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Jueves 09 de Noviembre del 2017

“Necesitamos jóvenes que vivan felices su vocación”

Mons. Jorge Patrón W., secretario para los Seminarios de la Congregación para el Clero, profundizó junto a los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, reunidos en su 114ªasamblea plenaria, sobre el discernimiento vocacional y la formación de los presbíteros.

Jorge Carlos Patrón Wong, mexicano, fue obispo de Papantla de 2012 a 2013 y desde el 21 de septiembre de 2013 Secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero, nombrado por el papa Francisco. Monseñor Patrón dedicó algunos días de su visita a Chile para compartir con los obispos reunidos en su 114ª asamblea plenaria algunos principios generales de formación sacerdotal que propone la nueva Ratio Fundamentalis. También se reunió con formadores y rectores de seminarios de Chile. Dentro de su apretada agenda, Monseñor Patrón se dio un tiempo para conversar con Iglesia.cl, y dejar un especial saludo grabado a los seminaristas.

- Monseñor, ¿Qué hace la Iglesia para renovar y estimular las vocaciones en los jóvenes?

Precisamente en el próximo sínodo de los obispos al que el Papa Francisco ha convocado, se va a colocar a la juventud al centro de la reflexión de la pastoral en la Iglesia, y el servicio que da en relación a la fe. La Iglesia es la única institución que, a través de los sacerdotes, de la vida consagrada y de los laicos comprometidos, ofrece a los jóvenes una perspectiva de la vida como vocación, como un llamado de Dios, como dones recibidos, el don de la vida y todos los dones que tiene cada joven que Dios da, como un llamado una misión particular en la vida. De esta manera la vida no es vista solamente como una realización personal, un proyecto nada más personal, y tampoco simplemente una profesión para ganar dinero y para tener éxito económico y material, sino la vida como un llamado y una misión.

Este elemento es lo que permite que la Iglesia trate de renovar los modos, las formas, los contenidos de cómo acompañar a los jóvenes para que en su camino de fe . esperanza y de amor, puedan descubrir su vocación. Dentro de esa vocación en algún momento de su vida descubrir y responder al llamado vocacional cristiano específico: ¿cómo ser discípulo misionero de Jesús?, ¿cómo ser cristiano hoy?, se puede ser siendo sacerdote, siendo una persona consagrada, un laico comprometido, un fiel laico y cualquiera de estas posibilidades es un llamado.

La Iglesia está ahí, para acompañar y ayudar a que cada joven descubra su vocación y apoyarlo. Está la vocación sacerdotal que implica una formación específica, porque el joven llamado a ser sacerdote para el pueblo de Dios debe crecer humana, espiritual, intelectual, y apostólicamente para ser un buen cristiano, un buen discípulo misionero, de tal manera que su corazón pueda conformarse al corazón de Cristo Buen Pastor.

-¿Cuál es la diferencia con la antigua formación?

Hay un nuevo documento que se llama la Ratio Fundamentalis, que son los lineamientos fundamentales universales para la formación sacerdotal. El papa Francisco lo aprobó el 8 de diciembre de 2016 y la Congregación para el Clero está sirviendo para que se implemente en cada nación. En este caso, lo que sigue es que lo que se llama la Ratio Nationalis, el documento de líneas fundamentales de formación sacerdotal, para que se realice en Chile y de ahí se pase a la pastoral vocacional, a la formación en los seminarios con proyectos formativos concretos y también a la formación permanente del clero. Este es el primer paso, una actualización de todo el proceso de formación, desde la pastoral vocacional hasta la formación permanente del clero.

Segundo: aparecen guías fundamentales muy claras. Hay un solo camino formativo en el cual todos somos discípulos misioneros que comienza desde el día de nuestro bautismo y terminará el día de la muerte. Y dentro de este camino de formarnos como discípulos misioneros de Cristo toda la vida, hay un momento específico, concreto donde un joven que se siente llamado a ser pastor, como sacerdote recibe un tiempo muy concreto de formación y de discernimiento, para que pueda ver con claridad dónde lo llama Dios y responder a ese llamado.

Entonces, en este único camino de formación, un camino que es para toda la vida, se hace permanentemente de una manera gradual, de una manera integral que implica todo el ser humano, todo su mundo de relaciones, con Dios, consigo mismo, con los demás, con el mundo, que toque todas las dimensiones de su vida, e integre tanto la dimensión humana, como la espiritual, la intelectual y la apostólico pastoral, y lo lance como discípulo de Jesús, estar abierto a la transformación de su corazón y de su vida, y a ser siempre un misionero de Jesús, siempre pensando y entregando su vida al servicio del pueblo de Dios.

Estas son perspectivas que abrazan toda la formación sacerdotal y se puede hacer una serie de proyectos y programas formativos.

-¿Qué importancia tiene el acompañamiento en este camino?

Es muy importante todo el proceso de discernimiento, de acompañamiento, de crecimiento y de libertad del joven, porque en la perspectiva siempre positiva se descubre la vocación, que puede ser sacerdotal, de vida consagrada o laical, esa es una propuesta donde todos ganamos, nadie pierde, y es siempre de crecimiento, y es siempre a favor de lo que Dios ya colocó en el corazón de cada joven. No debe haber ninguna imposición externa.

Necesitamos jóvenes que vivan felices su vocación, y si la Iglesia puede contribuir a la felicidad de todos, cada uno viviendo su vocación, será un gran servicio a la humanidad de hoy que sufre mucho, que tiene muchas frustraciones porque no viven la vida como vocación y la Iglesia tiene esta gran oportunidad en su servicio de evangelización, en palabras del papa Francisco “transmitir la alegría del Evangelio” y que mayor alegría que la de sentirse llamado en una misión concreta de servicio.

La gran tarea es –como dice el papa Francisco- una Iglesia en salida, vamos a vivir cada uno la alegría del Evangelio de acuerdo a nuestra vocación, no con un sentido de triunfalismo, si no un sentido humilde de decir es posible la fidelidad y la felicidad. Con todos los límites, con todas las imperfecciones, con todas las dificultades y los retos, pero es posible.

Fuente: Comunicaciones CECh

 
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