| Reflexión Laical | ||
Una Buena Noticia : “Caritas in veritate”
Sorprende la visión actual y certera con que el Vicario de Cristo expone en cada capítulo los aspectos que nos desafían como Cristianos comprometidos con la Doctrina Social de la Iglesia, no porque sea una encíclica social, sino porque siéndolo es mucho más que eso. Cuando pensamos en una Iglesia que hace frente a los problemas sociales y nos urge a la caridad, debemos entender que toda fuente de esa acción comprometida no es sino el encuentro con Cristo, la Verdad. El Padre Hurtado, por todos reconocidos como un Hombre de gran conciencia social y solidaria, solía entender su vida en torno a la Misa y su sentido más pleno en la Eucaristía. La Eucaristía, el encuentro con Cristo, la fuente de la Verdad es la que irradia su Amor en la sociedad y encarna en la Doctrina Social de la Iglesia la expresión temporal y concreta. Ese acto de irradiar el Amor de Cristo nos mueve a la construcción de un mundo mejor, es la respuesta a la pregunta “¿qué has hecho por tu hermano?” con que el Santo Padre nos recuerda en su carta nuestro rol fraterno y apostólico. La preocupación de la Iglesia plasmada en el magisterio y los documentos epistolares previos ha sido profética de los tiempos en la necesidad de construir una sociedad más humana, cuyos ejes fundamentales son la Justicia y la Libertad. El Subdesarrollo nace de la incapacidad de materializar la solidaridad y la fraternidad en el orden social, no por un modelo económico más o menos eficiente. Más aun el Papa sostiene que un modelo creador de riqueza a costa del orden natural conduce inexorablemente a la pobreza e injusticia. El Bienestar material por sobre el Bien común , ha dado muestras de su poder destructor en la especulación financiera, la migración económica que cae en el desamparo, la irracionalidad en la explotación de los recursos naturales, la colusión insana de intereses, el abuso de la autoridad etc. El Papa nos exhorta a defender la Vida: “Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesarias para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre”. El desafío de la Biotecnología, cuyos excesos potenciales nos hacen observar la necesidad de advertir de los riesgos del actuar en contra del hombre mismo so pretexto de una omnipotencia encandilante de la tecnología que lo traiciona y lo desnaturaliza, requiere tener claridad y rigor en un marco Bioético que supone adoptar una posición valiente para defender y dialogar pero no a costa de consensuar opiniones en detrimento de la Verdad. La iglesia así como lo ha sido en tiempos de represión en todo el mundo, no solo tiene el derecho sino la obligación de levantar su voz firme frente a una nueva forma de persecución por exclusión , aquella que promueve la indiferencia religiosa y el ateísmo pragmático conductores al subdesarrollo moral. El sistema económico y financiero, debe entenderse subordinado al bien común y por lo mismo le cabe responsabilidad a la sociedad política, abriendo espacios a la gratuidad y solidaridad en el mercado e impulsando una globalización humana y trascendente, nos llama a Humanizar en un sentido ético la cooperación internacional: “La misma centralidad de la persona debe ser el principio guía en las intervenciones para el desarrollo de la cooperación internacional”. Insta asimismo a los países más desarrollados a ser cuidadosos de los recursos energéticos y a desarrollar energías alternativas en beneficio de los países más vulnerables en la materia. Quienes implementamos políticas sociales en personas en situación de pobreza sabemos la profunda realidad de la solicitud del Santo Padre en orden a garantizar el acceso a la educación y a la formación más completa e integral de la persona para su inserción en el desarrollo de manera activa y digna carente de asistencialismo para lo cual la Doctrina Social de la Iglesia es un referente válido. Benedicto XVI llama a los Gobernantes a resguardar el valor del trabajador por sobre el Capital Económico: “El primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad” . El Papa se hace parte del dolor de aquéllas familias que en medio de esta crisis han debido enfrentarse a la cesantía. “Caritas in veritate” es a buena noticia, no sólo para quienes somos católicos sino para quienes compartimos la necesidad de poner en el centro de nuestra acción al Ser Humano, en la plenitud de su naturaleza, es un desafío para quienes desde el servicio público podemos aportar a irradiar la verdad de Cristo a nuestros hermanos y en esa acción volcarnos en la solidaridad y en el amor fraternal a transformar nuestra sociedad como discípulos y misioneros, para que en él tengan vida.
Fuente: http://docenciaeinvestigacion.blogspot.com Publicado por Profesor Marcelo Sánchez Ahumada |
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