Presentación

La política es una de las formas más altas de la caridad, porque ella busca el bien común y la justicia social. La Iglesia nos enseña que participar en las instancias de la sociedad civil, entre ellas los actos electorales propios de la democracia, es una forma de hacer presentes los valores del Evangelio.

Porque amamos a Chile, nos interesa que nuestra patria, hogar de todos, progrese en justicia y paz, en igualdad de oportunidades y en mejores condiciones para las personas y grupos más vulnerables. Eso no se logra por la vía de la violencia ni por la imposición arbitraria de un sector sobre otro. Lo mejor de Chile lo hemos tejido a través del diálogo, la amistad cívica y la búsqueda de grandes acuerdos con generosidad de espíritu y altura de miras.

En un momento de gran tensión en el país, un amplio espectro político llegó a un acuerdo en el mes de noviembre de 2019. Dicho acuerdo buscaba recuperar la paz social, lo que está siendo muy difícil de lograr. Ningún esfuerzo es vano para este propósito. También buscaba definir a través del sufragio una decisión respecto de la constitución política. Esa decisión es la que tomaremos el próximo 26 de abril.

No le corresponde a la Iglesia dirigir ni orientar un voto, ni mucho menos tomar partido por una opción. Sí nos corresponde promover la participación activa concurriendo a votar. También es nuestra misión ayudar a que la ciudadanía conozca debidamente las legítimas opciones que se presentan. Así, informada y libremente en conciencia, cada persona podrá formarse una convicción que oriente su voto personal.

Esta motivación inspira estas fichas que presentamos, elaboradas por la Comisión Nacional Justicia y Paz, instancia de laicas y laicos a la que agradecemos por su trabajo. Estas fichas no son un documento doctrinal, sino un instrumento para la reflexión. Por eso invitamos a que sean conocidas, reproducidas y compartidas especialmente a través de las redes sociales digitales. Que ayuden al diálogo en familia y en comunidades. Que animen nuestra participación activa. Y, por sobre todo, que sean un estímulo para revitalizar nuestra esperanza, alejar el miedo, el egoísmo y el antagonismo, para atraer el diálogo, los encuentros, el respeto mutuo y la confianza.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

 

Santiago, 4 de marzo de 2020.