Viernes Santo

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en Viernes Santo

El día de su muerte clavado en una cruz.  Conviene destacar los momentos más importantes, no los más crueles: el camino de la cruz, Jesús cargando con la cruz sobre sus espaldas, y sus caídas bajo su peso, el momento que consuela a su madre y a las mujeres que lloran en la calle, siendo desnudado delante de todos, luego clavado en el madero, perdonando a sus victimarios y luego entregando su espíritu en manos de su Padre de los cielos. La experiencia triste de la Virgen que ve cómo tratan a su Hijo, tan tristes como las de las madres de hoy  que ven a sus hijos morir en la guerra, en un accidente o víctimas de alguna enfermedad incurable.

ORIENTACIONES PARA LOS PADRES, EDUCADORES Y CATEQUISTAS

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”  (Lc 23, 34)

La belleza de amar y perdonar

Un día, Jesús, siguiendo un proyecto admirable, abandonó la casa paterna. No tenía otra ilusión; quería darle a su Padre la mejor alegría: traer consigo a todos los hijos(as) que un día se alejaron. Y, por eso, se pasó tres años proclamando el perdón de Dios. Un perdón capaz de transformar y abrir el corazón de los hombres, hasta saber perdonar a los enemigos y abrazarse con Dios. Sí, el perdón de Dios que proclamaba Jesús era, sencillamente, el amor de Dios. Por eso le costó la cruz que pusieron sobre sus hombros los corazones estrechos, apegados a los privilegios o al poder, y que viven en el miedo de perderlos.

Pero, es ahora, en la Cruz, donde nos da su mejor lección: cuando siente en su carne el taladro de los clavos; cuando observa la satisfacción de los que, por fin, pueden quitárselo de en medio; cuando palpa el odio. Es el triunfo del amor sobre el odio, del perdón sobre la ofensa. Porque la excusa que presenta a su Padre es que no saben lo que hacen, que están ciegos porque aún no han comprendido cómo nos ama Dios.

SUGERENCIA PARA LOS EDUCADORES Y CATEQUISTAS:

  • Lean con los niños(as) el texto bíblico.

  • Comenten el contenido de la “Buena Noticia”.

  • Destaquen el amor del Señor por sus enemigos a quienes justifica delante del Padre.

  • Invítenlos a practicar gestos de perdón con ellos mismos, con sus padres, educadoras, amigos y compañeros.

 

SUGERENCIAS PARA LOS PADRES:

  • Conversen con sus hijos sobre la importancia del perdón, perdonamos porque somos capaces de amar.

  • Refuercen esta idea: el cristiano está llamado a perdonar ¡siempre!

  • Observen cómo Jesús ama a quienes lo condenan e intercede por ellos desde la cruz.

  • Pongan en práctica el perdón y pídanlo a sus hijos cuando sea necesario.

  • Pongan atención a sus hijos(as) cuando hablan y refuerce positivamente el esfuerzo que ellos(as) hacen al contarle algo.

  • Invítenlos a hacer una breve oración para pedir perdón a Dios.

  • Díganles que los quieren, abrácenlos, estén atentos a sus necesidades, que ellos(as) sientan que son personas confiables y que por sobre todo, los aman como Dios los ama a ustedes.

 

EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE 

Los niños(as), si pueden, se desplazan hasta la capilla más cercana, allí reconocen el altar, lugar donde se recuerda la última cena del Señor. Sentados en las bancas escuchan al educador quien les narra lo que pasó con Jesús después de ir a orar al huerto de los olivos:

Cuando Jesús se encontraba orando, se escuchó mucho ruido, gritos de hombres y unas antorchas que brillaron entre los árboles. Eran soldados enviados por el emperador, que venían a apresar a Jesús con palos y espadas. Jesús fue llevado hasta el tribunal donde sería juzgado. Sus amigos no lo acompañaron. En el juzgado le hicieron muchas preguntas, pero Jesús no respondió a ellas. Sólo cuando le preguntaron si Él era el hijo de Dios, el respondió que sí. Al amanecer, los jueces decidieron que Él debería morir. Le fue puesta una corona de espinas y debió cargar una pesada cruz de madera hasta lo alto de la colina donde fue crucificado. En el trayecto hacia la colina, Jesús cayó tres veces, estaba cansado y triste; de pronto, Simón, un hombre bueno, lo vio y se compadeció de Él ayudándole a cargar la cruz. Cuando a Jesús le quedaban pocos minutos de vida, miró a los soldados que tanto lo habían golpeado y humillado y, lleno de amor por ellos, le dijo a su padre: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

El educador les cuenta a los niños(as) que con esta frase, Jesús nos enseña a amar y perdonar. Perdonar es el gesto más lindo del amor: si uno perdona mucho, es por que ama mucho.

Los niños(as) se paran frente al altar y realizan una oración de perdón por las veces que han lastimado a alguien, o por las veces en que no han hecho nada por ayudar a otros que sufren. Los niños(as) vuelven a la sala de actividades y con material de desecho y materiales para pintar y decorar, construyen un regalo para alguna persona que conozcan que cargue una cruz tan pesada como la de Jesús: una abuelita enferma, una persona sin casa, un hombre sin trabajo, un joven que haya dejado el colegio, un niño(a) que no vaya al jardín. Los niños(as) comentan sobre los regalos elaborados y comparten con el grupo a quien serán entregados.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc  23, 46)

Jesús muere porque nos ama

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Después de decir estas palabras Jesús muere. “Y toda la gente que había acudido al espectáculo, después de ver lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho” (Lc 23, 48). Jesús, al morir, restaura la relación de Dios con los hombres, pues reconcilia a los hombres con Dios y a los hombres entre sí. Porque su muerte es la prueba de amor más grande de Dios hacia nosotros.

Cuando nos enfrentamos a la muerte, necesitamos un piso estable que nos contenga en esos momentos; al igual que Jesús, debemos abandonarnos al Padre Dios. Ese mismo Padre de Jesús está interesado y nos ama a cada uno de nosotros.

Es importante no negar el dolor, como si lo pudiéramos silenciar bajo una cantidad de remedios, o unos cuantos litros de alcohol, o unos kilos de droga. El dolor hay que vivirlo,  forma parte de la vida, pero no tiene la última palabra…

 

SUGERENCIA PARA LOS EDUCADORES Y CATEQUISTAS:

  • Lean el texto bíblico de Lc 23, 44-53, comenten la muerte de Jesús y, a la luz de ese episodio, cómo ellos pueden comprender la muerte de algún ser querido. Para ello deben explicarle con la verdad y de manera sencilla, tratando de aclarar que las personas que mueren no salen por ahí ni se van de viaje, sino que han muerto, han partido y ya no volverán a estar físicamente con nosotros.

  • En una puesta en común, o en alguna otra situación de diálogo, animen a los niños(as) a expresar cómo se han sentido ellos frente a la muerte de algún familiar o vecino(a).

  • Por último, tengan momentos de oración, donde puedan nombrar a las personas fallecidas en voz alta e ir orando por cada una de ellas.

 

SUGERENCIA PARA LOS PADRES:

  • Es importante que ante alguna situación de dolor que les pueda tocar vivir, puedan dialogar con los niños y niñas, es necesario que ellos vivan estos momentos. Esto los preparará para la vida.

  • Frente a la muerte de un ser querido (cuando muere algún familiar, alguna mascota o cuando su hijo(a) se lo pregunte), no eviten el tema, el niño(a) tiene la capacidad de poder comprender la muerte, e integrarla en su proceso de crecimiento personal. Para ello, es importante que ustedes acompañen al niño(a).

  • Háblenles con claridad, sencillez y díganles que ustedes se han sentido muy tristes  cuando les ha ocurrido. Pero también pueden decirle que nos consuela pensar que sólo el cuerpo de la persona se muere, se acaba; la parte más importante y hermosa, que es su espíritu, no muere, sino que se va hasta donde está Dios y con Él vivirá eternamente. Cerca de Dios se acaban los dolores, las enfermedades, los problemas y las tristezas y esto gracias a la muerte de Jesús.

  • Denles información clara sobre la muerte: sus causas y circunstancias, ellos necesitan de alguien que escuche sus preguntas.

  • Sus hijos(as) necesitan maneras de recordar y tener presente a la persona fallecida.  Rece con ellos por las personas que han muerto. Háblenles de ella, de las cosas que hacían, de los bonitos recuerdos que tienen de los seres queridos que han partido.

  • Díganles que mucho le ha ayudado tener a un amigo cerca con quién compartir su tristeza.

  • Cuéntenles que hablar con Jesús, en esos momentos, hace mucho bien.

 

Actividad en familia: en situaciones en que los niños(as) enfrentan la muerte de una persona cercana, puede surgir la pregunta ¿yo también voy a morir? Una respuesta sencilla, tranquila y simbólica es lo más conveniente. Por otra parte nadie tiene la experiencia de la muerte. Más que una respuesta es la actitud del adulto la que va a ayudar al niño: tiene que sentirse acompañado por ellos para hacer frente a esta realidad.

Le podrá decir: “Sí, todo el mundo se muere algún día, y tú también te morirás, pero no es para siempre. Cuando enterramos una semilla muere, pero poco después germina, se hace flor y se llena de vida. Nosotros vamos a morir un día, pero vamos a resucitar igual que Jesús. Él lo ha dicho y lo prometió. Nos encontraremos transformados, estaremos más llenos de vida, llenos de amor, de paz, de alegría, vivos para siempre como Jesús y con Él”.

 

EXPERIENCIA DE APRENDIZAJE 

Los niños(as) preparan el altar con el educador. Se ubican frente a éste para conversar sobre los últimos minutos de Jesús, lo hacen en voz baja. El educador les solicita una actitud de recogimiento y respeto porque hoy conversarán sobre la muerte de Jesús. El educador considera las experiencias previas de los niños(as). Para esto les pregunta: ¿han sabido de alguna persona del barrio que haya muerto en estos días?, ¿qué han hecho?, ¿cómo participan ustedes de este acontecimiento?, ¿han vivido alguna muerte de algún familiar cercano?,¿han tenido que sepultar alguna mascota?, ¿qué sentimientos han experimentado: pena, dolor, angustia? Los niños(as) expresan sus sentimientos, el educador cuenta sus experiencias también, manifiesta lo que ha sentido. Los niños(as) escuchan al educador quien les dice que en estos momentos de dolor y tristeza es bueno tener amigos(as) cerca que nos escuchen y acompañen en estos momentos. Esto da mucho más valor para enfrentar esta situación.

Los niños(as) escuchan el relato de la muerte de Jesús desde el Evangelio de Lucas. El educador destaca estas ideas:

Jesús dijo que todo estaba consumado, esto se refiere a que Él ya había cumplido con lo que quería su Padre de los cielos: entregó su vida para salvarnos a nosotros, Él quería que fuéramos libres, esto quiere decir que Jesús quiere que seamos buenas personas, que venzamos la flojera, nuestro mal humor, nuestro egoísmo que no nos permite ver a los demás. Jesú, antes de morir le encargó al apóstol Juan el cuidado de su mamá. Y a María le dijo también que se encargara de Juan. Juan nos representa a todos nosotros.

Luego de esta conversación el educador invita a los niños(as) a seleccionar recortes de revistas en donde observen situaciones que no le permiten a los hombres gozar de su libertad y de la vida plena: Un mendigo pidiendo en la calle, un joven con adicción al alcohol, situaciones de guerra, etc. Una vez que los niños(as) han seleccionado y recortado las imágenes, las irán compartiendo con el resto de los niños(as). (Si no se dispone de revistas, se puede dibujar o pintar). El educador puede motivar con algunas fotografías o imágenes.

Finalmente van a la capilla a orar por todas las personas que hoy sufren como Jesús sufrió y que se encuentran solas.

Sugerencia de actividad: Dibújate al lado de Juan y María que están al lado de la cruz. Pinta la escena.