Tiempo
de Perdón
La purificación de la memoria es un signo jubilar,
cuyo tiempo de preparación en el país se inició el Día de Oración por Chile (24 de
septiembre). Nace de la irrenunciable búsqueda de la verdad y, por eso es
una invitación a un examen de conciencia, donde el hombre (y la Iglesia), poniéndose
ante la verdad de su propia vida, descubre la distancia que separa sus acciones del
ideal que se ha propuesto (cf. IM 11). Es revisarse internamente y de pedir perdón a Dios
y a los hombres para iniciar un camino como hermanos.
Durante este Año Jubilar, el Santo Padre nos ha
solicitado que exista este signo, el que él mismo encabezó, en un hecho sin precedentes,
el 12 de marzo pasado cuando pidió perdón ante el mundo por las "infidelidades al
Evangelio" cometidas por los creyentes durante la historia. Por esta razón, los
obispos chilenos también han pedido a todos los hombres de buena voluntad que efectúen
su propio proceso de purificación de la memoria, cuyo principal signo a nivel social
será protagonizado por el Episcopado chileno el próximo viernes 24 de noviembre, cuando
la Iglesia Católica nacional pida perdón al país por las faltas cometidas por sus hijos
a lo largo de la historia.
La invitación es a vivir este proceso durante estos dos
meses a nivel personal, familiar y comunitario. Los obispos han planteado que esperan que
cuando llegue el 24 de noviembre cada chileno haya contribuido con pequeños y grandes
gestos a dar vida a esta dimensión jubilar del perdón, de acogida, de sanación. De esta
manera todos podrán sentarse a la mesa del padre para acoger la Eucaristía, en el
Congreso Eucarístico de carácter nacional que se celebrará el domingo 26 de noviembre
en el Parque O'higgins.