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Ficha técnica
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Titulo Original: 2012
Distribuidor: Andes Films
Calificación: TE, no recomendable para menores de 7 años
Duración: 160 minutos
Género: Acción, Ciencia-Ficción
Año: 2009
País: USA
Director: Roland Emmerich
Elenco: John Cusack, Chiwetel Ejiofor, Amanda Peet, Oliver Platt, Thandie Newton, Danny Glover, Woodie Harrelson
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2012
Por José Astorga
Apocalipsis, Día del Juicio, Armagedón... Nombres fatídicos que desde el principio de la raza humana han marcado el fin de la Creación y, bajo distintos postulados, la renovación no sólo de la especie sino del espíritu humano.
Roland Emmerich juega con las visiones apocalípticas, hace cine de catástrofes, ese cine que viene del inglés disaster films, tal y como lo fueron en su momento Aeropuerto, Infierno en la torre, El día del fin de mundo, Volcano... y la lista es larga y continúa. Por su parte, Emmerich, es un autor de cine épico, de cine de masas: Día de la Independencia, El día después de mañana, Godzilla… Por lo mismo, su cine no debe ser tomado tan en serio y no revierte, en ningún caso, una profecía ineludible.
2012 nos trae, basado en el calendario del extinto pueblo maya, el mensaje de que la humanidad llega a su fin, cosa que antes han dicho cientos de “profetas” de lo caótico (entre ellos Nostradamus) y los siglos han continuado y continuarán mientras Dios no diga lo contrario.
Su película es una larga secuencia de efectos especiales muy bien logrados y que, obviando el temblor grado 6.5 en la escala de Richter que afectó la ciudad de Iquique el 13 de noviembre a las 00.05 de la madrugada en plena exhibición del filme y que provocó alarma en los espectadores, el resto del metraje es una larga secuencia de estridencia visual y sonora con muy poco contenido.
Como conclusión se debe rescatar la fe de algunos de los personajes y el hecho de que en las circunstancias negativas siempre prevalece la familia, la familia como entidad conyugal y la familia como humanidad.
Nota aparte merece la dura crítica del diario vaticano L'Osservatore Romano, que afirma que la película 2012, combina arqueología e historia “para suscitar nuevos miedos y manipular los antiguos” y agrega como cierre que es un espectáculo “sin frenos y sin mesura”. Justamente, porque Emmerich no se caracteriza por ser mesurado y eso, al público, a la masa que busca entretención, le gusta.
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