volver


Celebración con Niños

  • Semana de la Familia con los niños

1.- La familia es el grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas bajo la autoridad de uno de sus miembros. De todos los grupos humanos a que pertenecemos, la familia es el más importante, valioso y significativo. Lo que vivimos en la familia perdura para siempre, y las experiencias buenas o malas nos marcan de tal modo que no las olvidamos jamás.

La familia se compone normalmente de un papá, una mamá e hijos, que pueden ser uno, o más. En la familia nacemos, crecemos, aprendemos, nos desarrollamos, nos hacemos personas en definitiva.
Aprendemos desde hablar, comer, caminar, hasta escuchar, respetar, obedecer, servir, ser solidarios, ser amables etc. Todo se aprende en el hogar al interior de la familia, después se refuerza en el colegio.

2.-La familia es el don o regalo más hermoso que Dios nos ha hecho. Tener un papá, una mamá presentes en la casa, cercanos, cariñosos es lo mejor que nos puede suceder. Sentir que los padres y los hermanos nos aman, nos cuidan, nos protegen, nos enseñan, nos perdonan, y nos comprenden es algo maravilloso. Ellos nos aman porque sí, sin razón, gratuita e incondicionalmente. Para que nos valoren y nos quieran en la familia no tenemos que hacer méritos, ni ser eficientes como en el trabajo.

El que no tiene familia porque lo abandonaron o porque la perdió es como un náufrago. Se siente solo, triste, inseguro, sin rumbo, sin horizonte. No sabe dónde ir y de dónde agarrarse para que alguien le de una mano. Es la situación más dolorosa que puede experimentar un ser humano: no contar con una familia.

Solemos hablar de “estar en familia” cuando no hay personas extrañas o ajenas al grupo familiar, estar en la intimidad, sin testigos ajenos a la familia. En esos momentos nos sentimos protegidos unos por otros, con la confianza necesaria para ser lo que somos. No necesitamos fingir, ni disimular, ni aparentar lo que no somos. El secreto para conservar una familia unida y feliz es mantener buenas relaciones y una permanente comunicación..

Comunicarse bien en familia es encontrar espacios y tiempos para contar a los padres o hermanos aquello que nos aflige, nos gusta, aquello que sentimos (alegrías, éxitos penas desilusiones, dudas inquietudes, rabias etc.) Y esto corre tanto para los padres como para los hijos. Si no sabemos lo que le está ocurriendo por dentro a las personas que más queremos ¿cómo vamos a sentir que las apoyamos, que las ayudamos si cada miembro de la familia es una tumba?

3.- ¿ Qué hacemos al interior de la familia ? Comemos juntos, dormimos en una misma casa, conversamos, jugamos, escuchamos radio, miramos televisión, compartimos todo, desde la ropa hasta las ideas pasando por el trabajo casero, la responsabilidades, los sueños, las penas y fracasos, las alegrías y los éxitos, estudiamos, aprendemos desde comer, caminar y hablar hasta hacernos adultos. Agregar otras tantas actividades.

4.- Lo que debemos eliminar de nuestras familias porque la destruyen lentamente. Las peleas de unos con otros, las amenazas, las mentiras, las envidias, los golpes o agresiones, los insultos, los celos, el egoísmo, las faltas de respeto, la frialdad de las relaciones, la incomunicación, la desconfianza, etc. Agregar otros tantos comportamientos negativos.

5.- Relaciones familiares gratas o ingratas.- Como no somos perfectos, también en una familia hay problemas de relaciones. Podemos tener buenas o malas relaciones. En el primer caso viviremos experiencias gratas o positivas, si por el contrario, nuestras relaciones son malas viviremos experiencias ingratas o negativas.

¿Cuándo hablamos de relaciones positivas? Cuando las relaciones son cálidas, afectuosas, alegres, respetuosas, cercanas, confiadas, leales, solidarias, generosas.

¿Cuándo hablamos de relaciones ingratas o negativas? Si son agresivas, violentas, irrespetuosas, egoístas, desconfiadas, celosas, descariñadas, frías, distantes, etc

6.- Jesús también tuvo una familia.- La familia es tan importante que Dios quiso que su Hijo Jesús naciera, creciera y viviera en medio de una familia. Jesús tuvo un padre adoptivo que se llamó José y su madre se llamó María. Como hijo de esta familia del pueblo de Nazaret vivió con sus padres, con ellos aprendió a leer, a trabajar en el oficio de carpintero, a conocer la historia de su pueblo, a rezar y a ir al templo. Con sus padres Jesús viajó a Jerusalén y celebró las fiestas de su época. Con ellos tuvo una relación de mucho amor y obediencia. También colaboró en las tareas del hogar para aliviarle el trabajo a sus padres.