de encuentro personal y comunitario con Dios, incorporando para esto en su proceso formativo, entre otros elementos: - una experiencia de oración; - una oportunidad de retiro; - una incorporación activa en la vida sacramental y litúrgica de su comunidad; - un gran amor a la Sagrada Escritura.
 
CATEQUESIS PERMANENTE
 
172. -9- Dado que todo católico, bautizado, tiene derecho a exigir que la Iglesia lo ayude a madurar progresivamente en su fe en todas las etapas de su vida, se ha de promover una educación permanente de la fe en las parroquias, comunidadeds de base, colegios católicos y movimientos.
 
CATEQUESIS DE ADULTOS
 
173. -10- Al constatar el número apreciable de adultos en la arquidiócesis que no están bautizados, o no han hecho su Iniciación en la Eucaristía ni han sido confirmados, se ve la urgente necesidad pastoral de invitar a esos hermanos y hermanas y acogerlos con bondad cuando se acercan solicitando algunos de estos sacramentos.
 
UNIDAD DE CRITERIOS Y COORDINACIÓN
 
174. -11- Se ve la necesidad de que la catequesis se integre adecuadamente en la pastoral orgánica de la Iglesia de Santiago. Para ello se creó el Consejo Arquidiocesano de Catequesis. Este ha de promover una adecuada coordinación y unidad de criterios entre organismos afines que planifican, promueven y realizan dicha catequesis a nivel de parroquias, comunidades eclesiales de base, colegios y movimientos.
 
TEXTOS
 
175. -12- Ante la gran heterogeneidad entre los sujetos de la catequesis en nuestra arquidiócesis, se ve la conveniencia de crear métodos, fijar itinerarios y redactar textos para personas en situación especial, personas separadas y madres solteras, niños diferenciales, discapacitados, para los hogares de menores, de ancianos, de enfermos, privados de libertad, niños, jóvenes y adultos que no participan de la catequesis ordinaria, etc. Se ha de considerar previamente la opinión de las personas involucradas en cada caso.
 
176. -13- La Catequesis especial, dirigida a minusválidos, siempre ocupará un lugar eminente en el conjunto de toda la educación de la fe. Es necesario iluminar de un modo especial las vidas de aquellos hombres o mujeres a quienes el mundo muchas veces margina (Cfr. Carta Pastoral Vayan y hagan discípulos míos, nº 126).
 
DISPOSICIONES
 
177. -1- Procúrese que toda acción catequística considere las realidades culturales locales, sea sensible ante la injusticia y promotora de solidaridad, capaz de iluminar todas las dimensiones de la vida a nivel personal, familiar y social y valorizando e integrando la religiosidad popular.
 
178. -2- Encárguese al Instituto de Catequesis, en coordinación con otros organismos pertinentes de la Iglesia de Santiago, la elaboración y publicación de materiales catequísticos que consideren las diferentes realidades de los destinatarios, favorezcan los procedimientos activos, participativos y personalizados, para que las culturas de los participantes interactúen en el proceso. Que estos materiales sean variados y sencillos y que faciliten el diálogo evangelizador de los católicos con personas de diferentes religiones y mentalidades.
 
179. -3- Durante la preparación a la catequesis de Confirmación se emplearán preferentemente textos que, además de su contenido doctrinal, iluminen con la Palabra de Dios la vida personal y comunitaria de los jóvenes y adultos, de tal manera que respondan a su realidad, y tomen conciencia del compromiso que aceptan contraer.
 
180. -4- Acójase en forma misericordiosa y atiéndase en las actividades de la catequesis a las personas en situación irregular: madres solteras, convivientes, separados, etc. para ayudarlos a vivir un proceso de conversión y experiencia de Dios (Cfr. Directorio de Pastoral Sacramental de la Arquidiócesis de Santiago, Nros. 38, 42, 53, 254, 255, 596 y ss. etc.).
 
181. -5- Promuévase en nuestra Iglesia de Santiago, bajo la tuición del Instituto de Catequesis u otras instancias de formación reconocidas por el Arzobispado, la realización periódica de servicios formativos (cursos, talleres, jornadas, etc.), para la debida preparación y apoyo de quienes cumplen labores catequísticas.
 
182. -6- Impártase también una adecuada y actualizada formación catequística en las casas de formación: Seminarios, Escuela de Diáconos e Institutos para religiosos y religiosas, a fin de que los que se preparan a estas formas de vida consagrada conozcan y puedan apoyar las diversas catequesis que se imparten en la arquidiócesis, sobre todo las presacramentales.
 
183. -7- Exíjase a los catequistas un curriculum mínimo de capacitación doctrinal, antropológica, metodológica y espiritual, que les permita realizar adecuadamente su labor, el que será establecido por el Instituto de Catequesis u otras instancias de formación reconocidas por el Arzobispado de Santiago.
 
184. -8- Todos los programas de formación específica de catequistas parroquiales, así como del personal que tiene la responsabilidad de su formación, deben contar con el apoyo y orientación del Instituto de Catequesis y Vicarías Zonales y Especializadas, más aún en aquellos lugares donde se capacita a catequistas que utilizan los textos, programas y métodos elaborados por dichos organismos.
 
185. -9- Promuévanse cursos de formación para catequistas de Confirmación en las zonas pastorales de la Arquidiócesis, apoyados por el Instituto de Catequesis y las Vicarías Zonales o Especializadas.
 
186. -10- Hágase un serio esfuerzo en los cursos de formación para catequistas por despertar en ellos una conciencia misionera, propia de nuestra condición cristiana, para que, a su vez, la transmitan a sus catequizandos desde las primeras edades y a todo nivel: en la familia, comunidades y vecindario.
 
187. -11- Los párrocos y asesores de pastoral presacramental en la Arquidiócesis procuren asumir en conciencia su responsabilidad de velar por una buena selección, formación, y acompañamiento permanente de sus catequistas.
 
188. -12- Sin perjuicio de apoyar decididamente la Catequesis Familiar de Primera Comunión, extendida ampliamente en estos últimos 30 años, tanto a nivel parroquial como escolar, debido al significativo logro pastoral obtenido al favorecer la catequización de adultos y de niños, la creación de comunidades y la participación activa y permanente de los laicos, ofrézcanse, además, alternativas catequísticas para aquellos padres o niños con dificultades objetivas para incorporarse a esa Catequesis Familiar.
 
189. -13- La preparación a la Confirmación que se imparta en colegios y parroquias ha de adecuarse a lo establecido en el Directorio de Pastoral de Confirmación. El proceso catequístico previo a la celebración del sacramento de la Confirmación debe considerar al joven en su realidad cultural, su lenguaje, su estilo de vida, llevándolo al conocimiento vital de Jesucristo y de la Iglesia, para abrirse a la vida comunitaria, a profundizar los contenidos doctrinales de la fe, a participar activamente en la oración y en las celebraciones litúrgicas, a asumir un compromiso cristiano desde su realidad de joven en su comunidad y para responder a su vocación de vida laical o sacerdotal o religiosa.
 
190. -14- Iníciese la catequesis de Confirmación normalmente alrededor de los 15 años, o 1er Año de Enseñanza Media, y tendrá una duración de dos años, procurando que se inserten los jóvenes en un proceso comunitario más amplio de pastoral juvenil. Los que participen en esta catequesis se confirmarán cuando, a juicio del respectivo agente pastoral responsable, hayan alcanzado cierto grado de maduración cristiana.
 
191. -15- Promuévanse y otórguense las mayores facilidades para que todos los padres que solicitan el bautismo para sus hijos, puedan participar en la catequesis previa. Los padres o padrinos que hayan vivido recientemente esta experiencia no han de ser obligados a repetirla.
 
192. -16- Organícense encuentros de suegros en lo posible obligatorios, previos a los matrimonios, a fin de hacerles tomar conciencia de su rol importantísimo en promover la buena armonía familiar, como se explica en la Carta Pastoral "Carta a los Suegros" del 26 de Julio de 1994; y en el Directorio de Pastoral Sacramental de la Aquidiócesis de Santiago, nº 560).
 
193. -17- Procúrese atender catequística y pastoralmente el período de la infancia previo al proceso de la Primera Comunión, así como el período entre la Primera Comunión y la Confirmación y el tiempo posterior a la Confirmación previo al sacramento del matrimonio.
 
194. -18- Créense en las parroquias y demás comunidades, instancias de acompañamiento pastoral, personal y comunitario, para quienes ya han celebrado los sacramentos del Matrimonio, de la Confirmación, y del Bautismo y Primera Comunión de sus hijos, invitándolos a participar en grupos o comunidades de Iglesia.
 
195. -19- Para la catequesis de adultos que no han recibido los sacramentos de la Iniciación han de considerarse las normas del Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, de la Sede Apostólica.
 
196. -20- Organícese a nivel zonal, decanal y parroquial, un catecumenado y variadas formas de catequesis de adultos, (comunidades cristianas de base, círculos bíblicos, escuelas de la fe, jornadas y cursos, movimientos de espiritualidad, etc.). Se ha de respetar a las personas y su ritmo de crecimiento. Para esto se requiere de material adecuado y de catequistas bien capacitados.
 
197. -21- Aplíquense todas las disposiciones existentes en el Directorio de Pastoral Sacramental de la Arquidiócesis de Santiago, sobre la preparación catequística de los sacramentos, tanto en parroquias, como en colegios y movimientos, en lo concerniente a edades, duración, contenidos básicos y requisitos.
 
198. -22- Cuídese de que haya una buena coordinación y unidad de criterios entre las parroquias, colegios, Movimientos, el Obispado Castrense y otras Prelaturas personales, en lo concerniente a la preparación y celebración de los sacramentos.
 
199. -23- Foméntense, igualmente, la unidad de criterios y acción entre los organismos de la arquidiócesis compartiéndolos con quienes preparan monitores prebautismales y prematrimoniales, en lo referente a contenidos, duración y metodología, respetando siempre la cultura local.
 
200. -24- La catequesis, como proceso educativo, requiere de una organización en sus diversas áreas y niveles que permita la evaluación permanente de la actividad catequística. Es responsabilidad del Instituto de Catequesis evaluar periódicamente la catequesis presacramental y reorientarla cuando sea el caso.
 
201. -25- Promuévase el encuentro y el diálogo permanente entre los asesores de Pastoral Juvenil, el Instituto de Catequesis, la Vicaría para la Educación y la Vicaría de la Esperanza Joven y los demás coordinadores de pastoral juvenil para fijar los criterios pastorales y coordinar la catequesis de Confirmación. Lo mismo dígase para la Pastoral en vista al sacramento del Matrimonio, incluyendo a la nueva Vicaría para la Familia.
 
202. -26- Distribúyanse, a través del Instituto de Catequesis y otros organismos especializados, material catequístico y planifíquense los programas de catequesis, teniendo presente los sectores más pobres y necesitados, las personas discapacitadas y marginadas.
 
203. -27- Procúrese que el material catequístico destinado a los niños sea motivador, didáctico, accesible y sencillo, sin desatender por ello su profundidad.
 
204. -28- Los textos destinados para las catequesis presacramentales deben adecuarse a lo señalado en los Directorios Pastorales de los Sacramentos y a la realidad de las parroquias. Velarán para ello el Instituto de Catequesis y otros organismos especializados. Podrán emplearse aquellos textos cuyos contenidos y fundamentos estén en conocimiento de la Arquidiócesis y del Instituto de Catequesis.
 
205. -29- En lo que se refiere a los contenidos, cuídese que esté siempre presente la integridad del mensaje fundamental del cristianismo, como está consignado en el Símbolo de los Apostóles: el Misterio de la Sma. Trinidad, la Iglesia y la Vida eterna.
 
PROPOSICIONES
 
206. -1- Se ve la urgente necesidad de preparar agentes evangelizadores capaces de acoger a cuantos acceden a los sacramentos e integrarlos a comunidades o grupos post-sacramentales.
 
207. -2- Conviene que los monitores que imparten catequesis prebautismal y prematrimonial sean matrimonios a fin de que la transmisión doctrinal y pastoral vaya acompañada de un testimonio de pareja cristiana y facilite y estimule la participación de los varones. Lo dicho anteriormente no significa excluir de este trabajo pastoral a personas viudas o solteras.
 
208. -3- Procuren los organismos de la arquidiócesis que producen material catequístico, proveer a los catequistas de abundantes medios audiovisuales debido a su gran utilidad pedagógica, y que estén al alcance de los sectores populares. Estimular a los párrocos a tenerlos al alcance de los catequistas y a éstos a emplearlos.


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