En la fiesta de
Epifanía, que tiene lugar el 6 de enero de 2001, culmina el Gran Jubileo del Año 2000,
en que hemos celebrado los dos mil años de la Encarnación y nacimiento de Jesucristo.
La celebración oficial del Jubileo se inició el 24 de diciembre de
1999, cuando el Papa Juan Pablo II abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en
Roma. En nuestro país, el Año Santo se ha celebrado con variadas y múltiples
actividades pastorales y sociales. Entre ellas han destacado el acto que se efectuó en la
Plaza de Armas, el 17 de diciembre del año pasado en la Plaza de Armas, los congresos
eucarísticos diocesanos, la organización de los jubileos sectoriales (Familia,
Educación, Movimientos Apostólicos, Jóvenes, Agro, Mujeres, Cárceles, universitarios,
etc.), la campaña del Cristo Peregrino y la peregrinación de miles de jóvenes al
Vaticano, entre otros. Más recientemente todos podrán recordar el acto de Purificación
de la Memoria y el Congreso Eucarístico Nacional.
En la dimensión social, estuvo presente todo el año la campaña de
las "Mediaguas para el 2000... un techo para Chile", un esfuerzo solidario
destinado a aliviar el drama habitacional de personas que viven en los campamentos.
A todas estas actividades se sumaron miles de iniciativas, como las que
se están viendo en Navidad (Caja Solidaria, Navidad con Sentido, Navidad en la Calle), la
edición del libro "Cristianos Ejemplares", el que recogió la vida de un
centenar de personas que fueron un ejemplo para sus comunidades, y que quiso ser un
homenaje en el Año Jubilar; la edición de dos CDs, más decenas de textos de apoyo para
sacerdotes y comunidades.