Ir a portada

· Todas

 

 
· Mes de María
· Te Deum 2002
· Visita Ad Limina
 

 

 

SEMINARIO SOBRE PASTORAL DE MEGÁPOLIS
Santiago de Chile, 11 al 13 de marzo de 2003.
Organización: Consejo Episcopal Latinoamericano Celam.

Saludo de Mons. Jorge Jiménez Carvajal, Presidente del CELAM al Presidente de la República de Chile, Sr. Ricardo Lagos Escobar.

Señor Presidente:

Gracias por estar aquí saludando a esta Iglesia que, desde Chile, reflexiona sobre el futuro de la gran ciudad, sobre su evangelización y sobre la capacidad que cada uno de nosotros debe tener en hacer de ella un escenario de humanización.

En este punto de llegada es donde nos encontramos con la política tratando de promover la conciencia que nos permita pasar de la pasiva “coexistencia pacífica” a la “responsable convivencia”. Sabemos de sus esfuerzos en estos campos y de sus éxitos que no por difíciles de lograr son menos importantes ya que en ellos está clara la prueba de su voluntad de servicio.

Se me ocurre pensar que Chile es el lugar lógico de esta reflexión sobre el hombre en la ciudad. En efecto a comienzos del siglo anterior Don Eduardo Barrios publicó una interesante novela que narraba el ingreso de un hombre del campo en la ciudad y de su impacto. Bajo el título de “Un perdido” cuenta la historia de una persona simple en la ya entonces importante ciudad de Valparaíso. Fue la primera expresión literaria del conflicto hombre-ciudad, de ese diálogo difícil pero necesario que marca la misión que todos cumplimos que no es otra que la de poner en evidencia la maravillosa obra de la creación que se manifiesta en el trabajo de los seres humanos procurando la convivencia entre ellos y con la naturaleza alcanzando logros irreversibles de humanización.

Ese ser humano constructor de solidaridades lo encontramos aquí en Chile, de manera evidente, desde cuando fundaron esta Patria de largo corazón que ha marcado puntos de vista irrenunciables en el destino de “nuestra América”.

Hay quienes afirman que los “gestos” son la dimensión más profunda y comprometida de “la palabra”. Este “gesto” de estar con nosotros en el amanecer de nuestro trabajo de este día de gracia habla de su aprecio personal y del reconocimiento institucional por la Iglesia y por los esfuerzos que desde ella hacemos por cooperar en la Construcción de la “Nueva Sociedad”.

Señor Presidente: permítame congratularme por su presencia y hacerlo a nombre del Señor Cardenal Errázuriz, de los Señores Cardenales López de Santo Domingo, Agnello de San Salvador, Sandoval Iñiguez de Guadalajara, Rubiano de Bogotá y Terrazas de Bolivia así como de los Señores Arzobispos, Obispos, sacerdotes, religiosos y profesionales laicos venidos de más de 13 países de América y de delegados internacionales de instituciones que aprecian y animan los trabajos de Nuestra Iglesia.

Gracias de Nuevo, Señor Presidente, y tenga la certeza de nuestra compañía, de nuestra cercanía a sus esfuerzos por abrirle a la nación chilena caminos de concordia y de desarrollo así como por abrirle a “nuestra América” caminos hacia un porvenir cierto. Pero sobre todo cuente con nuestra oración.

Santiago de Chile, 12 de marzo de 2003.


· Santuarios
· Vocaciones
· Liturgia
· Profesores
 

· Ispaj
 

· RIAL
· Agencia Zenit
· L'Osservatore R.
· VIS - Sala Stampa
· Todo sobre Chile
 

 

 

Acerca de CECHNET
Conferencia Episcopal de Chile Diócesis de Chile Servicios de la CECH Sólo Usuarios inferior