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Comisión Nacional de Liturgia
. PRESENTACIÓN Me es grato, como Presidente del Área Eclesial de la CECH, abrir esta página como un gran servicio a los Obispos de Chile y sus Vicarios, como a los Obispos de países vecinos, en vista a la renovación de la celebración de la Misa en nuestras Iglesias. A penas la Santa Sede había hecho público el texto latín de la nueva "Presentación General del Misal Romano (IGMR)", nuestra Comisión de Liturgia empezó a comentarla en una serie de artículos en su boletín "CONALI Informa", que ha tenido gran acogida. También los pidieron los países del CONO Sur. Muchos Obispos o Vicarios los fotocopiaban para entregarlos a sus párrocos, lo que representa un medio eficiente y económico de la comunicación. En efecto, el Santo Padre, según la Carta del Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, desea que los Obispos den a conocer al Clero y a los fieles, antes de la publicación del Misal en su 3ª edición, que estará disponible probablemente en el año 2003:
Ya son 30 años que fue publicado el Misal Romano por el Concilio Vaticano II. Por eso se vio la necesidad de hacer algunos ajustes en la nueva edición. Por eso, la carta enviada a los Presidentes de Conferencias Episcopales añade:
Es cierto que la larga, la rutina ha hecho que se han modificado ciertas rúbricas, o se han introducido solamente muchos errores en nuestra manera de celebrar, e incluso, sin darse cuenta, muchos volvieron a prácticas pre-conciliares que extrañan por carecer de sentido. Y sobre todo se ha perdido el sentido profundo de los ritos y su fuerza significativa. Los símbolos no necesitan explicaciones; se matan si se explican, tal como lo verifica el adagio: "La Liturgia no dice lo que hace, sino que hace lo que se dice". Ya San Ambrosio hablaba de la "fuerza del rito" (De Misteriis). El mérito de estos artículos es que no se limitan a la letra de las normas o las rúbricas, sino que tratan de descubrir el espíritu profundo que hay detrás de la letra. Ojalá esta "mini-reforma" de la misa después de 30 años, sea para los sacerdotes la oportunidad de revisar su manera de celebrar y evitar así una cierta anarquía para que se refleje en la queja de numerosos fieles: "¿Por qué no todos los sacerdotes celebran la misa de la misma manera?" –No cabe duda que hay un cierto clericalismo en imponer cada uno de sus propias manías. El nuevo párrafo -n° 24- de la IGMR 2000, al hablar de las acomodaciones y adaptaciones permitidas en la celebración de la misa que competen al sacerdote, se refiere a algunos ritos o textos (cantos, lecturas, oraciones, moniciones y gestos) que, sin ser necesarios, responden mejor a la preparación y genio de los participantes. Y añade:
Los preliminares de los libros litúrgicos, son todo Misal, Leccionario, Rituales, son de una gran riqueza doctrinal, pastoral y espiritual. Si el pastor los ignora (Cf. Lc 6, 39), ¿puede guiar a su rebaño? Todo pastor debería considerar como un deber de su cargo conocerlos, aprovechando, por ejemplo, los retiros espirituales... Es de desear que esta mini-reforma sea la oportunidad de redescubrir el sentido profundo de los ritos, hacerlos más transparentes y expresivos; y para eso, tener la convicción de que, cuando celebra, el sacerdote no actúa en su propio nombre, ni como delegado de la oración, de la comunidad, ni como animador de celebración, sino que actúa "in persone Christi", lo re-presenta, lo hace presente, es sacramento de su presencia, le presta toda su persona para El pueda repetir hoy sus gestos salvadores y su Palabra viva.
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