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Las orientaciones Pastorales 2001–2005 (OO.PP.), nos permiten adentrarnos al espíritu que debe impregnar esta Misión. El encuentro de Jesucristo con la samaritana (cfr. Jn 4,1-30), que nuestros obispos han tomado para fundamentar las actuales OO.PP., nos parece pertinente para el mundo juvenil, en términos de la pedagogía y de la experiencia de Dios, que allí aparecen, las que se trenzan y se revelan en la vida de las personas como un diálogo e invitación. Los invitamos a profundizar en la lectura del capítulo II de las actuales OO.PP. 2001-2005, para profundizar en el espíritu de esta Misión Los Obispos nos invitan a salir al encuentro de los jóvenes, para que sea “un encuentro marcado por la cercanía y la libertad” (cfr. OO.PP. N° 27), donde los jóvenes puedan reconocer a Dios, que los ama y que siempre los busca, y que en Jesucristo los asume como hijos adoptivos. “Si conocieras el don de Dios...” (Jn 4,10), queremos que todos los jóvenes puedan tener esta experiencia de Dios, sentirse amados y llenos de vida. Que puedan saciar su sed, con el agua viva que da Jesucristo. Agua que da una nueva calidad de vida y que sacia toda la sed, para eso necesitamos que los jóvenes conozcan primero el don de Dios. Esto se reafirma con las últimas encuestas las cuales nos presentan que son muchos los jóvenes que se manifiestan creyentes, pero que no han podido tener un encuentro verdadero con Jesús. A todos esos jóvenes y a los que aún no han conocido el Evangelio de Jesús, queremos decirles “Tú eres mi hermano”, y como hermano, quiero invitarte a conocer a un amigo, que te hará conocer el don de Dios, y el mismo te dará de beber del pozo donde sé que saciarás toda tu sed. Por otra parte, nos parece importante relevar la dimensión de discipulado inherente a toda experiencia Cristiana. Los procesos de discipulado en la Iglesia, son un camino privilegiado para el conocimiento de Jesús, de su Palabra y de su Iglesia para dialogar con Él como amigo, acercarnos reconociendo en él al Maestro, conocer y escudriñar sus caminos, e iluminar la propia vida a partir de su Evangelio. Queremos invitar a los jóvenes a discernir su vida, acompañados de un hermano mayor en la fe, para que den testimonio de la vida nueva regalada por Jesucristo. Estas son dimensiones fundamentales que queremos desarrollar en el tiempo de misión y post misión. De la misma manera, la Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia, nos brinda la oportunidad de seguir profundizando en el encuentro con Cristo, en el contexto de un mundo globalizado y pluricultural, donde jóvenes de distintas culturas y razas, convergen y se unen para encontrarse y reconocer al Señor de la Vida. La Misión tendrá así una mirada que valora los procesos, los estilos y los caminos por los cuales transita cada joven y cada grupo para llegar al encuentro pleno con el Señor. La canonización del Padre Hurtado, también contribuye el espíritu de esta Misión, ya que fortalece los contenidos de los santos, testigos de una Iglesia viva. “Queremos presentar la figura multifacética del P. Alberto Hurtado. En él, el encuentro y el discipulado de Jesucristo maduró en un activo y admirable servicio de solidaridad en otro momento importante de cambios en nuestra sociedad, la vida santa del P. Alberto Hurtado se vuelve emblemática para muchos cristianos” (Hacia un Proyecto Pastoral Integrado, Comité permanente de la Conferencia Episcopal de Chile). El
Padre Hurtado, como apóstol de los jóvenes, enriquece el
camino propuesto por la Pastoral Juvenil Nacional. Que los jóvenes
sean discípulos de Jesucristo, asumiendo un compromiso creciente
y efectivo al servicio de nuestra sociedad, especialmente de los más
pobres y abandonados.
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