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Ficha  técnica
Titulo Original: Predators
Distribuidor: Fox
Calificación: 14
Duración: 107 minutos
Género: Terror - Acción - Aventura - Ciencia-Ficción
Año: 2010
País: USA
Director: Nimród Antal
Elenco: Adrien Brody, Topher Grace, Alice Braga, Laurence Fishburne, Danny Trejo y Derek
Mears.
Depredadores
Por José Astorga

En 1987 John McTiernan dirige a Arnold Schwarzenegger en Depredador (Predator), dando origen a un personaje ficticio que se convirtió en una leyenda en el ámbito del cine, cómics y juegos de video. Mactiernan hace películas de acción: Duro de matar, La casa del Octubre Rojo... y lo logra. Entretiene con suspenso y mucha pirotecnia.

Nimród Antal, por su parte, recrea a un costo de 40 millones de dólares la creación de Jim Thomas y John Thomas, en modo “secuela”, aunque algunos la identifican más como un “reboot”, término del inglés que indica “reinicio” (en las computadoras); es decir, basarse en una obra para crear una nueva mitología en torno a ella. Sin embargo, a partir de un análisis básico de la cinta, se puede afirmar con certeza que la música es un calco de la que magistralmente compuso Alan Silvestri en el 87; que se hacen referencias concretas al mayor Alan "Dutch" Schaeffe (Schwarzenegger) y la forma en que derrotó al depredador que los estaba cazando. Por lo tanto, una secuela.

El axioma entonces afirma: toda secuela es mala. No muy lejos de la verdad, aunque dentro del género cinematográfico de terror hay sobradas excepciones: Aliens; Terminator el regreso; El señor de los anillos, Las dos torres; por citar las más conocidas. Desgraciadamente, en Depredadores se vuelve cierta la frase.

Uno de los requerimientos que sustentan a una película que rompe el concepto de la realidad
(mundo donde vive el espectador y concebimos como verdadero) es la verosimilitud. Esa “apariencia de verdad” que hace que esos mundos posibles existan: que funcionen las espadas láser de la Guerra de las galaxias; las teletransportadoras de Viaje a las estrellas; las varitas mágicas y escobas voladoras de Harry Potter... Todo existe gracias a la verosimilitud. Acá la verosimilitud se debilita por una serie de incongruencias argumentales y efectos que compiten con los de El chapulín colorado, que a la postre eran “muchisisísimo” más creíbles.

Sin lugar a dudas el galardonado Nimród Antal no consigue darle ni coherencia ni cohesión al filme, ni siquiera porque el espectro de Robert Rodríguez aparece rondando en todos los créditos y publicidad y la presencia de actores de la talla de Adrien Brody, Laurence Fishburne o la nieta de Sonia Braga, Alice Braga, aportan lo suyo a la película.

En conclusión: ¿entretiene?, sí. ¿Pasará a la historia? Poco probable. ¿Olvidable? ¿Perdón, de qué hablamos?