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Ficha  técnica
Titulo Original: The Twilight Saga: New Moon
Distribuidor: BFD
Calificación: 14 años
Duración: 130 minutos
Género: Fantasía - Romance
Año: 2009
País: USA
Director: Chris Weitz
Elenco: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner.

Luna nueva
Por José Astorga

Las leyendas hablan de la existencia de vampiros desde los tiempos de Adán y Eva, pero no es hasta el siglo XII cuando se sugieren registros “fidedignos” de tales entes.

Más tarde, en el Renacimiento, aparecen las primeras investigaciones sobre ellos de la mano del sacerdote benedictino Antoine Agustín Calmet (1672-1757) que intentaba desmitificar las narraciones pueblerinas creadas por la ignorancia y la superstición de la época. La desmitificación la continuó Prospero Lorenzo Lambertini en Los vampiros a la luz de la medicina (1749), y terminar así con las exhumaciones arbitrarias y las violaciones de tumbas. Lambertini, posteriormente, será conocido como Benedicto XIV.

En la literatura romántica la definición del vampiro como un bebedor de sangre vendrá de la mano de Bram Stocker, Drácula (1897), que habría basado su historia en el príncipe de Valaquia, Vlad Tepes (1431-1476), aunque otros concuerdan en que su inspiración fue la condesa húngara Erzsébet Báthory (1560-1614). El primero empalaba a sus enemigos otomanos y la segunda bebía y se bañaba en sangre de doncellas para preservar la juventud.

La escritora norteamericana Stephenie Meyer, en su saga Crepúsculo, los describe como seres angustiados divididos en familias o clanes, unos beben sangre humana (los malos) y los otros de animales. Asimismo, los vampiros buenos asisten al High school y tienden a enamorarse al estilo de Romeo y Julieta (esos amores profundos pero cargados de tragedia) donde el romanticismo empalagoso de las adaptaciones cinematográficas opacan las versiones impresas.

Sin lugar a dudas, Crepúsculo y ahora Luna Nueva son películas para adolescentes que no necesitan muchas neuronas para degustar y digerir los argumentos superficiales siempre y cuando aguanten con estoicismo el hastío provocado por el cursi y latoso relato de estos vampiros depresivos.